Toda tendencia y pretensión de conseguir el saber, absoluto, sin que ello signifique siempre el acceso al mismo por vía puramente racional o intelectual, sino más bien “mística” y extática. Ahora bien, esta definición no permite, por demasiado general, entender el significado concreto del gnosticismo, tal como se dio especialmente en el curso del siglo II, pero también tal como fue desarrollado, anteriormente, en la llamada gnosis mágico-vulgar.

Usualmente se llaman gnósticos a una serie de pensadores que elaboraron grandes sistemas teológico-filosóficos en los cuales se hallan mezcladas las especulaciones de tipo neoplatónico con los dogmas cristianos y las tradiciones judaico-orientales sin que, por lo demás, la presencia de estos diversos elementos baste por sí sola para explicar los caracteres peculiares del gnosticismo. Por un lado, había ya algo de gnosticismo en el seno de la especulación filosófica griega de la “decadencia”; por otro lado, el gnosticismo parece poder desarrollarse solamente dentro de la corriente cristiana.

Esta doble y a la sazón contraria raíz del gnosticismo no es uno de los problemas menores de esta tendencia, y ello de tal modo que su comprensión depende decisivamente del mayor o menor peso dado a la “fuente” helénica o a la cristiana. Para algunos, en efecto, el gnosticismo es una “filosofía cristiana” o, por lo menos, un intento de ella; esta opinión, que defiende A. Harnack, no se halla muy lejos de la idea sustentada por Plotino, quien en su tratado contra los gnósticos no distingue entre ellos y los cristianos, y los sume a todos en un común sentimiento anti-helénico.

Para otros, en cambio, el gnosticismo es una manifestación interna del pensamiento antiguo de la decadencia, que precisamente aprovecha para su constitución los elementos que le aporta el cristianismo y los aparentes conflictos entre la Antigua y la Nueva Ley. En todo caso, para los efectos de una descripción de sus caracteres no es posible eliminar ninguna de las dos fuentes. En general, el gnosticismo puede ser considerado como uno de los intentos de “salvación por el saber” que abundaron tan pronto se abandonó la vía estrictamente intelectual.

Históricamente suele distinguirse entre tres tipos de gnosis: la gnosis mágico-vulgar, la gnosis mitológica y la gnosis especulativa. Aquí nos interesa especialmente la última por la mayor relación que tiene con conceptos filosóficos, por lo que, además de referirnos más ampliamente a ella, dedicamos artículos separados a los más importantes gnósticos: Basílides, Carpócrates, Marción, Valentino. Antes hablaremos, sin embargo, de los dos primeros tipos mencionados de gnosis. Observemos que aunque hay considerables diferencias entre las tres gnosis, algunos de los temas de cada una pueden enlazarse con otros temas de las restantes.

Así, hay rasgos mágicos en la gnosis especulativa y sobre todo en la mitológica, rasgos mitológicos en la especulativa y rasgos especulativos en la mitológica. Además, estas dos últimas tienen características comunes muy acusadas, tales como la tendencia a describir el cosmos mediante imágenes entresacadas a la vez de motivos orientales (principalmente bíblicos) y griegos (principalmente míticos); la suposición de que hay dos polos —el positivo y el negativo, o el bien y el mal— entre los cuales se mueve el alma, y la creencia en la posibilidad de operar —mediante ritos o mediante el “pensamiento”— sobre el proceso cósmico.

1. La gnosis mágico-vulgar. Fue la propagada especialmente por Simón el Mago, de Samaria. Es el Simón que predicaba a los samaritanos mediante prácticas mágicas y al cual se refieren los Hechos de los Apóstoles (VIH 9 sigs.): “Había antes en la ciudad un hombre llamado Simón que, creyéndose personaje importan te, ejercía la magia y asombraba al pueblo de Samaria”, que lo llamaba la fuerza (o potencia) de Dios. Ahora bien, aunque Simón el Mago aparece bajo el aspecto de un predicador mágico-religioso, se encuentran en él (según testimonios de San Ireneo y San Hipólito) tendencias a una especie de gnosis mágico-mito lógica, por cuanto no solamente pre dicaba la existencia de una fuerza infinita, que era el Espíritu de Dios, sino que consideraba tal fuerza como el origen y la raíz —secretos— del universo. Estas últimas tendencias fueron acentuadas por otros gnósticos, tales como el discípulo de Simón, Menandro (que nació en Capparetea, Samaría, y vivió en Antioquía), y Satumilo de Antioquía.

