Según la biografía desarrollada en Wikipedia Søren Aabye Kierkegaard (AFI: [ˈsœːɐn ˈkʰiɐ̯g̊əˌg̊ɒːˀ]); (Copenhague, 5 de mayo de 1813 – Id., 11 de noviembre de 1855) fue un prolífico filósofo y teólogo danés del siglo XIX. Se le considera el padre del Existencialismo, por hacer filosofía del Sufrimiento y la «Angustia», tema que retomarían Martin Heidegger y otros filósofos de siglo XX. Criticó con dureza el hegelianismo de su época y lo que él llamó formalidades vacías de la Iglesia danesa. Gran parte de su obra trata de cuestiones religiosas: la naturaleza de la fe, la institución de la Iglesia cristiana, la ética cristiana y las emociones y sentimientos que experimentan los individuos al enfrentarse a las elecciones que plantea la vida. En una primera etapa escribió bajo varios seudónimos con los que presentaba los puntos de vista de estos mediante un complejo diálogo. Acostumbró a dejar al lector la tarea de descubrir el significado de sus escritos porque, según sus palabras, «la tarea debe hacerse difícil, pues sólo la dificultad inspira a los nobles de corazón».

Ha sido catalogado como existencialista, neoortodoxo, posmodernista, humanista e individualista, entre otras cosas.

Sobrepasando los límites de la filosofía, la teología, la psicología y la literatura, Kierkegaard está considerado una importante e influyente figura del pensamiento contemporáneo.

Primeros Años (1813–1841)
Søren Kierkegaard nació en una acaudalada familia de Copenhague. Su padre, Michael Pedersen Kierkegaard, era un hombre muy religioso. Estaba convencido de que se había ganado la ira de Dios, y por ello creía que ninguno de sus hijos viviría más allá de la edad de Jesucristo, 33 años. Pensaba que sus pecados, tales como maldecir el nombre de Dios en su juventud y posiblemente embarazar a la madre de Kierkegaard fuera del matrimonio, eran merecedores de ese castigo.

Aunque muchos de sus siete hijos fallecieron jóvenes, su predicción se demostró errónea al superar dos de ellos dicha edad. En esa temprana introducción a la noción de pecado, y en la relación entre padre e hijo, radican los fundamentos de gran parte de los trabajos de Kierkegaard (particularmente de Temor y temblor). La madre de Kierkegaard, Anne Sørensdatter Lund Kierkegaard, no es mencionada directamente en sus libros, aunque también ejerció influencia sobre sus obras más tardías. A pesar de que la melancolía religiosa ocasionalmente afectaba a su padre, Kierkegaard y él estaban estrechamente unidos. Kierkegaard aprendió a explorar el reino de su imaginación mediante una serie de ejercicios y juegos que ambos practicaban juntos.

El padre de Kierkegaard murió el 9 de agosto de 1838, a la edad de 82 años. Antes de su fallecimiento, le pidió a Søren que se hiciera pastor. La vida religiosa de su padre había influido profundamente en Søren, y se sintió obligado a cumplir su deseo. Dos días después, el 11 de agosto, Kierkegaard escribió: «Mi padre murió el miércoles. Había deseado mucho que viviera unos pocos años más y veo su muerte como el último de los sacrificios que hizo por mí; …murió por mí con el fin de que, de ser posible, pueda convertirme todavía en algo. De todo lo que he heredado de él, su recuerdo, su transfigurado retrato… es lo más preciado para mí, y tendré mucho cuidado de preservar su memoria escondida a salvo del mundo».

Kierkegaard asistió a la “Escuela de Virtud Cívica”, sobresaliendo en latín e historia. Continuó estudiando teología en la Universidad de Copenhague, pero estando allí se inclinó más hacia la filosofía y la literatura. En la universidad, Kierkegaard escribió su disertación, Sobre el concepto de ironía en constante referencia a Sócrates, la cual fue considerada por los expertos de la universidad como un trabajo notable y bien pensado, aunque mencionaron que se excedía ligeramente en lo literario para ser una tesis filosófica Kierkegaard se graduó el 20 de octubre de 1841 con un Magistri Artium, que hoy en día correspondería a un PhD. Con la herencia familiar Kierkegaard pudo financiar su educación, sus gastos y varias publicaciones de sus primeras obras.

