Del griego µηχaνή significa “invención ingeniosa”, “máquina” (especialmente “máquina de guerra” y “máquina teatral”). Los griegos usaban también µηχaνικά para significar “invención ingeniosa”, “mecanismo” y hasta “maquinación”. El µηχaνικός era el hombre hábil en artes mecánicas, el “ingeniero”. Muchos autores griegos usaron estos y otros términos similares, pero sin darles alcance filosófico; así, por ejemplo, Platón empleó µηχaνή para referirse a un expediente, un medio de llevar a cabo (ingeniosamente) un fin (Αρ., 39 D; Leg., 713 E; Phaidr., 72 D). Eucken recuerda que ‘mecánico’, µηχaνική, y ‘cosas mecánicas’, ta µηχaνικά, fueron términos usados por Aristóteles para referirse a artefactos construidos por el hombre; el “arte mecánica” es el arte (o “técnica”) que proporciona las reglas necesarias para construir (y posiblemente usar) tales artefactos. Éstos pueden ser, y suelen ser, “máquinas”, las cuales ejecutan operaciones que sustituyen a las operaciones naturales y que a veces las aventajan. Así, una palanca es una “máquina” por medio de la cual se puede aumentar la fuerza ejercida por el brazo. El citado Eucken repara también en que el término ‘mecánico’ ha sido usado durante muchos siglos en el sentido, o sentidos, indicados; durante la Edad Media, por ejemplo, se hablaba de ars mechanica, considerado, por lo demás, como un arte inferior y subordinado. Pero desde Descartes se ha empleado ‘mecánico’ principalmente para designar una teoría destinada a explicar las obras de la Naturaleza como si fuesen obras mecánicas y , más específicamente, como si fuesen máquinas. Robert Boyle, que introdujo muchos términos en el vocabulario filosófico y científico moderno, usó, o puso en circulación, el vocablo mechanicus y también el término mechanismus. Además, empleó la expresión mechanismus universalis como equivalente a ‘Naturaleza’. Durante algún tiempo se usó ‘mecánico’ como equivalente a ‘corpóreo ‘ y a ‘material ‘ mechanicum sive corporeum. ‘Mecánico’ se oponía, pues, a ‘incorpóreo’, a ‘inmaterial’ y a ‘espiritual’; lo mecánico era considerado como lo propio de todo automaton. Sin embargo, se ha usado, y sigue usando, ‘mecanismo’ para designar un modo de operación que puede referirse, en principio, no sólo a las máquinas, sino también a los espíritus.

Se habla, así, de “mecanismos de la mente”, “mecanismos del espíritu”, “mecanismo de la razón”, etc.Aquí consideramos el vocablo ‘mecánico’ desde el punto de vista de la doctrina, o conjunto de doctrinas, usualmente llamadas “mecanicismo”. De un modo general, suele llamarse en filosofía “mecanicismo” a la doctrina según la cual toda realidad, o cuando menos toda realidad natural, tiene una estructura comparable a la de una máquina, de modo que puede explicarse a base de modelos de máquinas. Este es el sentido que se da a ‘mecanicismo’ cuando se trata de la “filosofía natural” de autores como Descartes, Boyle, Huygens, Newton, Hobbes, etc. No todos estos autores entienden el mecanicismo del mismo modo, o dan al mecanicismo el mismo alcance. Así, por ejemplo, Descartes era radicalmente mecanicista en lo que toca a la “substancia extensa”, pero no a la “substancia pensante”.

