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Epidermitis, Esclerodermia, Furúnculos

Epidermitis, Esclerodermia, Furúnculos

La epidermitis es una afección inflamatoria de la epidermis, esta parte externa de la piel. Seguramente existe una tensión entre lo que vivo interiormente y lo que sucede en mi vida exteriormente. Estudiando esto a lo que está vinculada la piel y los problemas de piel en el plano metafísico, conseguiré comprender mejor lo que vivo para remediarlo.

La esclerodermia se caracteriza por el endurecimiento de la piel, la pérdida de su movilidad y de su flexibilidad. Siendo una persona afectada por esta enfermedad, soy una persona dura conmigo mismo, y frecuentemente me siento herido. Viviendo una gran inseguridad, creo deber constantemente protegerme de la gente que me rodea.

Para conseguirlo, me endurezco tanto que me vuelvo un bloque de hielo. La curación se halla en la apertura con los demás. Así, acepto abrir mi corazón al amor, sentir el calor y el bienestar que se hallan alrededor mío, este calor que desciende en lo más hondo de mí y hace derretir este bloque que me hiela.

Un forúnculo o furúnculo es una inflamación subcutánea, infecciosa y dolorosa, que forma un absceso con supuración abundante. Suele estar localizado alrededor de un pelo. Véase absceso, agregando que la persona está llena de ira, de angustia y de aprensión ante una situación que le envenena la existencia. La persona se siente perturbada y no elimina nada. Un furúnculo se define como siendo una inflamación de la piel causada por una bacteria, caracterizada por una masa blanca de tejido muerto. Tengo la sensación de que alguien o algo envenenan mi existencia y al reprimir en el interior toda mi ira, mis angustias, estaré harto y el exceso se manifestará por uno o varios furúnculos. Ya que los furúnculos afectan la piel, la ira vivida suele ser la resultante de una situación en que estuve separado de alguien o de algo que apreciaba y con lo cual ya no puedo tener contacto físico (por el tacto). El lugar de mi cuerpo en que se manifiesta el furúnculo me da una indicación referente al aspecto de mi vida que suscita en mí tanta ira y sobre el motivo por el cual “esto” hierve adentro mío. Por ejemplo, un furúnculo sobre el hombro izquierdo me indica frustración con relación a mis responsabilidades familiares y las de mi pareja. Puedo tener la sensación de estar sobrecargado y de que mi cónyuge no hace lo bastante. Me interesa expresar la ira que vivo y solicitar ayuda, si conviene, para evitar envenenarme así con furúnculos.

Cualquier furúnculo indica frustración no verbalizada. Si se manifiesta al nivel de mis órganos sexuales, ¿es posible que viva ira hacía mi cónyuge (o pareja sexual) y al modo en que la sexualidad está vivida (por ejemplo: puedo estar frustrado por la duración, la frecuencia, la intensidad de nuestras relaciones sexuales)? Y si no tengo pareja en el momento en que aparecen los furúnculos, puedo vivir ira por el hecho que no vivo mi sexualidad como quiero, por no tener cónyuge. Cualquier sea mi situación, si tengo cónyuge, es importante que comunique mis necesidades, mi frustración para que ambos aportemos los cambios necesarios a una sexualidad más completa. Si no tengo pareja, acepto mi situación presente como siendo la mejor de momento. Teniendo una actitud positiva, aumento mis probabilidades de encontrar a una persona con quien podré desarrollar una bella relación y que sabrá satisfacerme a todo los niveles.