Alude a un nivel de “habilidad”. La gente con alto nivel de dominio personal es capaz de alcanzar coherentemente los resultados que más le importan: aborda la vida como un artista abordaría una obra de arte. Lo consigue consagrándose a un aprendizaje incesante.

La disciplina del dominio personal permite aclarar y ahondar nuestra visión personal, concentrar energías, desarrollar paciencia y ver la realidad objetivamente. Esta disciplina comienza por aclarar las cosas que de veras nos interesan, para poner nuestra vida al servicio de nuestras mayores aspiraciones.

Las organizaciones solo aprenden a través de individuos que aprenden. El aprendizaje individual no garantiza el aprendizaje organizacional, pero no hay aprendizaje organizacional sin aprendizaje individual.

Organizacionalmente interesa la conexión entre el aprendizaje persona y el aprendizaje de la organización, los compromisos recíprocos entre individuos y organización, el espíritu especial de una empresa constituida por personas capaces de aprender.

El “Dominio Personal” trasciende la apertura espiritual, aunque requiere crecimiento del espíritu. Significa abordar la vida creativamente: vivirla desde una perspectiva creativa y no meramente reactiva.

Esta disciplina encarna dos movimientos subyacentes: 1) clarifica todo tiempo lo importante para nosotros ; 2) es aprender a ver todo el tiempo la realidad actual. La yuxtaposición entre la visión (lo que deseamos) con la realidad actual (donde estamos con relación a donde queremos estar) genera la “tensión creativa”.

La esencia del dominio personal es generar y sostener la tensión creativa en nuestras vidas. En tal contexto “aprendizaje” no significa adquirir más información, sino expandir la aptitud para producir los resultados que deseamos.

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Quienes poseen alto nivel de dominio personal, una visión es una vocación y no solo una buena idea. Ven la realidad actual como un aliado no como un problema. Aprendieron a percibir la fuerza de los cambios y trabajar con tales fuerzas. Se sienten conectadas con otras personas y con la vida misma. Sin embargo no sacrifican su singularidad. Se sienten parte de un proceso creativo amplio en el que pueden influir sin intentar siquiera controlarlo. Son consciente de su ignorancia, sus incompetencias, sus zonas de crecimiento, y aunque parezca contradictorio, esto las hace confiadas en sí mismas.

Compilado por: Beth Ludojoski – viernes, 21 de marzo de 2008, 15:19
Peter Senge, La Quinta Disciplina Cómo impulsar el aprendizaje en la organización inteligente, año 1998, Ed. Granica