Regine Olsen (1837–1841) la musa de su inspiración.
Otro importante aspecto de la vida de Kierkegaard (quizá el que mayor influencia ejerció en su obra) fue la ruptura de su compromiso con Regine Olsen (1822—1904). Kierkegaard conoció a Regine el 8 de mayo de 1837 y se sintió inmediatamente atraído por ella, igual que ella por él. En sus Diarios Kierkegaard escribió acerca de su amor por Regine:

Vos soberana de mi corazón guardada cual tesoro en lo más profundo de mi pecho, en la completitud de mi pensamiento, allí… ¡desconocida divinidad! Oh, puedo realmente creer los relatos del poeta, que cuando uno ve por primera vez el objeto de su amor, imagina que lo ha visto hace mucho tiempo, que todo amor, como todo conocimiento, es reminiscencia, que el amor también tiene sus profecías en el individuo. … creo que habría de poseer la belleza de todas las chicas para poder dibujar una belleza igual a la tuya; que habría de navegar alrededor del mundo entero para poder encontrar el lugar que me falta y hacia el que apunta el más profundo misterio de mi completo ser, y al momento siguiente estás tan cerca de mí, llenando mi espíritu tan poderosamente que me glorifico y siento que es bueno estar aquí.[2 de febrero de 1839

El 8 de septiembre de 1840 Kierkegaard se declaró formalmente a Regine. Sin embargo, pronto se sintió desilusionado y receloso con respecto al matrimonio. Menos de un año después de haber propuesto el enlace, lo rompió, el 11 de agosto de 1841. En sus Diarios Kierkegaard menciona la creencia de que su “melancolía” le hace inválido para el matrimonio, pero el motivo concreto de su ruptura sigue sin estar claro. En general se cree que los dos estaban profundamente enamorados, quizás incluso después de que ella se casara con Johan Frederik Schlegel (1817—1896), un prominente funcionario (no debe ser confundido con el filósofo alemán Friedrich von Schlegel). En general su contacto se limitó a encuentros casuales en las calles de Copenhague. Sin embargo, algunos años después Kierkegaard llegó a pedir al marido de Regine permiso para hablar con ella, pero Schlegel se lo negó. Regine, que lo amó mucho, quedó resentida con él para siempre por la incomprensible ruptura.

Poco después la pareja abandonó el país, tras haberse producido el nombramiento de Schlegel como gobernador de las Indias Occidentales Danesas. Para cuando Regine volvió, Kierkegaard había muerto. Regine Schlegel vivió hasta 1904 y tras su muerte fue enterrada cerca de Kierkegaard en el Assitens Cemetery de Copenhague.

Primeras obras (1841–1846)
Kierkegaard escribió en sus días de juventud y universidad algunos artículos sobre política, mujeres y entretenimiento, pero muchos académicos consideran que la primera obra notable del autor es, o bien su tesis universitaria, Sobre el concepto de ironía en constante referencia a Sócrates, presentada en 1841, o su obra maestra, O lo uno o lo otro, publicada en 1843. En cualquier caso, ambas criticaron a importantes figuras del pensamiento filosófico occidental (a Sócrates y a Hegel, respectivamente), exhibieron el estilo de escribir único de Kierkegaard y mostraron madurez con respecto a las obras iniciales. O lo uno o lo otro fue escrita principalmente durante la estancia de Kierkegaard en Berlín y acabada en el otoño de 1842.

En el mismo año de 1841, Kierkegaard descubrió que Regine se había prometido con Johan Frederik Schlegel. Ello le afectó profundamente a él y a sus siguientes obras. De una parte de Temor y temblor, publicado a finales de 1843, puede interpretarse que ‘Kierkegaard espera que mediante un acto divino Regine vuelva a él’Repetición, publicada el mismo día que Temor y temblor, trata acerca de un joven caballero que deja a su amada. Varios otros trabajos de ese período contienen matices semejantes, relacionados con su situación personal.

Otras obras importantes de esta época se centran en la crítica de Georg Wilhelm Friedrich Hegel y conforman una base para la psicología existencial. Migajas filosóficas, El concepto de la angustia y Etapas del camino de la vida tratan acerca de los pensamientos y sentimientos a los que un individuo puede enfrentarse en la vida. Quizá el más audaz ataque al hegelianismo se da en Apostilla conclusiva no científica a las “Migajas filosóficas” en el que discute la importancia de la subjetividad individual como verdad y contesta a la afirmación hegeliana de que “Todo lo racional es real y todo lo real es racional”.

