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Involucrarse

Involucrarse

3 Abordajes iniciales: Abarcar, incluir, comprender. Injerir en los discursos o escritos cuestiones o asuntos extraños al principal objeto de ellos. Complicar a alguien en un asunto, comprometiéndolo en él.

¿Involucrarse o Comprometerse?
A simple vista, parece que estamos hablando de lo mismo, sin embargo, y para empezar a establecer diferencias, estar involucrado no requiere determinación, estar comprometido sí la requiere.
Cuando nos comprometemos, ponemos nuestro ser en el proyecto, en el negocio, en la relación, en la causa, en la vida. Nuestra pasión nos sostiene como a un bebé en brazos fuertes y no nos permite desistir.

Cuando solo nos involucramos, nuestro ser pasa por allí pero no se detiene, vive el negocio, la relación, la causa, la vida, tangencialmente. No hay pasión sino apariencia y como no hay sostén, se cambia de mira livianamente.

Tienes que hacer un compromiso, y una vez que lo haces, la vida te dará algunas respuestas. Les Marrón.

Sí, si querés resultados, tenés que comprometerte no solo involucrarte.

¡Cuidado! Existen hasta diccionarios que dan “involucrarse” como sinónimo de “comprometerse”. Y este tipo de errores se instala en nuestros cerebros y desde allí creamos y seguimos confundiéndonos.

Cuando te involucrás estás “metiendo la nariz”, cuando te comprometés estás “diseñando la mejor forma de respirar”.

Involucrarse es “tocar de oído”, hablar como erudito de lo que no se sabe, aparentar que nos interesa sobremanera un tema y mostrar como que estaríamos dispuestos a dar todo de nosotros por lograr el objetivo, pero cuando se nos pide o es necesaria una acción concreta, respondemos con excusas.

Nada es más fácil que decir palabras. Nada es más difícil que vivir acorde a ellas día tras día. Arthur Gordon.

Invitación a Revisar:
¿Cómo es tu forma de actuar, en lo personal, en lo relacional y en lo laboral?
¿Sos “amigo” pero siempre tus cosas te impiden estar cuando te necesitan?
Estás involucrado con el concepto de “amistad”, solo eso, vivís la ilusión de que sos un amigo.
¿Decís todo el tiempo que tenés metas pero pasan los años y siempre estás en el mismo lugar?
Estás involucrado con tu proceso, solo eso, te contás un cuento que te hace creer que vas para adelante.
¿Cómo es tu forma de actuar en un equipo?
¿Estás siempre proponiendo, hablando, discutiendo pero cuando hay que actuar, hacés mutis por el foro?
Estás involucrado, no estás comprometido. No asistas más a las reuniones del equipo, no tenés nada que hacer allí.

Sin compromiso, no puede haber profundidad en nada, ya se trate de una relación, un negocio o un hobby. Neil Strauss.

Obsérvate sin ceguera y di con precisión y coraje lo que estás sintiendo. Sócrates.

¿Te sirve para algo vivir involucrado? ¿Cuánto te sirve vivir comprometido?, ¿Qué es esta forma de comportarte en la que parece que estás pero estás ausente?
¿Para qué? Si solo vas a estar involucrado en algo, no estés, el efecto es el mismo.

Y ahora veamos un otro lado que te complica personalmente.
Involucrar tiene también un significado negativo. Uno de sus significados es: complicar a alguien en un asunto. Y esto también se puede decir así: Complicarse uno con un asunto.
La parte emocional de involucrarnos suele pasarnos en transparencia, es decir, sin razonamiento y sin que nos demos cuenta.

¿Conocés gente que trabaja en una empresa y se deja absorber por los objetivos de la misma, a todo nivel?
No estoy hablando, de trabajar por sus objetivos, colaborar con tu trabajo para que crezca, poner tu pasión en el trabajo si es que realmente la sentís. ¡Cuidado! Quiero que esto quede claro porque esto, justamente, es el compromiso que te vengo recomendando.
Estoy hablando de cuando te involucrás para:
– No decidirte a seguir tu camino, tus metas personales.
– A pesar de ser un profesional y desear hacer tu propio emprendimiento, seguís allí, por la “seguridad” que te da.
– La empresa te queda chica para tu desarrollo (todo lo que el “techo” te permitía hacer porque a ella le servía, se terminó porque podías adquirir demasiada y peligrosa importancia) y sin embargo, te seguís quedando allí alimentando la ilusa idea de que “algún día” te van a dar lo que te merecés.

Te recuerdo el regalito de reconocimiento (reloj o plaqueta) que es lo único que vas a recibir cuando te jubiles.
¡Sé que tenés miedo! Lo sé fehacientemente. Yo me fui de una empresa porque me sucedía esto, así que lo sé. Por esa razón te puedo decir con total autoridad que dar ese paso es renacer, volver a vivir, cambiar tu vida.
¿Tenía miedo?
¡Claro que tenía miedo!
¿Estaba cómoda allí?
¡Claro que estaba cómoda! (Entendiendo por cómoda lo que me podía ofrecer mi zona de comodidad, esa que te muestra que todo lo que querés está fuera de ahí, por ejemplo la independencia, el manejo de tu tiempo y tu libertad).
¿Era feliz?
No, no necesito jurártelo.
¿Y por qué tardé tanto tiempo desde el primer momento en que me sentí a disgusto?
Porque estaba involucrada, no estaba comprometida. Me dejaba manejar por el dinero que ganaba, por la ilusión de que algún día me darían el lugar que me merecía, por la loca idea de que llegaría el momento en que en vez de robarme las ideas y usarlas, las usarían con nombre de autor.
Esto es parte de mi historia, la que es muy larga en cuanto a acción y actividades y me gustó mucho hacértela conocer para ilustrar el tema que estoy desarrollando.

Anécdota de la Gallina y el Cerdo:
Una gallina y un cerdo paseaban por la carretera. La gallina dijo al cerdo: “¿Quieres abrir un restaurante conmigo?”. El cerdo consideró la propuesta y respondió: “Sí, me gustaría. ¿Y cómo lo llamaríamos?”. La gallina respondió: “Huevos con Tocino”. El cerdo se detuvo, hizo una pausa y contestó: “Pensándolo mejor, creo que no voy a abrir un restaurante contigo. Yo estaría realmente Comprometido, mientras que tu estarías sólo Involucrada”.

Fuente:
http://ritatonellicoach.com.ar/comprometerse-involucrarse/