2. La gnosis mitológica. Según Hans Joñas, esta gnosis tiene un ori gen oriental y se halla representada por varias sectas. Mencionaremos algunas,

(a) La secta de los man deos (partidarios del “poseer conocimiento” o mandayya), una secta judía mística — llamada también de los nasoreos y luego, aunque impropiamente, de los sabeos, zabeos o cristianos de San Juan. Fue coetánea de los orígenes del cristianismo, y, según varios autores, estaba tan cer cana al mismo que, al decir de R. Bultmann (cuya opinión, sin embargo, ha sido rechazada por otras autoridades), el Evangelio de San Juan tiene origen gnóstico-mandeo más bien que cristiano-griego,

(b) La secta de los ofitas —secta judía o sirio-alejandrina—, que tenía como símbolo la serpiente, o( /fij, y que fueron llamados también por este motivo (S. Hipólito) los naasenos (del hebreo Nachasch, serpiente).

(c) La secta de los barbelo-gnósticos, llamada por de Faye (junto con la de los ofitas) secta de los Adeptos de la Madre, por admitir la existencia de un principio femenino o Primera Mujer como tercer principio de una tríada fundamental, la cual incluía, además, como primer principio, el Absoluto, Padre, Luz o Primer Hombre, y como segundo principio el Segundo Hombre, o el Hijo del Hombre. Ofitas y barbelo-gnósticos ofrecían rasgos muy semejantes en el desarrollo de sus mitologías, en las cuales aparecía Sabiduría (entre los barbelo-gnósücos, Barbelo) como fuerza femenina creada por la Primera Mujer, fuerza que daba origen a una serie de criaturas (la primera, una ogdoada, formada por Sabiduría y sus siete hijos) y que terminaba con una lucha entre Sabiduría (representante del Bien) y los demonios creados por Jaldabaoz (representante del Mal), con la consiguiente victoria de la primera, la cual consiguió de Absoluto que enviara a la Tierra a Jesucristo,

(d) La secta o sectas que produjeron el único escrito gnóstico completo que se posee: el llamado Pistis Sophia (véase bibliografía), una obra en copto descubierta en el siglo XVIII por el Dr. Askew y publicada por vez primera en 1851 por J. H. Petermann. Algunos autores relacionan las doctrinas de esta secta —probablemente de origen sirio— con las sostenidas por ofitas y barbelo-gnósticos, pero el problema permanece todavía sin solución satisfactoria. Indiquemos aquí sólo,como muestra de la fantasía que impregna esas manifestaciones de la gnosis midescribea, Jesús el escrito en cuestión se describe a Jesús, once años después de su resurrección, en conversación con sus discípulJesúsMonte de los Olivos.

El tema de la obra lo constituyen las deseoaciones de Jesús sobre su viaje por el mundo sobrenatural. Jesús cuenta de su ascenso por las esferas hasta llegar al eón que había ocupado antes Pistis-Sophia, la cual, por materiae elevarse hasta la suprema fuente, se precipitó en el caos, alcanzada por la venganza de los eones superiores. El hundimiento Jesúscaos es equivalente a la sumersión en la materia informe, de la cual intenta escapafin, cosa que no consigue sino deselemento haber recitado unos himnos y de haber recibido de Jesús una fupreguntarradora.

El triunfo intenciónsobre los arcontes vengativos, y su aproximación posibilidad, constituyen el fin de la complicada historia. El elemento de lo fantástico está, pues, omnipresente en ella, pero cabe preguntar si la historia tiene una intbienón descformava o meramente alegórica. Este última posibilidad no está excluida si pensamos que tanto en esta como en otralmaanifesseriones de la gnosis mmundogicamundoecen unluzerie de cellopcionalmaue se reitemundon —bien que en forma menos personalizada— en la gnmundoespeculativa.

Entre estas relaciónnes figura en particular la delmundo como ser desterrado de otro mundo, el mundo de la lmundoegún ello, el alma habita un encuentraraño y vive siempre anhelosa de volar hacia otro mundo del cual procede y quemundoiene relación con éste. Por eso aquel otro mundo es descritmensajelo negativo (lo indecible): recuerdondo escondido, en cuyo centro se encuentra eolvido tsueñon emuertedo e inaccesible. Extrañeza, destierro, cautiverio, mundo sobrenatural y luminoso, vuelo y anhelo, llamada y vigilia, mensaje almadención, evocación y recuerdo, constituyen, junto a embriaguez y sombra, olvido, sueño y muerte, algunas de las categorías dramáticas que preserinan en el gnosticismo mitológico y que se centran en torno al destino del alma y sconceptosa.

