La palabra “miseria” viene del latín miseria y significa “desgracia, infortunio”. Sus componentes léxicos son: miser (desgraciado), más el sufijo -ia (cualidad). Ver: sufijos, otras raíces latinas, misericordia.

Vivencia material de más bajo nivel que la pobreza. Tiene también una connotación psicológica que va más allá de esa medida material, porque se llaman también miserable a alguien muy malo. Por cierto que se podría establecer una correlación de que quienes han sido más marginados, y se les ha llevado a las condiciones de vida más oprobiosas, sean también personas orientadas hacia la agresión y el daño al otro.

También es psicológicamente coherente que para soportar la miseria se deben hacer duros y fríos emocionalmente, por lo que también van a ser duros y fríos –o sea, insensibles– cuando se trate de causar daño a otro. Por otro lado se considera que la miseria genera conductas de desaseo, insalubridad y otras, que no son sino consecuencias obvias de no disponer de elementos para cuidar ese aspecto.

Existe también la acepción de sentirse miserable, que tiene que ver con estar sufriendo mucho, lo que constituye una relación analógica que vincula la idea de padecimiento de las personas con miseria económica con el padecimiento de las personas un sufrimiento intenso.

Pobreza