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Jacob Levy Moreno

Jacob Levy Moreno

Jacob (Jakob) Levy Moreno (Bucarest, Rumania, 18 de mayo de 1889 – Beacon, Nueva York, 14 de mayo de 1975) fue un reconocido psiquiatra, teórico de los pioneros de la psicoterapia grupal. Fue estudiante de Carl Gustav Jung.
Es el fundador del psicodrama, la sociometría y sociograma.

Moreno nació en 1889 en la ciudad de Bucarest, Rumania y creció en Viena, Austria. Estudió medicina, matemáticas y filosofía en la Universidad de Viena, obteniendo su grado en 1917, siendo todavía estudiante de medicina, rechazó las teorías de Freud y se interesó en el potencial de los grupos para práctica terapéutica. Continúo su trabajo experimental ( generalmente con niños ) en psicodrama, sociometría y psicoterapia grupal después de mudarse a Nueva York en 1925. Ocupó varios puestos en la Universidad de Columbia y en la Nueva Escuela de Investigaciones Sociales.

Creador del Psicodrama
Pionero en la psicoterapia de grupo, nació en Bucarest, Rumania, en 1889. Desarrolló sus ideas en Viena, a la sombra de Freud y el psicoanálisis y luego emigró a EEUU donde fue centro de controversias como lo había sido en Europa [1].
Moreno, en los bosques de Viena, reunía a los niños y les contaba cuentos haciéndolos dramatizar los diferentes personajes, animales y personas. En las cárceles trabajó con grupos de presidiarios y estableció principios de dinámica grupal y sociometría indagando las modalidades de interacción que se daban entre los reclusos. Organizó a las prostitutas para que lucharan por sus derechos, ayudándolas a formar un sindicato propio.
Ya en EEUU, en Beacon, trabajó con teatro espontáneo donde las personas relataban sus historias y las veían representadas por actores en el escenario, más tarde esto dio lugar al Psicodrama como instrumento terapéutico, donde un director dirige al protagonista quien despliega su escena y los yo auxiliares desempeñan los otros roles de la misma, apuntando a la comprensión y elaboración de conflictos.

La filosofía del Momento
Es uno de los ejes teóricos del Psicodrama y uno de sus pilares como instrumento terapéutico.
Moreno dice que momento es la unidad de tiempo inasible, ya que es ahora, en función de lo que hubo antes y deja de ser para ser futuro, uniendo así los tres tiempos. Nos plantea la paradoja de ese tiempo intangible y tan abarcativo.
Moreno considera que la noción de durée de Bergson, es la que más se acerca a su concepción del tiempo [2], si bien además de éste, otros filósofos, a los que cuestionó y de los cuales también se nutrió, incidieron en la construcción del cuerpo teórico del Psicodrama.
Ese instante inasible que mencionamos se despliega en la escena y permite revisar el origen de una conducta y el modo en que se va gestando para ser incorporada al bagaje de respuestas y mecanismos defensivos de una persona.
En este proceso están implicados los conceptos de locus, matriz y status nascendi.

Locus
Locus, que quiere decir lugar, es un lugar relacional, la interacción vincular con determinadas personas significativas de la vida del protagonista y que serán evocadas en la escena dramática.
El drama de entonces es psicodrama hoy, se actualiza en la escena.
En el armado de la escena, que es un punto muy importante de la dramatización, luego de ubicar el donde y el cuando que son los articuladores espacial y temporal, pasamos a lo que podríamos llamar articulador relacional, o sea el ¿con quiénes? que nos indica el locus.
La red vincular del protagonista, necesaria y constituyente del sujeto, está directamente relacionada con el locus. No somos sin un vínculo, de los primeros vínculos nacen los roles y estos son la base de nuestro yo, de nuestro psiquismo, conformando lo que Moreno llama, matriz de identidad [3].
Podemos decir que “somos nuestros vínculos”, por lo tanto es fundamental comprender la red vincular que posibilitó la aparición de determinada conducta y los mecanismos defensivos que pueden dar lugar a la aparición de síntomas.

