Acción de penetrar en el territorio de otro sin su consentimiento, sea este un territorio físico o uno emocional.

Palabras de la familia de invadir: irrumpir, violentar, conquistar, ocupar, penetrar, dominar, entrar, asediar, saquear, asaltar, atacar, acometer, vencer, tomar.

Proveniente del latín “Invasio” este término hace su referencia a una acción no solo humana, sino también de diversos organismos de la naturaleza. Invadir quiere decir ocupar un espacio que no es correspondido, por lo general, quien invade un lugar no debería de estar allí ya que las condiciones que se establecen ahí indican una propiedad privada. Los diferentes organismos que pueden llegar a ocupar un espacio que no es de ellos lo hacen por alguna necesidad, bien sea biológica o cultural, a continuación daremos un breve paseo por la historia de la sociedad humana donde encontraremos diferentes sentimientos, causas y consecuencias de una invasión.

Espacio personal e invasión

Definición republicada de Cepvi.com con fines académicos.

Nuestro espacio personal íntimo está formado por nuestro cuerpo y una zona a su alrededor de unos cuantos centímetros. En ese espacio sólo permitimos que entren los amigos más íntimos, parejas y familiares. Un poco más lejos se sitúa la zona personal lejana, en la que sólo dejamos entrar a amigos y compañeros con quienes mantenemos una buena relación.

Generalmente no permitimos que los extraños nos toquen o se sitúen demasiado cerca de nosotros y si invaden nuestro espacio sentimos nerviosismo, enfado, irritación o temor. A veces, sin embargo, no tenemos más remedio que aguantar esa invasión, como sucede al viajar en metro o autobús. En esos casos el cuerpo se tensa, se evita todo contacto ocular y se clava la vista en el infinito, con esa mirada que parece decir “en realidad no estoy aquí”. Relajarse y moverse libremente podría suponer una amenaza para los demás.

Cuando se produce una invasión del espacio personal, suele retrocederse un paso para evitarla. Así, es posible encontrarse a veces con situaciones en las que dos personas, una de las cuales no respeta el espacio de la otra, se van moviendo por toda la habitación en una especie de baile en la que uno retrocede para poder respirar y el otro avanza porque siente que está demasiado lejos. En otros casos la invasión tiene lugar conscientemente para intimidar a la otra persona o ponerla nerviosa y hacer que retroceda mostrando así sumisión. La mejor manera de separarse de estas personas es dar un paso hacia un lado en vez de hacia atrás.

Las mujeres suelen sentir menos nerviosismo cuando su zona personal lejana se ve invadida por mujeres desconocidas, pero reaccionan de forma muy negativa si lo hace un hombre, interpretándose como una insinuación sexual. Los hombres, en cambio, no suelen sentirse incómodos cuando una desconocida invade esta zona, aunque también lo interpretan como un deseo de mayor intimidad. Algo parecido podría decirse del contacto físico. Si bien las mujeres sólo suelen permitir que quien las toque sea un buen amigo si se trata de un hombre, a estos no les suele importar que los toque una mujer desconocida.

También existen diferencias según la personalidad, siendo más amplio el espacio personal de los introvertidos, que necesitan mantener una mayor distancia entre ellos y su interlocutor.

Dar sin Invadir

Te recomiendo leer este artículo de la Dra. Aída Bello Canto. Psicología y Gestalt

A primera vista pareciera que en el Dar no hay problema alguno, sino que solamente aparece la dificultad en el pedir o en el recibir. Mas hay muchos “dadores” que ignoran los límites en la ayuda, no toman en cuenta la necesidad del otro, sino lo que creen que el otro necesita; no toman en cuenta a la otra persona sino su propia necesidad de dar, y corren el riesgo de restarles dignidad, sin darse cuenta por supuesto, amparados en la mejor de las intenciones.

Por supuesto que el “dar” es un acto generador de grandes ventajas en los Humanos, donde se ven beneficiadas las dos partes involucradas, el que da y el que recibe, favoreciendo el contacto relacional, nos sentimos más conectados con los demás, nutre la necesidad de sentirnos útiles.

