En los individuos especialmente dotados en esta forma de inteligencia, el proceso de resolución de problemas a menudo es extraordinariamente rápido: el científico competente maneja simultáneamente muchas variables y crea numerosas hipótesis que son evaluadas sucesivamente y posteriormente son aceptadas o rechazadas.

Inteligencia Matemática del Nivel 1:
Es importante puntualizar la naturaleza no verbal de la inteligencia matemática. En efecto, es posible construir la solución del problema antes de que ésta sea articulada.

Junto con su compañera, la inteligencia lingüística, el razonamiento matemático proporciona la base principal para los test de Coeficiente Intelectual, cada vez más en desuso por parte de las empresas.

Esta forma de inteligencia ha sido investigada en profundidad por los psicólogos tradicionales y constituye tal vez el arquetipo de “inteligencia en bruto” o de la validad para resolver problemas que supuestamente pertenecen a cualquier terreno. Sin embargo, aún no se comprende plenamente el mecanismo por el cual se alcanza una solución a un problema lógico-matemático. Es por eso que la investigación de hoy en día se centra más en establecer un conjunto de competencias combinadas a través de las que si logramos resolver problemas.

Capacidades implicadas:
Capacidad para identificar modelos, calcular, formular y verificar hipótesis, utilizar el método científico y los razonamientos inductivo y deductivo.
Para relacionar conceptos y operar con conceptos abstractos, como números, que representen objetos concretos.

Habilidades Relacionadas:
– Sentir placer por los juegos que desafían el pensamiento.
– Llevar un buen control de mis gastos.
– Ser un buen administrador de mi oficina.
– Comprender fácilmente como resolver situaciones matemáticas tales como porcentajes, ecuaciones, ponderaciones, etc.
– Saber administrar prestamos y realizar ahorros.
Planificar y organizar bien nuestro tiempo.

Su relación con los estilos de aprendizaje
Esta forma de inteligencia requiere de generar ambientes propicios para la concentración y la observación. La inteligencia lógica- matemática implica una gran capacidad de visualización abstracta,  favorecer el modo de pensamiento del hemisferio izquierdo y una preferencia por la fase teórica de la rueda del aprendizaje de Kolb. Es por tanto una de las dos grandes privilegiadas de nuestro sistema educativo.

Actividades Propuestas:
– Razonar o deducir reglas (de matemáticas, gramaticales, filosóficas o de cualquier otro tipo)
– Operar con conceptos abstractos (como números, pero también cualquier sistema de símbolos, como las señales de tráfico)
– Relacionar conceptos, por ejemplo, mediante mapas mentales, Identificando, comparando, clasificando, seriando objetos de acuerdo a sus características.
– Resolver problemas con patrones o secuencias lógicas tales como: rompecabezas o problemas de matemáticas.
– Realizar experimentos tales como: Explorar, manipular, vivenciar cualidades de los objetos.
Descubrir los efectos o consecuencias sobre las cosas.
Descubrir sus características inherentes y la  red de relaciones que se establecen a partir de estas características.
– Jugar a las adivinanzas o resolver situaciones relacionadas con conceptos abstractos. tales como el ejercicio de unir con 4 Líneas los 9 puntos de una hoja, sin levantar el lapiz…
– Incluir en nuestro hablar cotidiano conceptos de secuencia temporal: “Primero” “Después” “Por último”
– Realizar juegos de repartir uno a uno.

Perfiles Profesionales:
Propia de los Economistas, Ingenieros, Científicos, etc.

 

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Inteligencia financiera y económica
Esta inteligencia, más allá de asociarse a las matemáticas está integrada con otras de las inteligencias como la intra e interpersonal o social.
A coninuación veamos un video de la misma.

A la facultad de conocer, comprender y asimilar algo de la realidad se le llama inteligencia. Es también la habilidad, destreza o experiencia que adquirimos a partir de nuestras vivencias cotidianas. El hecho de poseer y usar la inteligencia puede concebirse como la aplicación de un conjunto de conocimientos, habilidades y aptitudes para resolver un problema, respondiendo de la mejor manera a las exigencias que nos presenta el mundo, para reflexionar, conocer significados, responder según la lógica y tomar decisiones rápidas.

Esto es, en pocas palabras, la habilidad de adaptarse a situaciones nuevas, utilizando los recursos disponibles, ya sean del ambiente externo o recursos internos al individuo. Para desarrollar la faceta de la inteligencia que nos ayuda a administrar mejor nuestros recursos, es necesario comprender en qué consisten estos conceptos y cómo aplicarlos a nuestra realidad.

Inteligencia Económica
En una edad determinada de la vida, todo individuo tiene para con él mismo y sus dependientes, una responsabilidad personal: proveer de los ingresos o recursos suficientes que le permitan satisfacer sus necesidades personales.

La inteligencia económica es el tipo de habilidad y conocimiento que permite a las personas aprender a generar recursos para vivir como desean. Les enseña a comprender el mundo productivo, cómo aplicar sus habilidades personales y explotarlas para producir ganancias.