Así el psicodrama trabaja en psicoterapia y en docencia partiendo del vínculo como sostén, buscando el encuentro con el otro, alumno o paciente. Siendo este el locus de la relación terapéutica o de la situación de aprendizaje.
Siguiendo con la escena, indagamos el locus del protagonista para registrar la trama vincular en la que se generó la conducta que se desplegará en la escena y que por algún motivo fue elegida para ser revisada.

Matriz
La matriz es el patrón de conducta que el sujeto elige para resolver la situación planteada en el locus, en el allá y entonces de su historia vincular, que estereotipada pasa a ser una conducta defensiva.

El camino para arribar a la matriz seria preguntarnos ¿qué hice?, ya que apunta a la acción misma que se originó en la escena planteada, ampliando la pregunta sería ¿cómo respondí en dicha situación? y luego hay que preguntarse ¿para qué lo hice? [5], la motivación que originó dicha respuesta.
Este concepto se relaciona con los patterns o patrones de conducta que menciona Freud, o sea las modalidades vinculares que un niño incorpora y fija en sus vínculos más tempranos con sus padres.

También se relacionan el locus y la matriz con los puntos de fijación que Freud menciona en sus obras, como condicionantes de la estructuración del aparato psíquico de un sujeto, pudiéndonos preguntar en qué escenas nos quedamos fijados en nuestro desarrollo emocional.
Los mecanismos de defensa están implicados en la matriz, ya que una conducta que desea ser revisada o modificada, ha sido generada para responder al locus, en la escena histórica, pudiendo luego haber quedado estructurada como defensa o como rasgo de carácter.

Moreno diría que estos mecanismos pasaron a formar parte de la “conserva cultural” [6] del sujeto y en el aquí y ahora de la escena psicodramática su utilidad puede ser puesta en tela de juicio, revisando que entrampamiento resultó de haber instalado esa suerte de repetición fuera de la situación original o locus.
Avanzando en la escena, y caldeándonos dentro de la misma descubrimos así la conducta que el protagonista generó en un momento y que ahora desea modificar o revisar.

Luego, si desea revisar esta conducta ya iluminada o focalizada en el campo dramático, debe saber como la gestó para modificarla desde su visión y comprensión de hoy.
Esto nos lleva a un tercer concepto, el de status-nascendi.

Status nascendi
Status nascendi es una noción más abstracta que las anteriores, refiere a un proceso que se realiza en un lapso de tiempo a veces muy fugaz, casi teórico y es de importancia su localización para poder revertir lo que se originó y quiere ser modificado.

La pregunta para arribar al status nascendi de una conducta sería: ¿cómo se originó? refiriéndose al modo en que se generó dicha matriz o respuesta.

Lleva implícita la idea de la gestación, entrar desde el hoy a ese proceso de gestación permite entender su ¿para qué? en ese momento y ver si desde el aquí y ahora se podría responder de otra manera para producir un cambio. Eso que sirvió antes y quedo instalado ya no me sirve ahora.
Este proceso es el lapso entre el estimulo y la respuesta del protagonista, solo si descubrimos el por qué de esa respuesta o la relación entre el conflicto y la defensa implementada, podremos modificarlo.
En la escena desmenuzamos ese proceso, vemos lentamente los pasos o etapas de esto que se generó en un instante, buscando otra respuesta posible.

Rematrización
Así como descubrir el origen de una conducta nos permite entenderla, el trabajo de comprensión y elaboración que se da en la escena podría dar lugar al nacimiento de un cambio. Este cambio seria la rematrización.
La rematrización es la posibilidad de revisar, desde la escena y su locus, la matriz en el momento de su status nascendi, apuntando a la modificación necesaria para que se genere una nueva conducta más adecuada para este momento del protagonista.

El proceso de reparación que formula el psicoanálisis y la transformación de modalidades vinculares tempranas, se podrían relacionar con este concepto de rematrización.
Mediante diferentes recursos técnicos, exploramos la escena evocada, con la comprensión de hoy, apuntando a modificar la respuesta a esa situación, esto es lo que en psicoterapia psicodramática se llama rematrización.

De escenas y protagonistas
La escena es la “vía regia” para conocer las condiciones en que se estructuró o matrizó una conducta o un rasgo de carácter.

