Pages Menu
RssFacebook
Categories Menu
Fisiología de la Risa

Fisiología de la Risa

La risa, al igual que el llanto, es un acto involuntario para la mayoría de las personas. Su mecanismo de funcionamiento reside en la respiración, y se produce mediante interrupciones de la exhalación del aliento. Es el mismo mecanismo que se utiliza para el habla, sólo que de forma involuntaria.

Se produce cuando un estímulo —interno o externo— es procesado en áreas primarias, secundarias y de asociación multimodal del sistema nervioso central. El procesamiento de las emocionesse realiza en el sistema límbico, el cual es probablemente responsable de los potenciales motores que caracterizan a la risa, incluyendo la expresión facial y los movimientos de los músculos que controlan la ventilación y la fonación. Una vez procesado el estímulo, además de los actos motores automáticos mencionados, se lleva a cabo una activación autonómica generalizada, la cual tiene salida por diversas vías, entre las que se encuentran el eje hipotálamo-hipófisis y el sistema nervioso autónomo. Todos estos componentes conforman la emoción, proceso que involucra, cuando se trata de alegría, el acto motor llamado risa.

Hay dos estructuras del sistema límbico implicadas en la producción de la risa: la amígdala y el hipocampo.

Reír causa un “estado convulsivo” en todo el organismo que se lo ha intentado definir, desde lo popular, con diversas expresiones, algunas felices y otras quizás no tanto: llorar de risa, caerse de risa, mearse, reventar, desternillarse, morirse de risa, o las menos usadas gozar o vivir de risa. Sin dudas ese estado fisiológico es bien real y muy notorio. “Me meo de la risa” es una declaración imposible de asociar con sentimientos de tristeza. Semejante liberación de un esfínter, por más que sea metafórica, está adjudicando una corporeidad a la risa que no tienen otras expresiones de las emociones.

Algunos estudios

La risa puede inducirse estimulando el núcleo subtalámico, y se ha comprobado en pacientes con enfermedad de Parkinson.Un trabajo reciente realizado por Itzhak Fried et al., de la Universidad de California, ha permitido localizar una zona del cerebro llamada área motora suplementaria, que, al estimularse por medio de electrodos, produce la sonrisa y, con una estimulación más intensa, la risa a carcajadas. El área motora suplementaria es una zona muy cercana al área del lenguaje. Este mecanismo se descubrió de forma accidental mientras se trataba a una joven con epilepsia.

Se han realizado experimentos para determinar exactamente en qué zona reside el sentido del humor. En un estudio, presentado en 2000 por científicos de la Universidad de Rochester, sometieron a 13 voluntarios a resonancia magnética funcional al tiempo que les realizaban diversas preguntas. Sus conclusiones fueron que dicha característica residía en una pequeña región del lóbulo frontal. No obstante, otro equipo londinense realizó la misma prueba sobre 14 individuos a los que se les contaba chistes, y los resultados fueron que la zona cerebral que se activaba era el córtex prefrontal ventral junto con otras regiones implicadas en el proceso del lenguaje cuando la gracia del chiste residía en un juego de palabras.

.
Perspectiva médica

Cada vez se ríe menos. Los niños de 7-10 años se ríen alrededor de 300 veces al día, mientras que los adultos que todavía ríen lo hacen menos de 80 veces diarias. Existe gente que raramente se ríe, e incluso algunas personas que no sienten la necesidad de reírse.

Estudios realizados desde los años 1980 por el psiconeuroinmunólogo Lee S. Berk y colaboradores demostraron a lo largo de los años varios efectos positivos de la risa:

  • Algunos indicadores relacionados con el estrés disminuían durante los episodios de risa, relacionados con la disminución de los niveles de epinefrina y cortisona.
  • La risa incrementaba la producción de anticuerpos y la activación de células protectoras como los linfocitos o los linfocitos T citotóxicos, que producen la inmunidad celular, importante para evitar la formación de tumores.
  • Las carcajadas o risas alegres y repetitivas mejoraban el estado de humor, reducían los niveles de colesterol en sangre y regulaban la presión sanguínea.
  • Más recientemente (2010), Berk ha descubierto una relación entre la risa y el apetito, de tal modo que la risa aumenta el apetito de modo análogo a como lo hace el ejercicio físico moderado. Según estos estudios, simultáneamente se produce una reducción del nivel de leptina y un aumento del de grelina en la sangre.

Otros efectos beneficiosos de la risa son los siguientes:

Estudios médicos sobre los efectos de la risa

En 2000, un estudio de la Clínica Mayo de Rochester sobre 839 individuos determinó que los más optimistas vivían más que los considerados pesimistas. Óscar Giménez, de la revista JANO – Medicina y Humanidades, considera que no necesariamente tiene por qué existir una relación directa entre ambos parámetros (los individuos pesimistas suelen tener hábitos de vida menos saludables).

Otro estudio realizado por investigadores de la Universidad de Texas concluía que el riesgo de ictus en personas mayores de 65 años era un 48 % inferior en varones optimistas y un 18 % en mujeres optimistas. El estudio fue publicado en Psychosomatic Medicine.

Científicos japoneses del Unitika Central Hospital​ sometieron a 26 individuos con dermatitis alérgica a los ácaros del polvo a distintos alergenos, y posteriormente les pasaron la película Tiempos modernos, de Charles Chaplin. Unos días después realizaron el mismo experimento pero con una película no cómica. Los resultados mostraron que la reacción alérgica era menor en el caso de la película de Charlot.

