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Liviandad

Liviandad

Vulgarmente suele utilizarse este término para señalar cuando una acción resulta superficial, frívola, poco complicada, poco seria o de poca importancia.

Algunos ejemplos de uso son los siguientes: “me propones esto con tanta liviandad que me asusta”. “preocupa la liviandad y falta de rigurosidad con la cual fue hecho este informe”. “no tomes el tema con tanta liviandad, porque es un tema serio”. “debes asumir este problema con más liviandad, no es para tanto”.

El coaching ontológico establece una distinción entre tribialidad y liviandad comprendiendo esta última como la emoción a través de la cual miramos los acontecimientos de la vida restándole peso o trascendencia cuando no la posee.

Transitando desde la liviandad somos capaces de reírnos de nosotros mismos en nuestras ridículas pretensiones de trascendencia o importancia. A fin de cuenta somos insignificantes, un parpadeo de Mariposa en la inmensidad del Universo. Nada es definitivo, todo pasa y todo queda. Esto, bueno o malo, también pasará.

Lo más inteligente que podemos hacer es disfrutar la experiencia de estar vivos. Hagamos lo mejor que podamos sin perder la noción de disfrute e impermanencia.

Liviandad es utilizado como lo contrario de la gravedad. En la gravedad miramos los acontecimientos como definitorios o definitivos, con consecuencias que permanecerán por siempre, un espacio donde todo resulta trascendente. Experimentamos el peso de los acontecimientos, de nuestras acciones y de sus consecuencias. Lo que hacemos puede cambiar el mundo.

Liviandad no debe confundirse con trivialidad. La trivialidad es la actitud en la que banalizamos lo que ocurre. La trivialidad es superficialidad, apenas rozamos la superficie, no nos atrevemos a sumergirnos. La liviandad no es superficial.

Ante una misma situación, por ejemplo, el fracaso en un proyecto.

Ejemplo de actitud liviana: “No fuimos nada originales en nuestros errores, el próximo lo haremos mejor”.
Ejemplo de actitud grave: “Estamos acabados, nada volverá a ser como antes”
Ejemplo de actitud trivial: “Pasa la página, no te enrolles”

Conductas Observables de un ser liviano

Muestra un optimismo en el trasfondo de todo lo que hace. Siempre vendrán tiempos y oportunidades mejores. Todo pasará.
Sabe reirse de sus errores e ingenuidades
No confunde el humor con la burla. No tiene el hábito de burlarse de las debilidades ajenas.

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