La mayoría de obras de este período fueron de naturaleza filosófica y se escribieron bajo seudónimos y de modo indirecto, representando varios puntos de vista y modos de vida. En cualquier caso, Kierkegaard también publicó discursos teológicos escritos bajo su propio nombre. Kierkegaard escribió estos discursos para clarificar aspectos filosóficos de las obras escritas bajo seudónimos, para discutir aspectos teológicos de éstas, y para edificar al lector.

El asunto de El corsario (1845–1846)
El 22 de diciembre de 1845, Peder Ludvig Møller publicó un artículo criticando Etapas del camino de la vida. El artículo hacía un resumen negativo de Etapas, pero mostraba poco entendimiento de la obra. Møller también contribuyó en El corsario (Corsaren), una revista danesa que ridiculizaba a gente de alto standing. Kierkegaard respondió con el fin de defender su obra, de ridiculizar a Møller y de desestimar a la revista, provocando de este modo la ira del editor, Meïr Aaron Goldschmidt.

Los únicos dos artículos que Kierkegaard escribió en respuesta a Møller fueron Actividad de un esteta ambulante y El resultado dialéctico de un asunto de política literaria. En el primero se centraba en insultar a Møller y en responder a su crítica. El segundo era un ataque a El Corsario en el que Kierkegaard pedía abiertamente el ser satirizado.

Con una publicación como El corsario, que hasta ahora ha sido leída por muchas y todo tipo de personas y el resultado del que ha disfrutado, esencialmente, ha sido el de ser ignorada, despreciada y nunca respondida, la única cosa que restaría para expresar su calidad literaria y moral—reflejada en la inversión que esta publicación con exigua aptitud y extremado esfuerzo ha buscado hacer—sería que alguien inmortalizado y elogiado por esta publicación pidiera ser insultado por la misma… ¿Podría yo pedir ser insultado?—el daño personal de ser inmortalizado por El Corsario es simplemente demasiado.

Søren Kierkegaard, El resultado dialéctico de un asunto de política literaria
A lo largo de los siguientes meses, El corsario aceptó el ofrecimiento de Kierkegaard de «ser insultado» y desencadenó una serie de ataques en los que se burlaban de su apariencia, su voz y sus costumbres. Durante meses fue acosado en las calles de Dinamarca. En una entrada de diario en 1846, Kierkegaard hace una larga y detallada explicación de su ataque a Møller y El Corsario, y también cuenta que este ataque le hizo abandonar su actividad como escritor.

Los días de mi autoría han pasado, alabado sea Dios. Se me ha otorgado la satisfacción de hacerlos concluir por mí mismo, al haber entendido cuándo era apropiado ponerles fin, y justo después de la publicación de O lo uno o lo otro, lo cual agradezco a Dios. Esto, una vez más, no es como la gente lo vería, aunque en un par de palabras podría probar que es así. Conozco bastante bien mi obra y la veo en orden. Pero me ha dolido; me da la impresión de que tendría que haber pedido permiso para ello; pero dejémoslo estar. Si tan sólo pudiera conseguir ser sacerdote. En cualquier caso, gran parte de mi vida presente puede satisfacerme: respiraré más libremente ahora, permitiéndome algún trabajo literario ocasional en mi tiempo libre.

Søren Kierkegaard, Diarios (9 de marzo de 1846)
Segundo período (1846–1853)
Mientras que sus primeras obras se centraron en Hegel, las posteriores trataron la hipocresía del Cristianismo. Es importante señalar que con ‘Cristianismo’ Kierkegaard no se refería al Cristianismo en sí mismo, sino más bien a la Iglesia y la religión que ejercía en la práctica su sociedad. De hecho, en su “Ejercitación del Cristianismo”, nos invita a una práctica de un crisitianismo personal, bien diferenciado de la cristiandad, como Iglesia Establecida. Tras el incidente del Corsario, Kierkegaard se interesó por «el público» y la interacción del individuo con él. Su primera obra de este período de su vida fue Una reseña literaria que constituyó una crítica a Dos épocas (traducida a veces como Dos generaciones), escrita por Thomasine Christine Gyllembourg-Ehrensvärd. Después de esta crítica, Kierkegaard hizo varias observaciones agudas acerca de la naturaleza de la generación actual y su desapasionada actitud ante la vida. Escribió que «la generación actual es esencialmente racional, desprovista de pasiones… La tendencia hoy en día es en la dirección de la ecuación matemática». Kierkegaard ataca el conformismo y la asimilación cultural de los individuos en un público indiferenciado, «la masa». Aunque Kierkegaard ataca al público, apoya a las comunidades en las que los individuos mantienen su diversidad y características específicas.