La incidencia muscular

El hecho real es que, si nos remitimos a los músculos faciales, se pueden contar cuatro músculos que intervienen decididamente para manifestar la sonrisa y la risa:

– Buccinador: músculo profundo bilateral, plano, en la mejilla, tracciona hacia atrás la comisura de los labios.
– Cigomático Mayor: superficial y bilateral, triangular, en la mejilla, eleva y abduce (abre) la comisura bucal.
– Cigomático Menor: superficial y bilateral, acintado y pequeño, elevador del labio superior.
– Risorio de Santorini: bilateral y el más superficial, pequeño, delgado y triangular, auxiliar del Buccinador.

Están inervados por el par craneal llamado Facial.

Claro que cuando aparece la carcajada, la intervención de músculos comienza a incrementarse notablemente: superciliares, elevadores de las narinas, los de los pabellones de las orejas, orbiculares de los párpados, maseteros, casi todos los de la laringe, las cuerdas vocales, los esternocleideomastoideos, los trapecios, el músculo cardíaco, el diafragma (que tiene una intervención decisiva), los dorsales, los intercostales, los abdominales… etc. En fin, pensamos que deben intervenir, en mayor o en menor grado, la gran mayoría de los músculos del cuerpo.

¿Cuántos son? Bueno, aquí sí se podría hablar, sin dudas, de más de 100 músculos distintos, a los que habría que sumar aquellos que se involucran de manera indirecta.¿Y para permanecer serios? Pues, son los mismos músculos que no accionan o dejan de accionar cuando se termina la sonrisa, la risa o la carcajada. A excepción del músculo triangular de los labios que, por sí solo desciende la comisura labial y expresa tristeza, abatimiento y disgusto. La famosa “cara de chupa-limón” que tiene mucha gente, lo cual, sumado a la fuerza de la gravedad (que les hace “caer la cara”) les convierte en casi imposible esbozar una sonrisa.

El alcohol y la risa

Bien es sabido en la cultura popular que las personas ebrias suelen reírse mucho. Así, en un experimento científico para comprobarlo, psicólogos británicos de la Universidad de Hull dijeron a 48 voluntarios que se tomasen una bebida alcohólica o un refresco, a partes iguales, para posteriormente ver una película cómicaEn los resultados se apreció que los que tomaron la bebida alcohólica rieron más que los otros.

Controversia

R. A. Martin, un psicólogo canadiense de la Universidad de Western Ontario, aseguraba en 2001 que había examinado todos los estudios realizados sobre la risa respecto a sus beneficios sobre la salud física. Sus conclusiones eran que los estudios que se habían realizado sobre el efecto de la risa en la inmunidad ofrecían resultados inconsistentes así como problemas en la metodología. Señalaba, además, que, si bien existían evidencias de los efectos analgésicosde lo que él denominaba «exposición a la comedia», resultados similares se habían obtenido a partir de la exposición a emociones negativas. Añadía que apenas existía evidencia sobre los efectos moderadores del estrés procedentes del humor sobre la salud física, y que tampoco se había demostrado que el buen humor aumentase la longevidad. Concluía diciendo que «se necesitaban investigaciones más rigurosas antes de extraer conclusiones firmes sobre los posibles beneficios para la salud del humor y la risa».

Óscar Giménez, redactor jefe de la revista JANO – Medicina y Humanidades, quien aseguraba desconocer el sentido del humor de Martin, consideraba que, «si la depresión y la tristeza se habían asociado con diversas enfermedades, una actitud positiva y divertida ante la vida debería contrarrestrar tales enfermedades».

Robert Provine, si bien se mantiene optimista respecto a las propiedades potencialmente terapéuticas de la risa y reconoce la ausencia de riesgos, muestra cautela y pide mayores evidencias para beneficio de la medicina.

La risa como signo patológico

Si bien la risa se considera en general beneficiosa para la salud, existen paradójicamente también problemas de salud que cursan con episodios de risa.

Existe una risa patológica (no controlable, con incontinencia y labilidad afectiva) que caracteriza ciertas enfermedades del sistema nervioso central, como es el caso de tumoresesclerosis múltipleictusdemencias (Alzheimer) y afección de las conexiones entre el cerebro, el bulbo raquídeo y el cerebeloEnfermedades mentales como la esquizofreniamanía y drogadicción también pueden presentarse con risa patológica (crisis de risa incontrolada) y ser tratadas con antidepresivos de última generación, como la paroxetina.

También se da en el caso de personas con trastornos del espectro autista (ya sea autismo o síndrome de Asperger), los cuales pueden tener ataques de risa sin motivo aparente.

Compilado por Fabián Sorrentino

Principal Fuente del Artículo: Wikipedia

⃞ Óigase la risa de un Cimpancé
Sketch de In De Gloria (Erik Hartmann y otros).
⃞ Jaime Sanz Ortiz. «El humor como valor terapéutico.»
«Aspectos neurológicos y neurofisiológicos de la risa.» Arch. neurociencias;5(1):43-9, ene.-mar. 2000. Sinopsis.
⃞ Óscar Giménez. «El humor terapéutico bajo el escrutinio de la ciencia».
⃞ (Nature Neuroscience 2001; 4:237-238). Óscar Giménez. «El humor terapéutico bajo el escrutinio de la ciencia».
⃞ «Study finds body’s response to repetitive laughter is similar to the effect of repetitive exercise.» (eurekalert.org).
La risa provoca el mismo efecto que el ejercicio físico moderado.» Tendencias sociales.
«El optimismo y la risa prolongan la vida». levante.emv.com. 8 de abril de 2010. Consultado el 30 de diciembre de 2010.
⃞ JAMA 2001; 285-738.
⃞ Lowe, G. 1997. «Effects of alcohol on responsive laughter and amusement». Psychology Reports 80: 1149-1150.
Psychological Bulltetin 2001; 127: 504-519.
⃞ Erik K. St. Louis, MD. Crítica de Laughter: A scientific investigationMedscape Today.
⃞ Óigase

Anímate a Preguntar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.