Del latín quaestionāre, derivado de quaestio (“indagación”). Poner en duda algo, especialmente una idea, una creencia o la declaración de alguien.

Aunque muchos lo usan como sinónimo de disputar. Ambas actitudes provienen de dos intenciones bien diferenciadas, declara el Dr Fabián Sorrentino.

Mientras la primera pretende presentar argumentos a favor y en contra de un punto dudoso o de un tema en discusión. Proponer controversia. La segunda va en el encuentro de la indagación mediante una serie de preguntas que nos lleven hacia un aprendizaje más profundo.

El tema de fondo tiene mucho que ver con la confianza. Cuando no confiamos, el cuestionamiento se convierte en una herramienta para el enfrentamiento. Pero el mismo término desde la confianza puede ser utilizado para disparar un proceso de innovación. Es así como cuestionar puede ser motor o una piedra en el camino.

El cuestionamiento y la innovación

Se utiliza para designar a aquel acto mediante el cual una persona posa o arma preguntas a otra persona o a sí misma acerca de diferentes aspectos.

El acto de cuestionar es un acto simple y natural a cualquier persona ya que la posibilidad de ser seres humanos, racionales y con inteligencia, nos permite posar preguntas o cuestionar diversos hechos, fenómenos y realidades que no logramos comprender.

En este sentido, el acto de cuestionar, si bien es natural a cualquier ser humano, puede ser desarrollado y superado a lo largo de la vida y se estima que mientras más conozca, más aprenda y más sepa una persona, mejores posibilidades de cuestionar la realidad observada que lo rodea tendrá, ya que aquella persona que no conozca diversas realidades o que no tenga acceso a la educación, no sentirá la necesidad de cuestionar su propia realidad al entenderla como dada y no como cuestionable.

El acto de cuestionar es un acto completamente natural y espontáneo en cualquier ser humano. Así, es común ver que los niños desde muy pequeños cuestionan su realidad por no comprenderla o por un afán infinito de aprender y saber. Estos cuestionamientos que realizan no suelen ser críticos aunque muchas veces la simpleza y la sensatez de un niño puede permitirle cuestionar muchas cosas que un adulto ni siquiera podría saber explicar de la realidad en la que vive. Muchos especialistas sostienen incluso que la capacidad de cuestionar de un niño es día a día socavada por las respuestas adultas que, en la mayoría de los casos, evitan que el niño siga preguntándose cosas y que hacen en definitiva que un adulto pierda en gran medida esa capacidad.

¿Quiénes la utilizan?

La capacidad de cuestionar suele asociarse con determinadas profesiones, como por ejemplo la del coaching o la del periodismo. Sin embargo, cualquier persona que se lo proponga puede lograr cuestionar todo lo que observa en su realidad y a partir de eso, actuar para transformarla y mejorarla. El cuestionamiento supone en muchos casos la toma de una postura crítica hacia aquello que se está cuestionando ya que no se comprende el por qué de su existencia. En la práctica pública, los ciudadanos cuestionan y preguntan sobre aquellas cosas que no les parecen apropiadas de su gobierno y es por eso que en muchos casos, estos últimos actúan para silenciar cualquier cuestionamiento.

Fuentes: Wikcionario y Definicion ABC