Otras obras siguen centrándose en la superficialidad de «la masa» que limita y reprime al individuo. El libro sobre Adler trata acerca de la declaración del pastor Adolf Peter Adler de haber tenido una revelación sagrada y haber sido condenado al ostracismo como consecuencia de ello.

Como parte de su análisis del público, Kierkegaard señaló la decadencia de la iglesia cristiana, especialmente la Iglesia del Pueblo Danés. Kierkegaard creía que el cristianismo había «perdido el camino» de la fe cristiana. El cristianismo en ese período no hacía caso, malinterpretaba o hacía «falsa alabanza» a la doctrina cristiana original. Kierkegaard sentía que era su deber en ese momento el informar a otros acerca de las sombras de la llamada «vida cristiana». Escribió varias críticas al cristianismo contemporáneo tales como Discursos cristianos, Las obras del amor y Discursos edificantes.

La enfermedad mortal es una de las obras más conocidas de esta época de Kierkegaard, y aunque algunos filósofos y psicólogos ateos contemporáneos desestimaron lo que Kierkegaard sugería que era la fe, su análisis de la naturaleza de la angustia existencial es una de las más importantes aportaciones en la materia e influenció posteriores conceptos filosóficos, tales como la culpa existencial de Heidegger y la mala fe de Sartre.

Alrededor de 1848 Kierkegaard comenzó un ataque literario hacia la Iglesia del Pueblo Danés con libros como Práctica del cristianismo, Para la autoexaminación y ¡Juzgad vosotros mismos!, en el que trata de exponer la verdadera naturaleza del cristianismo, con Jesús como su modelo.

Ataque a la Iglesia Danesa (1854–1855)
Los últimos años de Kierkegaard se caracterizaron por una ataque continuado y rotundo a la Iglesia del Pueblo Danés mediante artículos publicados en La patria (Fædrelandet) y una serie de panfletos publicados por él mismo titulada El momento (Øjeblikket). Kierkegaard se decidió a actuar inicialmente tras una charla del Profesor Hans Lassen Martensen en la que éste llamaba a su recientemente fallecido predecesor el Obispo Jakob P. Mynster un «testigo de la verdad, uno de los auténticos testigos de la verdad».

Kierkegaard sentía afecto por Mynster, pero consideraba que su concepción del cristianismo era propia del interés del hombre, más que del interés del Dios, y para él de ningún modo era la vida de Mynster comparable a aquella de un «testigo de la verdad».

Antes de que fuera publicado el décimo capítulo de El momento, Kierkegaard se desmayó en la calle y fue llevado a un hospital. En él estuvo durante un mes, durante el que rechazó recibir la asistencia de un pastor, a quien Kierkegaard consideraba un mero funcionario, y no un siervo de Dios.

Dijo a Emil Boesen, un amigo de la infancia que era pastor y que mantuvo numerosas conversaciones con Kierkegaard, que su vida había sido de gran y desconocido sufrimiento, y que lo que a otros les había parecido vanidad no había sido tal.

Kierkegaard murió en Frederiks Hospital tras haber permanecido allí aproximadamente un mes, posiblemente por complicaciones derivadas de una caída desde un árbol cuando era niño. Fue enterrado en el Assintens Cemetery en la zona de Nørrebro de Copenhague. En el funeral de Kierkegaard su sobrino Henrik Lund protestó por el hecho de que su tío estuviera siendo enterrado por la Iglesia oficial aun cuando él había dejado claro en vida que quería alejarse de ella. Lund fue posteriormente multado por ello.