Hobbes, en cambio, era radicalmente mecanicista en todos los sentidos, ya que su filosofía puede recibir el nombre de “filosofía de los cuerpos”. Algunos mecanicistas, como Gassendi y Boyle, eran al mismo tiempo atomistas; Descartes, en cambio, no lo era, o no lo era totalmente. Ciertos autores que se interesaron más por elaborar la “ciencia de la mecánica” que por la filosofía mecanicista ( Hnygcns, Newton, etc.) fueron mecanicistas científicos y sólo en parte mecanicistas filosóficos. Para Mersenne y algunos autores de su época, el mecanicismo era incompatible con el “naturalismo”, el cual era concebido como el conjunto de doctrinas organicistas, ocultistas, etc., propias de algunos pensadores del Renacimiento. Por estas muestras puede verse cuan complejo es el mecanicismo y cuan erróneo es suponer que puede reducirse a unos cuantos principios fijos. Por una parte, se entiende por ‘mecanicismo’ una serie de ideas propias de la mecánica (la “mecánica moderna”) en sus tres aspectos fundamentales de estática, cinemática y dinámica. Por otra parte, se entiende por ‘mecanicismo’ una serie de ideas filosóficas, ya sea relativas a toda la realidad natural “cuerpos y espíritus”—, ya sea confinadas a la realidad corpórea y material. Estas ideas se han hallado por lo común en estrecha relación con el desarrollo de la mecánica. Finalmente, se entiende por ‘mecanicismo’ una concepción del mundo que a veces —según hemos indicado— fue independiente del naturalismo, y hasta hostil al mismo, pero que con frecuencia se ha vinculado a doctrinas de carácter naturalista y materialista. Como en el marco de la presente obra no podemos hacer justicia a todos los aspectos y a todas las complejidades del mecanicismo, lo consideraremos sobre todo como una doctrina filosófica y como una concepción del mundo. S. C. Pepper ha indicado que hay en el “mecanicismo” una “metáfora radical”: la de la máquina. Ésta puede ser del tipo de un reloj o del tipo de una dínamo; en ambos casos, opina Pepper, tenemos un mecanicismo, bien que de distintas formas. Según Pepper, el mecanicismo se opone al “formismo”, al “organicismo” y teorías similares. En suma, el mecanicismo puede definirse como una doctrina que trata la realidad o, según los casos, una parte de la realidad como si fuera una máquina o como si pudiera ser explicada a base de un “modelo de máquina” (el llamado “modelo mecánico”). Ser una máquina o ser explicable a base de una máquina no es, por descontado, la misma cosa. Ha sido frecuente que el mecanicismo, especialmente en cuanto concepción del mundo, fuera a la vez una doctrina sobre la naturaleza de la realidad y una doctrina sobre el mejor modo de explicar la realidad, pero en principio debería distinguirse entre “concepción mecanicista” y “explicación mecanicista”.

El mecanicismo como “concepción” estima que la realidad considerada o, en el mecanicismo radical, toda realidad consiste en cuerpos en movimiento. Estos cuerpos pueden a veces considerarse como un solo cuerpo regido por leyes mecánicas, pero es más frecuente que se admita una pluralidad en principio infinita de cuerpos elementales; por eso el mecanicismo ha sido muy a menudo atomista, es decir, se ha combinado con una “filosofía corpuscular” (Boyle, por ejemplo, estimaba que “filosofía corpuscular” y “filosofía mecánica” eran la misma cosa). Dichos cuerpos elementales carecen de fuerza propia, o se tiende a pensarlos como si carecieran de fuerza propia. Toda fuerza poseída por un cuerpo le ha sido impresa por otro cuerpo por medio del choque. El mecanicismo en este caso es una generalización de la mecánica, la cual ha sido definida como “la ciencia del movimiento”. Esta ciencia se compone de leyes tales como las “leyes newtonianas del movimiento” . Se imagina que no hay sino una constante física : la masa del cuerpo que, a diferencia de lo postulado por la teoría de la relatividad, es independiente de la velocidad. Característico del mecanicismo es la admisión de que todo movimiento se efectúa según una rigurosa ley causal.

