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Glándulas: Hipófisis, Pituitaria y Salivares

Glándulas: Hipófisis, Pituitaria y Salivares

Las glándulas son órganos secretadores cuyo producto está excretado al exterior por un canal. Por ejemplo, las glándulas endocrinas (tiroides, suprarrenales, etc.) Secretan su producto en la sangre. Al ser cada una de ellas vinculada a un centro de energía (chakra), un mal funcionamiento de mis glándulas endocrinas manifiesta un desequilibrio o una desarmonía de mis centros de energía. Las glándulas, las que sean, inyectan productos en mi cuerpo que se aparentan a carburantes necesitados por éste para funcionar, para poner en acción a otros órganos.

Un mal funcionamiento de una o de las glándulas me indica que tengo dificultad en encontrar una motivación, un “carburante”, para arrancar un nuevo proyecto o pasar a la acción frente a una situación (tengo tendencia a aplazar a más tarde). Esto puede situarse también en el plano racional, en el cual vivo confusión y porque tengo dificultad en ver con claridad lo que debo hacer. Esto manifiesta cierta inseguridad interior. Aprendo a hacerme confianza porque poseo todas las cualidades necesarias para ir hacia delante y pasar a la acción.

La glándula hipófisis o pituitaria, tiene el tamaño de un guisante y está situada en la base del cerebro.

Es la glándula maestra de todas las demás y el enlace entre el cerebro y la mente superior del ser humano. Por medio de ésta, los humanos pueden llegar a reconocer la importancia de su YO SOY. Todo problema en esta glándula indica un bloqueo entre el mundo material y el espiritual. Esto se produce en la persona que no quiere aceptar la parte divina del ser humano y especialmente la suya. Es una persona que se considera demasiado pequeña.

Cualesquiera sean las razones que te hacen temer reconocer la persona extraordinaria que eres, no te benefician. Tu cuerpo te habla con fuerza para que modifiques tus creencias con respecto a ti.

Este tipo de problema es tan sutil, que es muy difícil que la medicina pueda descubrir su causa. Es hora de que te permitas ver la vida más allá de su plano físico. La glándula pituitaria es una glándula endocrina situada debajo del cerebro, por debajo del hipotálamo y que, secretando las estimulinas que actúan sobre otras glándulas endocrinas, juega un papel mayor en la regulación de las secreciones hormonales.

Actúa pues como gran maestra con relación a las demás glándulas del cuerpo. Juega un papel de jefe de orquesta. Su buen funcionamiento ayuda al equilibrio de mis facetas racional e intuitiva. Si se manifiesta un desequilibrio, o si se “sobrecalienta” mi lado racional sin que deje lugar a mis aspectos intuitivo, creativo y emocional, también mi lado intuitivo, mis dones psíquicas se “sobrecalientan” a su vez, porque quiero ir demasiado de prisa, tomando clases, leyendo todo tipo de libros, ensayando todo tipo de técnicas, etc., y creo un desequilibrio porque mi cuerpo físico no puede soportar todos los cambios interiores que se producen.

Ya que la glándula pituitaria controla el buen funcionamiento de mi organismo, me aseguro que mi cuerpo y mi mente están en equilibrio evitando los excesos y me aseguro el dominio de mis pensamientos y de mis emociones. Si mi hipófisis está afectada por un tumor, puedo vivir un sentimiento profundo de impotencia, teniendo la impresión de no ser capaz de alcanzar los objetivos que me había fijado.

En sentido figurado, es como si me alargase el brazo cuanto más para alcanzar la manzana que está en el árbol, pero no lo consigo. El obstáculo puede ser físico o emocional. Tengo la sensación de ser “demasiado pequeño” (en sentido literal o figurado) para alcanzar el objetivo y puedo tener miedo de los medios que deba utilizar para conseguir mis propósitos. ¿Cómo puedo alzarme hasta la cumbre? Tomo consciencia de que los objetivos que me he fijado quizás son demasiado altos. Aprendo a ser comprensivo y paciente hacía mí – mismo, sabiendo que hago siempre mi posible y que quiero lo que está mejor para mí y para los demás. Siendo verdadero, siempre estaré orgulloso de mí, cualesquiera sean mis realizaciones.

Un mal funcionamiento de mis glándulas salivares, las cuales producen muy poca o demasiada saliva, me indica que vivo una inseguridad frente al hecho de hallar el alimento necesario a mi supervivencia. Quizás no tenga dinero para comprarme alimentos o puede que tenga alimentos pero que no sepa cómo emplearlos. Por lo tanto, hay alimento disponible pero no puedo comprarlo, no tengo acceso a él. Se me “hará la boca agua” y viviré un sentimiento de carencia. Acepto esta situación tomando consciencia que yo también tengo el derecho de alimentarme bien y que la vida me procura todo lo que necesito.