Psicológicamente hablando, representa un autorreproche por haber causado daño, o de haber realizado algo que enjuicio como “malo”. La culpa suele venir asociada al arrepentimiento, que es un acto del pensamiento que dice: ojalá no lo hubiera hecho. Subyace la idea que el recordarme como culpable y el sentir el arrepentimiento en algo atenúa mi culpa, porque estoy padeciendo, lo que actuaría como retribución a mi falta.

Frente a la culpa, a lo que se aspira es al perdón del afectado, o de alguien con el poder de perdonar. Obtener el perdón representa el permiso para olvidarla. La otra forma de anular la culpa es la de cumplir el castigo o la penitencia.

Desde el ángulo de la persona ante quien se es culpable –de la víctima– nuestra culpa le confiere a ella gran poder sobre nosotros. Puede exigirnos cosas. Ahora bien, cuando hay culpa es porque tenemos la experiencia de haber sido declarado culpable; he sido declarado culpable cuando he transgredido normas, pero aquí existe todo el tema de la validez de las normas, y el tema de los juicios injustos.

La culpa surge también de lo que se llama ‘cobrar sentimientos’: te lo hemos dado todo, ¿y qué nos devuelves?, es un llamado a la culpa. Siempre en la aparición de la culpa hay una acusación, y una exigencia. Debería hacer algo que no hago, por tanto soy culpable de no hacerlo.

Otro tema de gran importancia acá es la proporcionalidad entre la culpa y el castigo. Otro de los ángulos en el tema de la culpa es el de esquivarla: no es mi culpa, ellos me empujaron, me obligaron, me amenazaron, me criaron.

Es la línea de la autojustificación. Cuando no hay autojustificación, hay remordimiento, que viene de sentir que se hizo daño a otro, es el dolor por un hacer mío que causó daño a otro. Ese dolor puede actuar como motivación para descubrir qué es lo que en mí produce esa acción que causa daño al otro y para no incurrir hacia adelante en causar nuevos daños. En vez de autocastigarme por algo que hice, puedo orientarme a descubrir si tengo la fuerza para dejar de hacerlo.

Ontológicamente hablando observo la culpa como un sentimiento que puede provenir cuando tomo conciencia de mi actitud Negligente. Sin embargo la culpa no está en el sentimiento mismo, sino en el consentimiento que me doy por falta de valor para confrontar la realidad que yo mismo he creado.

Las necesidades y las culpas salen a pasear de la mano… ¿Sabes como el culpable se quita de encima la culpa? arrojando en el vacío soberbia y traición y luego justificándose como un miserable necesitado… Si necesitás te puedo dar algunos ejemplos de las conductas personales que observo de cada uno de nosotros.

La culpa se pone a la órden del día cuando la oscuridad nos hace creer que podemos solos. Si de noventa enfermedades, cincuenta las produce la culpa y cuarenta la ignorancia… ¿Cómo hago para quitarmela del cuerpo? Ya sabemos que no podemos solos y sin embargo seguimos insitiendo… ¿qué queremos confirmar? ¿Acaso hay algo más allá de la culpa y el sufrimiento? Claro que si, solo que parecen más incómodas de confrontar.

Arthur Miller nos enseñó que los sentimientos de culpa son muy repetitivos, el tema es que se repiten tanto en mi mente que me termino aburriendo de ellos por falta de desafío. Si a la culpa, le sigue la disculpa… ¿Dónde está la acción?

Uno de los primeros filósofos que habló de la culpa fue Anaxágoras cuando dijo: Si me engañas una vez, tuya es la culpa; si me engañas dos, es mía. de esta forma, todos somos responsables, más algunos como dije ayer en clase, preferimos hacernos los estúpidos como si esa conducta nos quitara peso.
San Agustín, por su parte, comprendía que “el alma desordenada lleva en su culpa la pena”. A la luz de esta mirada: ¿Por que camino considerás que podríamos abordarla…?

¿Cómo distinguir la culpa del dolo y de que EEAA proviene cada una?

Ambos actos son comprendidos como dos instancias dentro del mismo concepto de la Culpa. La culpa la comprendemos como un acto que aparentemente carece de una intención de provocar consecuencias negativas -en términos judiciales se dice que no se representó mentalmente el resultado de su accionar- esta postura muestra claramente que la justicia no comprende el poder de la mente para atraer en cada uno de nosotros las consecuencias de nuestras propias creencias.

Mientras que afirma que en el dolo, la intención inicial ya es de cometer determinados actos con premeditación. La culpa entonces es vista por la justicia como el actuar imprudente, negligente, la conducta atrevida o descuidada de una persona. Y el dolo como un acto delictivo con consciencia de causa.

En estos términos la Culpa sobrevendría del EEAA de la negligencia mientras el Dolo estaría basado en el EEAA del resentimiento. El Sufrimiento sería una buena mixtura que proviene de pararnos en el EEAA de la resignación y la negligencia. Sin llegar a la apatía, ya que en ese caso la persona niega o desconoce el sufrimiento.