La escena es como una ventana a la historia del protagonista, a un espacio anterior e interior, ya sucedido que lo transformamos en presente para revisarlo, otra vez el juego de los tres tiempos.
Este túnel del tiempo nos lleva adónde deseemos para ver nuestra historia y modificar no lo sucedido sino la conducta que generamos como respuesta ante lo sucedido.
Y así, a la manera de dioses pequeños, como decía Moreno al referirse a la creatividad como un reservorio humano fundamental, podemos actuar en el nivel de lo posible y modificar nuestra actitud de allá y entonces para que nos dé una alternativa diferente de aquí en más.

Un ejemplo clínico
Claudia viene a su sesión de grupo y relata a sus compañeros que está muy angustiada debido a que está, hace tiempo, con deseo de comprarse una casa y no se decide, algo se lo impide.
Ella es de Uruguay y está en pareja con un argentino y no define ni casarse, ni tener hijos o sea ningún proyecto como para echar raíces, para quedarse.
Trabajando psicodramáticamente aparece una escena entre Claudia y su madre, en esta escena ella le pregunta a su madre acerca de un tío que le dijeron que murió de un infarto y que ella descubrió que era militante político y fue asesinado.

La madre, muy angustiada, le dice que no quería contárselo porque ella tiene el carácter rebelde de ese tío y si se sabía lo que le pasó, temía que a ella le sucediera lo mismo.
Claudia manifiesta que se enojó mucho en esa situación y le expresó a su mamá que si en esa familia se ocultan las cosas ella se va a ir, para alejarse de todos ellos.

Esto es lo que realmente hace años después, realizando un viaje por distintos países y quedándose en Argentina, matrizando así que la solución ante las situaciones conflictivas es la huída, generando el personaje de “la fugitiva” para sobrevivir, porque la otra posibilidad es la muerte.

El locus de esta escena son sus 17 años, en su casa familiar, con su mamá, la matriz es la conducta evitativa.
Ahora, sabemos que el locus no se puede modificar, no se trabaja con el locus, si se puede trabajar con la matriz modificando la impronta que se generó a partir de esa escena.
Tomando el locus, buscamos el status nascendi de esa conducta, pidiéndole a Claudia que reviva como en cámara lenta, ese momento en el que va a resolver que la solución frente al conflicto familiar es la huída, ubicamos ese momento puntual, ella lo mira desde la técnica del espejo, siendo un compañero de grupo el yo auxiliar que toma su rol en la escena.

Esto le permite darse cuenta de su mecanismo defensivo y se propone cambiar esa impronta que la llevó a pasarse la vida huyendo, vuelve a su rol en la escena y le dice a su mamá, que quiere saber la verdad y no escapar de ella y de su historia, que quiere entender lo que pasó, aceptándolo tal cual es.
Al reencontrarse con estos aspectos de sí misma, Claudia se conecta con sinceridad y emoción, buscando modificar su conducta de huída permanente en la escena misma, para poder generar en adelante una respuesta diferente.
Al poco tiempo de esta escena, Claudia cuenta que habló por teléfono con su madre, a la que no llamaba ni veía hacía tiempo, que aclaró algunas cosas con ella, pudiendo hablar más fluidamente. Algunas sesiones más tarde relata que pudo elegir una casa para comprar e instalarse con su pareja.

Locus, matriz y status nascendi del Psicodrama
Escena de Moreno a los cuatro años jugando a ser dios con sus amigos, ahí su locus, apilando unas sillas y finalmente rompiéndose un brazo.

Sabiendo que hay cosas que no puede, intenta recrear la realidad con su fantasía, diciéndose: ¿por qué no?, ahí matriza la posibilidad creativa que aporta el psicodrama.
Mirando esta escena desde la técnica del espejo, observo al Psicodrama en su status nascendi y me maravillo de ver como un chico de 4 años puede jugar a ser dios, intentando superar sus limitaciones humanas, apelando a la creatividad que nos transforma en dioses desde nuestra pequeñez o en gigantes desde nuestra limitada estatura.

Bibliografía
Instituto de Psicodrama J. L. Moreno
Escuela de Psicoterapia y Psicodrama, Madrid