La palabra euforia la tomamos del latín renacentista euphoria, en que es préstamo del griego εὐφορία, palabra que en griego era algo así como cualidad de soportar bien, y significaba sobre todo fuerza y brío para soportar, y a veces también buena capacidad de producir, fecundidad y abundancia. Se sentido actual es sensación de extremo bienestar o a veces exceso de energía, alegría y bienestar proporcionados por elementos estimulantes en general o por drogas, y el adjetivo derivado es eufórico.

La palabra griega se formó con la raíz de primera posición eu- (bien, bueno), la raíz en grado o del verbo φέρω (“phéro”, llevar, sobrellevar) y un sufijo de cualidad -ía. El elemento compositivo eu- que encontramos en palabras de origen griego como eucalipto o eucaristía, se vincula a una raíz indoeuropea *esu- (bueno). El verbo griego φέρω, cuya raíz encontramos en palabras como semáforo y metáfora, se asocia a una raíz indoeuropea *bher-1 (llevar), que es el mismo al que se vincula el muy prolífico verbo del latín ferre (llevar, producir, soportar), cuya raíz encontramos en innumerables palabras de origen latino, como fértil, féretro, diferir, conferir, oferta, transferir, etc, llegando a nuestro idioma para aplicarse a un estado anímico de hiperactividad y a una exagerada percepción de que todo es maravilloso.

Concepto de euforia

Aceleración psíquica acompañada de una alta carga emocional. Suele existir en contraposición a la depresión o apatía, y está vinculada a los momentos en que se cree que se es una persona muy superior, o que se está ad portas de logros fabulosos; en contrapunto al estado depresivo en que se considera no ser capaz de lograr nada. Se trata de tendencias polares que representan desequilibrios polares, a la vez que muestran un enorme desequilibrio en la disponibilidad de energía del individuo, donde en el estado eufórico esta aparece acumulada y se gasta explosivamente, en tanto en el estado depresivo para carecer de toda energía.

La euforia es un estado emocional de plenitud, de estar profundamente feliz y demostrarlo con acciones desproporcionadas. Puede estar generada por la consecución de algún anhelo muy esperado, por ejemplo: “Estoy eufórica, veré a mi hijo luego de tres años y el corazón me late con fuerza, río y canto mientras lo espero emocionada” o “Estoy eufórica con la noticia de que gané el premio mayor de la lotería”. También puede estar provocado por la ingesta de sustancias o por el ambiente ruidoso y festivo: “Tomé un antidepresivo y ahora me siento eufórica, no puedo dormir y no paro de hacer cosas” o “En la fiesta la música estaba tan fuerte que la gente bailaba eufórica”. Algunas enfermedades mentales se acompañan de este síntoma, como el trastorno bipolar en su fase maníaca. Puede responder también a cambios hormonales como sucede entre los adolescentes.

Si bien es normal y positivo sentir euforia en algunos momentos de la vida, vivir en un estado de constante euforia puede conducir a que descansemos mal, no tengamos en cuenta nuestras limitaciones y los escollos que se aparecen en nuestro camino, y que si comprobamos que esta dicha es pasajera puede llevar a una depresión.

Exaltación Se refiere al aspecto visible, motriz, de la euforia, siendo esta última el aspecto emocional de la misma actitud.

Fuentes: Etimologías de Chile. Definición en DeConceptos.com y Diccionario de Emociones, Actitudes y Conductas de la Universidad Bolivariana.