La leucorrea es una infección vaginal que puede ser producida por un germen, un parásito o, con frecuencia, por la levadura Gandida albicans (véase candidiasis). Se manifiesta mediante la secreción de flujos espesos, blancuzcos, de olor agrio, con aspecto de leche cortada, que provocan un intenso dolor vaginal.

La mujer que sufre leucorrea siente enojo con respecto a su vida sexual. Se siente engañada en este aspecto. Acusa a su pareja de querer demasiado o se acusa de dejarse seducir, de no poder decir “no”. Es del tipo que quiere controlar y siente enojo porque no logra tener el dominio en ese terreno. Además, se siente culpable porque considera la sexualidad como algo sucio. Quisiera ser considerada inocente.

Este mensaje te indica que es momento de cambiar tu percepción con respecto a las relaciones sexuales. Te organizas de modo que te impides hacer el amor cuando tu cuerpo lo desea. Es tu forma de pensar la que te impide actuar. Te ayudaría mucho utilizar tu vida sexual para aprender a soltarte, lo cual mejoraría sustancialmente tu relación con tu cónyuge.

No digo que siempre tengas que decir “sí” a tu pareja, sino que te atrevas a darte el derecho de querer hacer el amor y reconocerlo sin temer que tu pareja se aproveche o tenga control sobre ti. Acepta la idea de que no es sucio disfrutar del sexo. Este acto es, ante todo, un medio de comunicación y de fusión con el ser amado.

La leucorrea también se llama pérdidas blancas o pérdidas vaginales. Es una infección vaginal que demuestra o bien un rechazo de tener relaciones sexuales, o bien culpabilidad o agresividad hacía mi pareja, o bien el hecho de no tener ninguna.

Suele ser causada por la sensación que tengo de ser impotente frente a mi cónyuge, y al tener la sensación de no tener ninguna influencia sobre él, esta enfermedad se vuelve como un instrumento de manipulación que me hará sentir que controlo la situación y por lo tanto mi cónyuge, porque soy YO quien decide si puedo tener relaciones sexuales o no. Debo tomar mi lugar, reconocer mi verdadero valor y convencerme que soy la persona que puede tener el control sobre mí y sobre mi vida.