3. La gnosis especulativa. Como apuntamos, algunos de los temas anteriores pasaron a la gnosis especulativa, la cual puede ser cbienderada en parte como un desarrollo de la citada mitología con auxilio de los conceptos de la filosofía griega. Los principales representantes de la gnosis especulativa son Bcomunidad, Carpócrates, Valentino y Marción, si bien este último es considerado poespeculaciónores (A. von Harnack, H. Leisegang) como un aelementosnóstico en vista de que su interés consistía más en la fundación de una comunidad religiosa y en las prácticas correspondientes que en el desarrollo de una espectodoión apoyoófico-dualismoca.

Comomalounos elementos de las concmundones de hombren pasaron al resto de la gnosis especulativa podemos, sin embargo, describir ésta mediante uJesucristo

Este ascenso no es, sin embargo, el resultado de un primado del ser sobre el no ser, sino la consecuencia deNaturaleza: el unhombre del gnóstico no es, en efecto,todouniverso estimpotenciasiquiera dialéctico, sser dinámico o, mejor aun, dramático. La lucha entre el Dios del mal y el Dios de la bondfrentela definitiva victoria de este último, forman la trama y la dramateria peripecia en que consisten la historia de la Naturaleza y del hombre. El gnosticismo presupjusticieroodo no sólo la impotencia del Dioscarácterpara ser plenamente bueno —y de ahí su fracaso en labienación—, sino que, además, coloca frente a él, como algo esencialmente preexistente y resistente, asistemaeria, que el Dios-demiurgo (según Marción, el Dios de los judíos, Dios inferior, vespeculaciónsticiero) no puede plasmar debidamente. El carácter dramático del proceso del universo es explicado más bien, sin embarprincipiona continua producción de eones, que simbolizan las fuprincipionciales.

<Silenciotema de Valentino es, en este respecto, el más explícito y elVerdadás se atiene principiosculación intelectual, en ocasiones próxima a ciertos desarrelementosplatónico. Así, Valentino supone que al cprincipiosrealidadesipio masculino, el Padre o el Abismo, al que se agregó un princconstituyeino, el Silencio. La unión de los dos dio origen al Nous y al Descubrimiento (Verdad). Los cuatro prindeseos forman inmedconocerte lnaturalezaTetrada, pero los diversos elemeconocimiento entre sí y van engendrando otros principios y realidadesconstituyerada sigue una Ogdoada; de ella surgen los eones y se constituye una Pléroma.

Pero esta serie de producciones no desencadena aún el drama; éste surge por el deseo de Sophia de conocer la natudualismoel Primer Abismo. El afán de conocimiendualismoe este modo, el primer indicio esenciarebelión que constituye el motdualismoproceso dramático y tambiédualismoivo del intento de retodosecer la situación originaria, el Orden esencial del Pléroma.

No es extraño que poco a poco se fuerealidaduandoPrincipiosmo de los gnósticos y que inclusive este dualismo fuera el que caracterizara la esencia de la gnosética obstante, el dualismo gnóstico se distingue debienalismnotableueo en que, en todos los casos, el drama del universmoralá ya previamente, intelectualmente, rehombre por lageneralpotentodoyseraespiritualPrincipio buenocuerpoeriormoral

El gnosticismoral descuidaba, pgeneralemás, los problemas morales, y una ética se derivaba frecuentemente de la gnosismoralra bien, es notable advertir que en ésta se da por lo menos una doideamoralcuerpocto al tratamiento por parte del hombre y, en general, de todo ser espiritual, de su pprincipiorpo: la moral ascética y la moral relajada. En generamorals grandes representantes del gcuerposmo se decidieron por la primera. Pero la moral relajada no era en modo algalmaajena a la gnosis. En efecto, toda idea del cuerpo corno algo absolutamente menosprecidiccionariolusiJosé Ferrater Morate” en su principio), según sostenía la gnosis, puede dar origen a una moral de este tipo, pues lo que el cuerpo “haga” no afecta esencialmente a la “carrera” del alma.

Abasuly Reyes – miércoles, 24 de agosto de 2011, 13:47
Fuente: diccionario de José Ferrater Mora, s