El desarrollo de la conciencia nos permite descubrir nuestro potencial, dando respuestas más efectivas al mundo. Entrenándonos para abandonar la emocionalidad negativa y experimentar un grado de paz interior capaz de mejorar cualquier relación humana.

En ese camino, la “conciencia conceptual” nos aporta la capacidad de discernimiento. La posibilidad de estar aquí y ahora más allá de las variables del tiempo y el espacio. Sabiendo lo que tenemos que hacer y como hacerlo; entendiendo como cada acción influencia en la mejora o el deterioro de nuestro entorno.

¿Para que despertar Conciencia Conceptual?

Para encontrar una relación multidimensional entre causa y efecto, abriéndonos a una transformación en nuestras vidas que acabe con la escasez, con la auto-limitación. Aportando completitud, especialmente para los que están transitando la segunda etapa de sus vidas (esa que Roberto Perez define entre los 42 y 84 años en sus estudios).

Para lograrlo es necesario dejar de relacionar secuencialmente los conceptos de causa y efecto. Cada vez que lo hacemos nuestra mente se mantiene cautiva manifestando una forma limitada de realidad aparente, basada en un recuerdo pasado retrospectivo y genético. Esto nada tiene que ver con nuestro estado de consciencia presente. Mientras sigamos manteniendo esa conciencia de secuencialidad, la multidimensionalidad entre causa y efecto nunca podrá ser plasmada.

Causa y efecto son dos conceptos diferentes hasta que dejamos de interponernos entre ellos.

Los seres humanos somos raros, hemos inventado el tiempo, cuando este está totalmente a nuestra disposición. Es por eso que no recibimos. Porque lo sujetamos al dar. Y nosotros sabemos bien cuanto estamos dando. Le podemos mentir a los demás, pero parece que nuestra mente no acepta trampas tan obvias. Dar es Recibir y para recibir hay que vivir con las manos abiertas. Dar y recibir son parte del mismo flujo. Una mente prospera entiende que cualquier flujo puede ser ilimitado y multiplicador.

Si aún nos cuesta comprenderlo, recordemos que el acto de crear, a diferencia del de inventar algo, no es secuencial y la eternidad no es potencial. Desde ya debemos abandonar caminos secuenciales como el que presenta esta imagen. Si así crees que es la vida estás cayendo en tu propia trampa.

Hay múltiples formas de graficar nuestra vida en la tierra , para que la de las futuras generaciones sea mejor. Al tomar conciencia de como nuestras acciones afectan y guian la conducta humana, los caminos de la expresión se comienzan a abrir. Creo que se trata de perder el miedo y aceptar que el gran propósito de nuestras vida es transformarnos.

¿Y por qué la gente le teme a la transformación?

Porque aceptarla requeriría de renunciar a la mayoría de lo que hasta hoy venimos sustentando. Es por eso que el “joven rico” se perdió el regalo de seguir a Jesús.

Hay que empezar desde jóven entrenando esto, para que cuando usted pase la barrera de los 56 años no se convierta en un viejo amargado y temeroso.

¿Y que implica renunciar, a que tenemos que renunciar?

En principio al viejo concepto de nosotros mismos, a la vida que estamos llevando hasta hoy. A dejar de buscar la comodidad de lo conocido por nuestra propia alma. Sin riesgo no hay destino, solo ego.

Es cierto que sin el ego no podríamos sobrevivir, pero no vinimos a esta vida solo a sobrevivir. Hay un regalo mucho más allá que nos está esperando y parece que nosotros, con las manos apretadas no estamos dispuestos a recibirlo.

Las manos apretadas son buenas para continuar la pelea, pero ser prósperos requiere de abandonar la batalla.

No se trata de hacer lo que queremos. Al mundo le importa muy poco lo que tu ego quiere. Cada vez que vos te plantes en lo que querés, otros o el mundo, se planteará del otro lado pidiéndote más.

Para salir de este juego de ratas, como expresa Kiyosaki, hay que estar dispuestos a pagar el costo. al no hacerlo, nos disponemos naturalmente a aceptar el precio.

Podemos tener posesiones, pero no podemos estar atados a las posesiones; porque la atadura a las posesiones, las afectivas, las de nuestro amor propio, no son más que expresiones del ego. Limitaciones autoimpuestas en el alma.

Todo es más fácil con un mentor.

Un desarrollo del Dr Fabián Sorrentino, creador del Modelo MƐT® Este artículo es parte de la currícula de la Carrera de Coaching & Mentoring de Ser.Red. Y una extensión bibliográfica del Manual del Mentor.