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Aquietar la mente

Aquietar la mente

Aquietar la mente. Fundamentos y ventajas del zazen
Para combatir el deseo, el miedo y volver a la condición normal del cuerpo y el espíritu, nada como esta práctica budista zen

Como monje budista zen, del zen puedo decir dos cosas: primero, que no sirve para nada. Y segundo, que es como el amor, que no tiene ninguna utilidad, pero que sin amor no podemos vivir”, ríe provocativamente Jorge Bustamante, o Rynan Zenji, como lo bautizaron en la ceremonia de ordenación en el templo de la Gendronnière, en el valle del Loire, Francia. “Buda no fue un dios, no fue un santo, fue un hombre común que a través de la práctica logró despertar, darse cuenta del verdadero sentido de la vida. El zen es una rama del budismo, una de las tantas ramas. No es una religión, no es una filosofía, es zazen, una práctica, una manera de vivir, una actitud frente a la vida. No hay dogmas, no hay castigo, no hay cielo, no hay infierno”, agrega.

Fracturas. El zen nació cuando el budismo llegó a China como consecuencia de la fusión del taoísmo, que ya existía en China, y el budismo. Su introductor fue un monje hindú, Bodhidharma (470-543), conocido en Japón como Bodai Daruma. Cuando el emperador se enteró de la llegada de Bodhidharma, lo invitó al palacio y le comentó que había hecho construir 100 templos, difundido el mensaje del Buda Shakyamuni por todo el país, y que quería saber cuál era el mérito por sus obras. “¡Ningún mérito!”, le respondió el monje. Desde entonces, la relación del emperador con el monje no fue buena. Bodhidharma se recluyó en un templo distante, pero su presencia hizo que silenciosamente se fuera desarrollando el budismo chan, como se le llamaba en China.

Respiración . ” Zazen significa sentarse en una determinada postura, en meditación. Aunque meditación no es la mejor palabra, porque suele significar reflexionar sobre un hecho, observar una imagen o repetir un mantra para aquietar la mente. Zazen no es eso. ¿Cómo hacer para aquietar la mente? Es difícil, cuanto más se intenta peor es. Es preferible liberarla, dejar pasar los pensamientos y concentrarse en la respiración. Si observamos el fluir del aire, la mente desaparece por sí sola”, explica Bustamante.

Magia cotidiana. “Nuestra mente es muy ambiciosa y, como es ambiciosa, es temerosa. El miedo y el deseo son puntas de lo mismo. Uno piensa que si logra llegar a los Himalaya o al cerro Uritorco obtendrá la paz. Pero no es así, porque el desorden lo llevamos dentro de nosotros y seguirá allí aunque alcancemos la cumbre de los Himalaya. La mente humana busca lo extraordinario en lo extraordinario, cuando en cambio lo extraordinario está en lo ordinario de todos los días. En una comida compartida con un amigo, lo importante no es donde está uno, no es lo que uno come, no es algo exterior, es el cambio interior. Es así de simple y eso es precisamente lo que desorienta a la gente.”

Zan shin . “El zen siempre prestó mucha atención al comportamiento en la acción cotidiana, zan shin , el gesto justo. Cómo caminar, cómo sentarse, cómo estar de pie, cómo acostarse. ¿Cuál es la cara que presentamos ante los otros? La mirada, el gesto, ¿son verdaderos o falsos? Hay un refrán zen de autor desconocido que dice: Cuando estés solo, compórtate como si estuvieras frente a los otros. Cuando estés frente a los otros, compórtate como si estuvieras solo.

Práctica
El zazen consiste en sentarse con las piernas cruzadas, la espalda bien derecha y el mentón recogido, empujando “el suelo con las rodillas y el cielo con la cabeza”.

La respiración debe ser tranquila y profunda, y el espíritu debe estar atento, despierto, siguiendo el ritmo respiratorio, vigilando el equilibrio justo de la postura y observando el fluir del pensamiento sin adherir, sin rechazar.

Además de los indudables beneficios para la salud, zazen aporta paz y libertad, clarifica la mente, tonifica el cuerpo, armoniza pensamiento y acción.

Zazen es simple y para practicarlo no es necesario ningún conocimiento previo. Es un aprendizaje a través del silencio. Un retorno a la condición normal del cuerpo y el espíritu.

Referencias:
Compilado por Andrea Ortiz Picasso

Zen y el arte de los arqueros japoneses (Eugen Herrigel).

Mente zen, mente de principiante (Shunryu Susuki).

El zen y los pájaros del deseo (Thomas Merton).

Ensayos sobre budismo zen (Daisetz Teitaro Suzuki, cuatro tomos).