Pensamiento
Kierkegaard ha sido considerado filósofo, teólogo, padre del existencialismo, crítico literario, humorista, psicólogo y poeta. Dos de sus ideas más conocidas son la «subjetividad» y el «salto de fe». El salto de fe es su concepción de cómo un individuo cree en Dios, o cómo una persona actúa en el amor. No es una decisión racional, ya que trasciende la racionalidad en favor de algo más extraordinario: la fe. Además consideraba que tener fe era al mismo tiempo tener dudas. Así, por ejemplo, para tener verdadera fe en Dios, uno también tendría que dudar de su existencía; la duda es la parte racional del pensamiento de la persona, sin ella la fe no tendría una sustancia real. La duda es un elemento esencial de la fe, un fundamento. Dicho de otro modo, creer o tener fe en que Dios existe sin haber dudado nunca de tal existencia no sería una fe que mereciera la pena tener. Por ejemplo, no requiere fe el creer que un lápiz o una mesa existen, puesto que uno los puede ver y tocar. Del mismo modo, creer o tener fe en Dios es saber que no hay un acceso perceptual ni de ningún otro tipo a él, y aún así tener fe.

Kierkegaard también resaltó la importancia del yo, así como la relación entre el yo y el mundo, fundamentado en la reflexión y la introspección del yo. Argumentó en Apostilla conclusiva no científica a las “Migajas filosóficas” que “subjetividad es verdad” y “verdad es subjetividad”. Esto tiene que ver con la distinción entre lo que es objetivamente cierto y la relación subjetiva de un individuo (como la indiferencia o el compromiso) con esa verdad. La gente que en algún sentido cree las mismas cosas, puede tener relaciones bastante distintas con esas creencias. Dos individuos pueden creer que hay mucha gente pobre que necesita ayuda, pero puede que este conocimiento sólo lleve a uno de ellos a ayudar a los pobres.

En cualquier caso, Kierkegaard discute principalmente la subjetividad en relación con los asuntos religiosos. Como ya se ha mencionado, argumenta que la duda es un elemento de la fe y que es imposible conseguir ninguna certeza objetiva acerca de doctrinas religiosas tales como la existencia de Dios o la vida de Jesucristo. Lo máximo que uno puede esperar sería la conclusión de que es probable que las doctrinas religiosas sean ciertas, pero si una persona creyera estas doctrinas sólo en el grado en que es probable que sean ciertas, él o ella en absoluto sería verdaderamente religioso. La fe consiste en la relación subjetiva de total compromiso con tales doctrinas.

La mitad de la obra de Kierkegaard fue escrita utilizando diversos seudónimos que él mismo creó para representar distintas formas de pensar. Esto formaba parte de la comunicación indirecta de Kierkegaard. Según varios pasajes de sus obras y diarios, tales como El punto de vista de mi obra como autor, Kierkegaard escribió de este modo con el fin de evitar que su obra fuera tratada como un sistema filosófico con una estructura sistemática. En el Punto de vista, Kierkegaard escribió: “En las obras escritas bajo seudónimo no hay ni una sola palabra que sea mía. La única opinión que tengo sobre esas obras es la que puedo formarme como tercera persona; ningún conocimiento acerca de su significado, aparte de como lector; ni la más mínima relación privada con ellas.”

Kierkegaard utilizaba la comunicación indirecta para hacer difícil el saber si él defendía realmente los puntos de vista presentados en sus obra. Esperaba que los lectores simplemente leyeran las obras tal y como eran, sin atribuirles algún aspecto de su vida. Kierkegaard tampoco quería que sus lectores trataran sus obras como un sistema autoritario, sino que trataran de interpretarlas por ellos mismos.

Los primeros estudiosos de Kierkegaard, como Theodor W. Adorno, no dieron importancia a las intenciones de Kierkegaard y defendieron que toda la obra de Kierkegaard debía ser entendida como las opiniones personales y religiosas del autor. Este punto de vista llevó a muchas confusiones y contradicciones que hicieron que Kierkegaard pareciese incoherente. Sin embargo, muchos entendidos posteriores tales como los postestructuralistas, han respetado las intenciones de Kierkegaard e interpretado su obra atribuyendo los textos escritos bajo seudónimo a sus respectivos autores.

Matías Carlos Gutierrez – jueves, 25 de agosto de 2011, 16:52