¿Cuál es mi Disposición?

Frente a los Hechos

Frente a las Posibilidades

Aceptación

Paz

Ambición

Rechazo

Resentimiento

Resignación

Indiferencia

Negligencia

Apatía

Este cuadro representa los 6 Estados de Ánimo Básicos – Muestran la predisposición a la acciónque manifestamos tanto frente a los hechos concretos, como  frente a las circunstancias con que no son concretas hoy. – Copyright 2005 Lic. Fabián Sorrentino.

Algunas causas de la culpa

Negligencia .- Descuido en el actuar. Omisión consciente, descuido por impericia o dejar de cumplir un acto que declaré en un compromiso previo. En materia penal, es punible.
Imprudencia – Punible e inexcusable negligencia con olvido de las precauciones que la prudencia vulgar aconseja, la cual conduce a ejecutar hechos que, a mediar malicia en el actor, serían delitos.
Impericia – Falta de pericia. Pericia.-(Del latín peritia) Sabiduría, práctica, experiencia y habilidad en una ciencia o arte.
Inobservancia – Consiste que al desempeñar ciertas actividades o cargos, el sujeto omita cumplir los deberes impuestos por los reglamentos u ordenanzas.

La diferencia en la práctica

Un ejemplo claro son los accidentes de automovil: donde solo existiría una conducta dolosa si el que condujo lo hizo sin importarle el atropellar o no a alguien.
Esto es algo muy subjetivo, de difícil valoración y aún más difíciles de ser probado en una instancia judicial con la cantidad de intereses creados y estrategias por parte de los abogados.
En muchos casos la jurisprudencia hace equivaler la culpa grave al dolo. No se está haciendo equivaler ambos conceptos pero, en la práctica, se entiende que una culpa grave o muy grave se asemeja demasiado a una actuación intencionada, dado que es difícil comprender que se haya hecho de forma involuntaria. Sin embargo, como es de conocimiento público, siempre gana el abogado más vivo y que más pruebas verósímiles es capaz de crear.
Para estos casos siempre me gustaría recordarles una frase de la biblia: El que este libre de culpa que tire la primera piedra.

La Culpa y el Sufrimiento en un proceso de separación.

Cuando nos corremos de un espacio en el que veníamos construyendo con otros conscientemente nos sobrevienen ambas sensaciones: la culpa y el sufrimiento. Ambos sentimientos provienen de una falta de perdón para con nosotros mismos.
Estamos tan acostumbrados a jugar el juego de que para que uno gane el otro pierda, que parece que o te quedas con una o con otra. O sos víctima y pagás con el dolor interpretado de ser un abandonado, o pagás con la culpa de ser quien promueve el alejamiento.
Claramente la culpa no es por el temor de volar hacia nuevos rumbos, sino el aviso de dolor de que el otro deje de querernos, por abandonarlo en esa construcción. Ahora la pregunta que me hago es: ¿Cómo es posible salir de la trampa? Ya que podrán comprender conmigo que esto es así solo desde determinados paradigmas tales como: La vida es una lucha o la vida como trampa…
Vivo a la Culpa como el castigo que me otorgo cuando me creo con el poder de haber sido yo quien ha dejado mal parado a alguien en una circunstancia y ver en el otro sufrimiento.
Comprendo claramente que esto es una experiencia dolorosa para ambos, pero al convertirlas en culpa y sufrimiento ambas partes pasan a vivir esta circunstancia desde una perspectiva irresponsable. La Culpa está más asociada con un acto hostilengrama activo: pago/dolo” y el Sufrimiento con una ocultación “engrama pasivo: sufrí y me miento”… entonces me pregunto… ¿para que jugamos a Dios en lugar de darnos cuenta que somos seres necesitados de Su Espíritu?

Separar y unir son dos situaciones que están presentes desde el inicio de nuestras vidas. Y en base a como las hayamos experimentado luego repetimos algunos esquemas de adultos hasta que la experiencia forja nuestro modelo mental. Aquí va la revisión de mi experiencia:
La primera separación de la que tomé conciencia fue la de mi encarnación de Ser Espiritual en Cuerpo Físico. Tarde 31 años para visualizarla (a quien le interesa les traigo la experiencia). La segunda fue mi concepción Física donde me separé del vientre de mi madre (muy dolorosa por cierto ya que mi parto fue 12 horas retrasado a Inyecciones por un paro hospitalario y llegué con principios de asfixia que me dejaron 1 semana en terapia intensiva) La 3ra fue abandonar el pecho materno que sucedió por falta de leche de mi madre a los 90 días (dignósticado como miedo a la muerte en un testeo muscular y mi madre confirmó la fecha). Y así se dieron una sucesiva cantidad de separaciones hasta el día de hoy muchas de ellas conflictivas… y otras de maravillosa bendición.

El Perdón requiere de estar dispuesto a decir y escuchar las palabras más edificadoras que hay en nuestro corazón – Gracias Tracy