Los huesos, por ser los elementos constitutivos del esqueleto, aseguran la estabilidad de la estatura e intervienen en el movimiento. Por problemas óseos se entienden todas las enfermedades que empiezan con OSTEO (como, por ejemplo, OSTEOPOROSIS). En el caso de fracturas y dolores en los huesos, véase también las definiciones correspondientes.

Los huesos, por ser la parte sólida del cuerpo, representan el sostén. Un problema óseo se relaciona siempre con el temor de no ser apoyado lo suficiente o no apoyar bien a los demás. Se presenta en una persona que se desvaloriza o no se siente lo suficientemente fuerte para ocuparse de su propia vida. La persona que suele sentirse obligada a apoyar a los demás es aquella que necesita que dependan de ella para sentirse importante. No triunfa en la vida por sí sola. Se desvaloriza en cuanto no se siente útil. Esta es la razón por la que, al envejecer, se suele padecer osteoporosis u otra enfermedad que comience por “OSTEO”. Los problemas óseos pueden manifestarse en la persona que le tiene miedo a la autoridad. Se desvaloriza ante ella. Como reacción, intenta volverse autoritaria o dominante. En el caso de las enfermedades que comienzan con OSTEO y terminan en ITIS, agréguese enojo y véanse las explicaciones sobre las enfermedades inflamatorias.

Con este problema en los huesos, tu cuerpo te envía el mensaje de que creas más en ti y te sientas más fuerte ante ti mismo, reconociendo que tienes más fuerza de la que crees. También te dice que es momento de que te estabilices en la vida haciendo cosas que te agraden en el mundo físico, sin sentirte culpable y con amor hacia ti mismo. Tu cuerpo te muestra que tienes todo lo necesario para crear tu propia estabilidad sin depender de los demás. No necesitas creer que eres “demasiado” ni “demasiado poco”, que eres esto o aquello, para ser una persona importante. Date permiso para valorarte por lo que eres y no por los resultados de los demás, de aquellos a quienes quieres. Ante la autoridad, date cuenta de que el hecho de que alguien lo sea en un terreno específico no la hace valer más que tú.

Establece contacto con las áreas en las que podrías enseñar a los demás. Todos y cada uno de nosotros tenemos talentos. Si no puedes encontrarlos, te sugiero que preguntes a quienes te conocen bien. Los huesos son el armazón sólido del cuerpo, los pilares. En el mismo interior del hueso existe la médula, el núcleo más hondo de mi ser, ahí en donde nacen las células inmunes que poseen la habilidad de protegerme. Los huesos se refieren a mi estructura, el armazón fundamental en el cual está construido mi ser entero. Por lo tanto, se refieren también a la estructura de las leyes y principios fundamentales con los cuales debo transigir cada día y que están aplicados por la autoridad (policía, maestros, padres, etc.) para permitirme tener cierto apoyo y para que reine el orden.

Dolores de los Huesos
Dolencias o enfermedades de los huesos reflejan, incluido el cáncer de los huesos, una rebelión frente a esta autoridad a la cual resisto y frente a la cual incluso puedo ir hasta rebelarme, sintiéndome incapaz o impotente para actuar frente a cierta situación dictada, sometida a ciertas leyes o principios existentes. Puedo preguntarme si me siento profundamente trastornado o perturbado con relación a mis creencias básicas, a mis convicciones íntimas. Si una dolencia o una enfermedad afecta mis huesos, debo preguntarme frente a cual faceta o aspecto de mi persona me desvalorizo. Si miro y analizo cuál parte del esqueleto está afectada, tendré una buena indicación en cuanto al aspecto de mi existencia que está tocada.

Cáncer de los Huesos
Si tengo un cáncer de los huesos, vivo un conflicto muy profundo en el cual tengo la impresión que no valgo nada, que soy menos que nada. Tengo la sensación de no tener ningún valor y estoy tan lleno de emociones que guardo para mis adentros las que me mojan hasta los huesos. Puede que viva una situación en que mis estructuras y mis principios están fundamentalmente quebrantados, o puestos en entredicho. Esta situación puede haberme pillado por sorpresa y me siento alcanzado hasta el hueso. Debo aprender a reconocer mis cualidades. Haciéndome más abierto y flexible podré más fácilmente transigir con lo inesperado y lo “no – convencional”. Aprendiendo a expresar lo que vivo, las emociones que vivo frecuentemente muy intensamente, podré curar y mis huesos podrán regenerarse.

Sarcoma de Ewing
Es una forma de cáncer de los huesos que es más susceptible de sucederme entre los 10 y los 15 años, aunque sea escaso. Este cáncer afecta los huesos de mis piernas, esto significa un gran miedo de andar por la vida. Temo no tener todo lo necesario para “afrontar” el futuro. Mi cuerpo grita de dolor delante de la inseguridad que me habita. Me parece que no tengo la talla para insertarme en el mundo de los adultos. Aprendo a confiar en la vida sabiendo que ésta me aportará las ocasiones que necesito para vivir en sociedad.