Esta inteligencia económica consiste en un conjunto de acciones de búsqueda, tratamiento, difusión y protección de la información útil para obtener estos recursos. Abarca desde la educación universitaria, que ofrece las herramientas que permiten plantear estrategias y proyectos laborales que resulten en un beneficio económico, hasta el conocimiento obtenido por la experiencia, los errores y aciertos en nuestro manejo del dinero y la información que otras personas nos dan para obtener ganancias.

Por ello podemos decir que la inteligencia económica busca la generación de ingresos a través del trabajo propio, creando y transformando el entorno y aprovechando sus características para obtener un beneficio.

Inteligencia financiera
Es la habilidad que tiene una persona que genera dinero para atraer más dinero, aprender cómo administrarlo y hacer que exista una abundancia económica. Consiste en una combinación de aptitudes personales con la capacidad de desarrollar hábitos financieros y de usar habilidades técnicas como la contabilidad, el manejo y comprensión de inversiones y de leyes.

Para ello debes contemplar varios aspectos importantes, desde la manera en que organizas tus ingresos y cubres sus gastos, así como el modo en que genera un excedente para el ahorro y la inversión, obtienes financiamiento extra y toma decisiones sobre el futuro de esos nuevos ingresos. No consiste únicamente en ahorrar un porcentaje del dinero que gana para mantener su nivel de vida, sino incrementarlo y hacerlo cada vez más grande.

Posteriormente a las preguntas que la inteligencia económica debe resolver, sobre cómo hacer dinero, la inteligencia financiera debe plantearse, una vez que lo tenga, ¿qué hago con él para no perderlo? ¿En qué puedo invertir? ¿Cómo hago que ese dinero sea fuente de creación de más dinero?

Una persona con inteligencia financiera está siempre pensando en planes para obtener más liquidez, los lleva a cabo con la prudencia que esto implica y obtiene buenos resultados con la menor cantidad de recursos posible.

Para cuidar e incrementar sus recursos financieros, debe centrarse en dos aspectos importantes, la rentabilidad y la liquidez, pues busca que sean lucrativos y líquidos al mismo tiempo.

Cada persona ha de saber identificar cuáles son sus activos y sus pasivos de forma que potencie siempre sus activos y reduzca al máximo las inversiones que realice en pasivo. Los activos son los que aportan rentabilidad además de que permitirán hacer adquisiciones mayores, mejorar el nivel de vida y a la larga generar riqueza.

Una buena manera de incrementar los activos puede ir desde realizar inversiones en el mercado de capitales, realizar una adquisición en inmuebles, terrenos u otros bienes de valor, lo que plantea metas financieras de corto, mediano y largo plazo.

Aplicando nuestra inteligencia económica y financiera
Suponiendo que una joven de 26 años, que se dedica a la venta de autos y gana por comisión, utiliza su inteligencia económica, consigue muchos clientes y gana lo suficiente para retener un 20% de su ingreso en una cuenta de inversión, haciendo crecer este ahorro con la ganancia de intereses. Ella decide usar ese capital para aprovechar una buena oportunidad de inversión a futuro y comprar un terreno a un familiar, quien por ser un pariente cercano le hace una buena oferta de venta.

Por su edad y su sueldo, puede dedicarse a pagar durante siete años una cantidad mensual que le obligará a reducir sus gastos y le motivará a aumentar sus ingresos, por lo que además de su sueldo y sus comisiones, incursionará en algunos negocios personales, como la venta de artículos para el hogar y algunos servicios profesionales por honorarios.

Estará realizando algunos sacrificios, pero el dinero que paga mensualmente por la compra del terreno le permitirá contar con un activo de liquidez inmediata a futuro y en el que puede construir una casa, y así dejar de pagar rentas; o incluso venderlo a un mejor precio y obtener una ganancia posterior.

Haciendo uso de su inteligencia económica y financiera, además de herramientas útiles como el crédito y la chequera, sus negocios prosperarán y obtendrá dinero suficiente para dar el enganche por otro terreno, casi al terminar de pagar el primero, que destinará para construir y rentar departamentos, pensando en obtener ganancias para la vejez.

Es posible que solicite un crédito para la construcción de vivienda si tiene un buen historial crediticio, o que utilice las ganancias de las rentas de sus departamentos para la siguiente construcción. Al utilizar algunas herramientas financieras eficientes como los pagos por Internet con cargo a su tarjeta de crédito esta persona reducirá costos, ahorrará tiempo y podrá controlar sus inversiones de manera ágil.

En este caso hipotético podemos distinguir que se han planteado metas financieras de corto, mediano y largo plazo además de combinar las dos facetas de la inteligencia, que permiten a nuestra entusiasta inversionista de los bienes raíces acercarse a la independencia financiera.

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La fórmula del éxito
No existe un plan trazado previamente que sea una receta mágica para lograrlo, pero es posible atraer más dinero y aprender cómo administrarlo. Si deseamos ganar mucho más para generar riqueza, estableciendo un flujo de efectivo constante es necesario ser riguroso con las finanzas personales, tenerlas ordenadas, más allá de saber cómo ganar dinero.

Con buenos hábitos y costumbres, manteniendo la disciplina en nuestros egresos, impuestos e inversiones, y eligiendo negocios equilibrados, mediante la inteligencia financiera es posible lograr una adecuada planeación, que es el punto de partida para cualquier persona que esté buscando obtener el control de su futuro financiero.

Compilado por Fabián Sorrentino