Disposición a esperar que algo deseado ocurra; pero también a tomar por real, o porque ya está ocurriendo, aquello anhelado. Cuando anhelo algo y deseo que ocurra, la ilusión consiste en creer que va a ocurrir, o aún en imaginar que está ocurriendo. Esta disposición a imaginar que algo que no ha ocurrido está ocurriendo puede ser tan fuerte como para llegar a confundir hasta considerar que realmente está ocurriendo; esto es, tomar la ilusión por realidad. La actividad mental de fantasear, a la que se le agregan las imágenes y hasta los olores, puede llegar a tener una fuerza tal que la persona ,ante un estímulo de la realidad, lo completa con la fantasía, desconectándose de los hechos reales, aún los más simples y directos. Por ejemplo, alguien me mira de cierta manera, y fantaseo que esa es una mirada de amor profundo, y de allí imagino que con esa persona seríamos felices juntos el resto de nuestras vidas. También puede pescar el inicio de una frase, y completarla con una frase fantaseada, dificultando la posibilidad de comunicación y entendimiento incluso práctico.
Palabras de la familia de la ilusión: fantasía, anhelo, deseo, delirio, imaginación, ficción, visión, quimera, ideal, ánimo, fe, alucinación, ensueño, espejismo, utopía, esperanza.

La palabra ilusión viene del latín illusio, -ionis ‘engaño’, nombre sacado de illusus participio del verbo illúdere ‘burlarse de, mofarse de’. El verbo illudere se formó con prefijo in – y del verbo lúdere ‘jugar’ (de este verbo provienen voces como lúdico, ludópata, etc). Por tanto originalmente illudere en latín significaba “jugar contra (in), hacer mofa de”.

Ahora bien, en castellano la voz tiene dos significados en cierto modo antágonicos:
1. Primero de “engaño, percepción o idea irreal”. Este es el sentido propio y originario que todavía está presente en expresiones como ilusión óptica, y en frases como “de ilusión tambien se vive”, “hacerse ilusiones”, “es pura o vana ilusión”, etc. Sobre todo se manifiesta esta semántica en voces derivadas como iluso, ilusorio, ilusionista, etc.

2. El segundo sentido, que se ha desarrollado especialmente a partir de la segunda mitad del Siglo XIX, y es el más vigente, popular y arraigado actualmente es el de “viva esperanza, expectativas favorables depositadas en personas o cosas”. En otros idiomas como elfrancés o el italiano este segundo significado está mucho más limitado, pero particularmente en España es una palabra acariciada en el mundo publicitario y ha sido ingrediente de los mensajes y slogans en recientes campañas políticas. Es que, evidentemente, mentar “ilusión por el futuro” parece tener mucho gancho.
Habría que hacerse la reflexión de si el empleo de esta palabra para hacer promesas políticas no nos descubre subyacentemente lo ilusorio, lo engañoso de tantos promisorios mensajes.
– Gracias: Pedro Menoyo Bárcena