Acromegalia
Se caracteriza por un crecimiento exagerado de los huesos de las extremidades y del rostro. La hormona de crecimiento se secretará pues en cantidad mucha más grande que lo normal. Si estoy en esta situación, me pregunto cuál es la situación en que me he sentido más pequeño para alcanzar o realizar un proyecto. ¿Dónde me sentí demasiado pequeño, demasiado diminuto y demasiado débil para poder tomar mi lugar y hacerme respetar? La respuesta de mi cuerpo fue el crecer desmesuradamente para ayudarme a tomar más fácilmente mi lugar. ¡Le doy las gracias! HUESOS – DEFORMIDAD Los huesos pueden deformarse a causa de la presión que me impongo o que tengo la sensación de tener que soportar. Soy más rígido mentalmente. Tengo que aprender a ser más flexible con relación a mis principios de vida. Mi apertura mental me permitirá apreciar diferentes facetas de la vida y descubrir que el amor es presente bajo diversos aspectos. HUESOS – DISLOCACIÓN La palabra dislocación (dis-locación significa una “pérdida de locación), como si estuviese fuera de circuito o en una vía totalmente contraria a lo que está sucediendo. Una dislocación está vinculada a un profundo sentimiento de desequilibrio. Al nivel de la articulación, el hueso se desplaza y “sale” totalmente del sitio de ésta. La dislocación me revela hasta qué punto no estoy o no me siento en la buena dirección. El hueso está vinculado al núcleo de mi ser, a la energía fundamental, la dislocación indica un profundo cambio en la energía más profunda de mi ser. ¿Aún tengo mi lugar en el universo? ¿Qué es lo que me molesta al punto de sentirme tan confuso? Compruebo y acepto hacer la(s) toma(s) de consciencia que se imponen, lo cual me permitirá superarme y ver algo nuevo en mi vida. La dislocación es lo bastante dolorosa como para que tome consciencia de que debo cambiar para no volver a vivirla.

Fracturas
Rotura de un hueso provocada muy frecuentemente por un traumatismo violento, salvo en los ancianos, cuyos huesos se han vuelto muy frágiles por la osteoporosis. Es importante observar la utilidad de la parte del cuerpo donde se produjo la fractura para obtener más detalles de su significado. Además de consultar esa parte del cuerpo, véase también problemas en los huesos y accidente, agregando que hubo una falta de aceptación de una ruptura o temor ante una futura lesión. Los huesos representan la estructura de las leyes y principios del mundo en el cual vivo. Cuando hay fractura, ésta es la indicación de que vivo actualmente un conflicto interior profundo. Puede estar en relación con rebelión o reacciones frente a la autoridad (de la cual quiero cortarme). Esta fractura me señala que no puedo seguir así y que se impone un cambio. La localización de la fractura me informa en cuanto a la naturaleza de este conflicto. Si la fractura tuvo lugar en un accidente, hay que ver cuál es la culpabilidad que vivo con relación a esta situación. Los huesos representan también el sostén, la estabilidad y una fractura puede ser un aviso de que he de separarme de mi pasado, dejarlo ir con flexibilidad para evitar un estrés inútil y pasar a otra etapa de mi evolución. Me condicionan mis normas hacía mí – mismo o la sociedad al punto de que exija cierta perfección e incluso sea rígido? ¿Presté más atención en las actividades físicas en detrimento de los aspectos espirituales de mi vida? Para recobrar esta libertad interior, tomo consciencia de lo que me molesta. Acepto amarme suficientemente para expresar lo que siento. Encontrando otra vez mi libertad interior, recobro la libertad de mis movimientos.

La Osteomielitis
es una infección del hueso y de la médula del hueso que suele afectar una parte situada cerca de una articulación y se produce generalmente en los niños o los adolescentes. La osteomielitis se encuentra sobre todo en los huesos largos tales como la tibia, el fémur, el húmero. Las articulaciones dan movimiento y expresión a la energía contenida en mis huesos. Una infección implica una irritación que crea una debilidad interior. Vivo ira y frustración frente a la autoridad y frente al modo en que la vida está estructurada y ‘regimentada”. También puedo tener la impresión de no estar bastante sostenido y soportado. Pero, debo aprender a hacer confianza, a soltar y a aceptar que el Universo me soporta. La infección sólo quiere evidenciar ciertos conflictos que vivo actualmente. Si la osteomielitis viene de una herida anterior, es posible que las causas originales de esta herida no hayan sido aún tratadas.

Osteoporosis
Implica una pérdida de la trama proteica de los huesos que se vuelven porosos. Implica una pérdida en la intención del deseo de “ser”, una pérdida de interés y de motivación de estar “aquí” en el nivel más profundo de sí. Vivo desanimo. Estoy cansado de siempre tener que luchar contra la autoridad o contra las leyes del ser humano. La osteoporosis aparece normalmente en la mujer después de la menopausia. Al estar afectados los huesos, es decir mis estructuras y creencias de base, puedo preguntarme cuáles son las creencias a las cuales me engancho y que quizás debería cambiar ya que ahora, ya no puedo tener hijos. Aún puedo ser “útil” y “productiva” no en lo que a procreación se refiere sino a otros niveles, tanto personal como social o profesional y esto se revela igualmente valorizador y enriquecedor. Debo pues superar esta tendencia a desvalorizarme, pensando que soy inútil, “bueno para nada”. He de confiar en la vida y hallarme nuevas fuentes de motivación.