La palabra caricia (demostración de cariño, tratar con ternura, tocar suavemente) viene del italiano carezza, compuesta con caro (querido) y el sufijo -ezza que indica cualidad. La palabra italiana caro viene del latín carus (querido, amado), donde tenemos caro y caridad. Se vincula con una raíz indoeuropea *ka- (desear).

Una caricia es más que un gesto, más que un roce de piel con piel. Acariciar es un tipo de lenguaje que nos aporta bienestar físico y emocional. Por decirlo de un modo más sencillo: acariciar nutre nuestra vida emocional y afectiva.

Nuestro organismo cuenta con entre 6 o 10 millones de sensores táctiles que recogen información tanto del interior como del exterior del cuerpo, siendo el sentido del tacto el más repartido y también el más duradero, de ahí que la piel se convierta en una especie de “órgano social” y el tacto en un instrumento de gran potencial.

Hay quien no lo practica o quien, sencillamente, no se atreve. Tanto el hecho de no hacerlo como de no dar el paso a ofrecer este tipo de comunicación de las emociones, ocasiona, aunque nos parezca curioso, sufrimiento en ambas partes e importantes carencias.

Todos necesitamos una caricia al día. Es como respirar, es fortalecer el vínculo con los seres que amamos y que nos son significativos. Por ello, queremos que reflexiones sobre ello en nuestro espacio.