El mecanicismo es en este sentido anti finalista y, desde luego, desconfía radicalmente de toda “cualidad oculta”. Además, trata de reducir las llamadas “cualidades secundarias” o cualidades de la sensación, a “cualidades primarias” a ser posible, a propiedades geométricas. Ello no significa que todos los autores mecanicistas hayan sido completamente anti finalistas. Ejemplos de autores que trataron de combinar una concepción mecanicista con una concepción teleológica de la realidad fueron Leibniz y Locke. El primero, sobre todo, no se cansó de afirmar que la realidad natural se comprende por medio de razones basadas en la figura y movimiento de los cuerpos y no por medio de “formas incorpóreas”; que “todo sucede en la Naturaleza mecánicamente”; que hay que eliminar las formas substanciales, las ideas operativas, etc., etc. Pero al mismo tiempo indicó que todos los mecanismos están regidos, en última instancia, por finalidades. Sin embargo, casi todos los autores mecanicistas, o llamados tales, lo fueron en una forma más radical; especialmente los mecanicistas del tipo de Hobbes, y no pocos filósofos y hombres de ciencia de los siglos xvni y xrx, desterraron toda finalidad. El mecanicismo como modo de explicación consiste grosso modo en la doctrina según la cual una explicación cuando menos una explicación de los fenómenos naturales es en última instancia una explicación de acuerdo con un “modelo mecánico”.

En qué consiste tal modelo es cosa menos clara. En efecto, tan pronto como se intenta determinar las condiciones que debe satisfacer una explicación mecánica, se topa con varias dificultades. Por lo pronto, la llamada “explicación mecánica” no tiene el mismo sentido preciso cuando es, o acaba por ser, una explicación de carácter muy general, donde lo único que sirve de orientación es la vaga idea de “máquina”, y cuando es una explicación dada dentro del cuerpo teorético de una ciencia.

El primer tipo de explicación es difícilmente analizable; el último, en cambio, se presta a un análisis casi completo. Por otro lado, aun en el caso de que se obtengan precisiones suficientes acerca de lo que se entiende por ‘explicación mecánica’, hay explicaciones de este tipo cuyas condiciones son más estrictas que otras. Así, por ejemplo, algunos estiman que la explicación mecánica dada en el sistema de Newton es suficiente, y aun es el tipo ejemplar de toda explicación mecánica. Otros, en cambio (entre ellos, el propio Newton), consideraron que en este sistema había todavía por lo menos una noción la de “acción a distancia” que no satisfacía los requisitos de la explicación mecánica. No podemos entrar aquí en estos detalles de filosofía e historia de la ciencia, pero convenía poner de relieve que el problema de la naturaleza de la llamada “explicación mecánica” es más complejo de lo que a veces suele pensarse.

El no haber tenido en cuenta la complejidad de la naturaleza de la explicación mecánica o, si se quiere, de las varias posibles explicaciones mecánicas permite comprender en gran parte el carácter interminable de las discusiones acerca de si el mecanicismo moderno ha llegado o no a su fin. Algunos autores han alegado que tanto la evolución de la ciencia en general, y de la física en particular, como las nuevas ideas filosóficas, permiten hablar de una “decadencia del mecanicismo” en la ciencia y en la filosofía. Así, por ejemplo, las filosofías de tendencia fenomenista y cualitativista, por un lado, y la importancia creciente de nociones como las de “estructura”, “campo”, “función”, etc.,por el otro, son, al entender de dichos autores, una prueba de que es anacrónico seguir manteniendo una concepción mecanicista o empeñarse en seguir dando explicaciones mecánicas. Se ha puesto de relieve, además, que las explicaciones mecánicas son una manifestación de las tendencias reduccionistas en que ha sido pródiga la época moderna, pero que han probado ser falaces en la ciencia y en la filosofía contemporáneas. Otros autores, en cambio, mantienen que la ciencia por lo menos progresa sólo en la medida en que pueda dar explicaciones mecánicas, y que si éstas parecen imposibles a la hora actual para algunas ciencias, o partes de ciencias, serán posibles en el futuro. A nuestro entender, estas discusiones sufren de una insuficiente dilucidación del significado de ‘explicación mecánica’ y, además, de una ilegítima reducción del sentido de la explicación mecánica al tipo de explicación usada en el pasado. Es más plausible adoptar al respecto una actitud flexible que puede consistir en admitir: (1) que hay varios tipos posibles de explicación mecánica, de suerte que algunas de estas explicaciones pueden ser más complejas que otras; (2) que hay una evolución efectiva en las ciencias, la cual hace posible que pueda haber explicaciones mecánicas en ciertos períodos y no haberla en otros períodos; (3) que la posibilidad de dar explicaciones mecánicas de ciertas realidades no garantiza en modo alguno que puedan darse explicaciones mecánicas de todas las realidades.