En este hoy me refiero al dar a otra persona en específico, y entre adultos; no hago referencia al tipo de dar amplio, donde el que recibe no sabe quien ayuda; este “dar” no es personal, sino humanitario.

Hemos de tomar en cuenta una serie de aspectos para que ambas partes se enriquezcan. De no ser así, la persona que da, puede lograr que la otra persona se sienta en deuda, se sienta inferior, no permitiéndole crecer, desplegarse en sus potencialidades.  Y el “dador” puede asombrarse de que la otra parte se enoje, se ofenda!

También, y no es menor, el constante dar puede convertirse en un estilo de manipular: me aseguro que el otro me necesite, generando dependencia.

¿Qué hemos de tener en cuenta a la hora de Dar y no invadir, sino respetar al otro?:

 Poder mirar a la otra persona qué es lo que necesita, si lo pide o no, si está receptiva para poder tomar lo dado, y cuál es la medida del otro, en ese momento, para recibir. ¿Qué es necesario? Comunicarse, preguntar a la otra persona, por ejemplo: “¿en qué te puedo ayudar?”, “¿qué necesitas de mí?”. Podemos sugerir en qué creemos que podemos ayudar, para dárselo, mas el otro es quien decide si lo acepta o no.

– El que recibe ha de tener la posibilidad de retribuir, pues con ello se iguala al que da, no se siente ni en deuda ni inferior. Las maneras de retribución son muchas y variadas, y no necesariamente ha de devolver – de la manera en que pueda- a la misma persona que le ha dado. Puede lograr esta igualdad dando/ ayudando a otra persona, por ejemplo.

Psicologia, Gestalt, Emociones, Aida Bello Canto– La persona ha de dar lo que tiene y en lo que es apto. Hay quienes se exigen dar más de lo que tienen (ej: tiempo, energía) en desmedro de sí mismos y hay quienes exigen a otro para que le den algo que la otra persona no tiene o no puede. Una vez más, los límites son sanos.

Cuando damos con respeto al otro, su dignidad no se ve comprometida. Cuando damos, respetándonos a nosotros mismos, cuidamos a la otra persona y a nosotros también.

Las invasiones a lo largo de la historia

Nos muestran una capacidad del ser humano de querer siempre dominar un territorio, prevalecer en la vida con una porción del dominio bien sea de tierra o sobre cualquier grupo de personas, era realmente importante al punto de cometer en el camino todo tipo atrocidades, daños y crímenes. Si nos vamos a un hecho en específico como ejemplo, La segunda guerra mundial fue un evento en el que se consagro una de las invasiones más grandes e importantes del mundo, la separación de un país, supuso la imposición de normas y leyes que no correspondían a los derechos humanos de cualquier persona, por lo tanto, era una invasión. Los judíos erradicados en el país al ser considerados una escoria estaban invadiendo un espacio que para los nazis era propio de ellos.

Las civilaciones y la sociedad son en entereza el mejor ejemplo de invasión, pero hay organismos que actúan como invasores en determinados espacios que como dicta el concepto genérico, no deberían de allí estar. Las enfermedades producidas por agentes patógenos son por invasiones de estos en el organismo. Por lo general son llamados bacterias, cepas o virus que en un ambiente determinado subsisten.

Los resultados de una invasión pueden variar según los objetivos de los invasores y los defensores, el éxito de la invasión y de la defensa, y la presencia o ausencia de un acuerdo entre los contendientes. El resultado más típico es la pérdida de territorio, acompañada casi siempre de un cambio en el gobierno y a menudo por la pérdida del control directo del gobierno por parte del perdedor. Esto a veces implica que el país se transforma en un estado satélite, a menudo con el requisito de pagar compensaciones o tributos al vencedor. En casos raros, el resultado de una invasión exitosa es simplemente un regreso al statu quo; esto se puede observar en las guerras de desgaste, en las que el principal objetivo estratégico es la destrucción de suministros y personas.