Uno de los aspectos más importantes y discutidos del mecanicismo es el que ha tenido como doctrina acerca de la naturaleza y comportamiento de las realidades orgánicas. En este caso el mecanicismo se ha opuesto al “organicismo”, al “vitalismo” (o “neovitalismo”) y al “biologismo”.

Los precedentes del mecanicismo moderno han sido investigados por autores como Pierre Duhem, Anneliese Maier, A. Koyré, M. Clagett, E. A. Moody y otros; véanse algunos de sus escritos al respecto en las bibliografías de MERTONIANOS y PARÍS (ESCUELA DE).

— En muchas de las obras citadas en la bibliografía de FÍSICA, especialmente para lo que se refiere a la física moderna, se estudia la historia del mecanicismo moderno, o partes de ella. Además, véase: Ernst Mach, Die Mechanik in ihrer Entwicklung, historisch-kritisch dargestellt, 1883.
— E. Meyerson, Identitéet Réalité, 1908 (trad, esp.: Identidad y realidad, 1929).
— Id., id., De l’explication dans les sciences, 1921.
— L. von Renthe-Fink, Magisches und naturwissenschaftliches Denken in der Renaissance. Eine geistesgeschichtlichanthropologische Studie über die Ursprünge des mechanistischen Weltbildes, 1934( Dis. ).
— Anneliese Maier, Die Mechanisierung des Weltbildes im 17. Jahrhundert, 1938.
— A. Koyré, Études galiléennes, 1940.
— Id., id., From the Ciosed World to the Infinite Universe, 1957.
—· R. Lenoble, Mersenne et la naissance du mécanisme, 1943.
— E. J. Dijksterhuis, De mechanisiering van het wereldheeld, 1950 (trad, inglesa: The Mechanization of the World Picture, 1961).
— E. A. Moody, “Galileo and Avempace: The Dynamics of the Leaning Tower Experiment”, Journal of the History of Ideas, XII (1951), 163-93, 375-422.
— Sobre la “metáfora del mecanicismo”: Stephe n C. Pepper, World Hypothèses, 1942, Cap.IX.
— Colin M. Turbayne, The Myth of Metapher, 1962 [principalmente sobre el mecanicismo de Descartes y Newton].
— Sobre los filósofos y las máquinas: Paolo Rossi, I filosofi e le macchine (1400-1700), 1962.
— Entre las muchas discusiones sobre mecanicismo y antimecanicismo en la época actual, véase: L. P. Jacks, The Revolt against Mechanism, 1934 [Hibbert Lectures 1933].
— Ph. Frank,Das Ende der mechanistischen Physik, 1935.
— A. D’Abro, The Décline of Mechanism in Modem Physics, 1939, 2» ed. con el título : The Rise of the New Physics. Its Mathematical and Physical ‘Théories, 2 vols., 1951.
— Ernest Nage], Tiic Structure of Science. Problems in thé Logic of Scientific Explanation, 1961, págs. 153-202.
— Milic Capek, The Philosophical Impact of Contemporary Physics, 1961, págs. 135-40, 289-332.
— Sobre la naturaleza y mecanicismo: Robert Hainard, Nature et Mécanisme, 1947 (trad, esp.: Naturaleza y mecanicismo, 1948).

Compilado por: Abasuly Reyes – lunes, 5 de septiembre de 2011, 13:50
Fuente: José Ferrater Mora.