Del griego ονυξ onyx, ‘uña’ y φαγειν phagein, ‘comer’. Es el hábito de “comerse las uñas” generalmente de los dedos de las manos, o una manía si no puede controlarse. Es una enfermedad de carácter psicológico, que puede precisar de ayuda profesional. La persona que padece onicofagia puede llegar al extremo de retirar sus uñas hasta dejar la piel al descubierto.

Cuadro clínico
Morderse las uñas facilita el transporte de gérmenes que se ocultan bajo las uñas a la boca y viceversa, llevando a la infección de los dedos produciendo panadizos, por lo que los efectos nocivos se pueden ver a nivel de los dedos, la boca y el sistema digestivo en general. Cuando los casos son extremos, también genera una mala imagen a las personas que lo practican, debido a que las manos con las “uñas comidas” tienen muy mala presentación, causando un impacto a nivel social.

Las diez uñas suelen ser mordidas por igual a aproximadamente el mismo grado.3 El mordedor compulsivo de uñas puede estar tentado a comer no sólo éstas, sino también la cutícula y la piel de alrededor, provocándose heridas a través de las cuales puede sufrir infecciones oportunistas. A veces la uña puede llegar a un punto en el que no crece más, quedándose pequeña y ensanchándose el dedo, lo que conlleva a deformaciones en las uñas, luego de años de este mal hábito.

La práctica de este hábito también puede transferir los oxiuros o bacterias enterradas bajo la superficie de la uña de la región del ano a la boca.2 Cuando se tragan las uñas mordidas, se pueden desarrollar problemas estomacales.

Morderse las uñas también se asocia a sentimientos de culpa y vergüenza en el niño que tiene este hábito, además de una reducción de la calidad de vida y aumenta la estigmatización en los círculos familiares interiores o en un nivel más social.

La onicofagia y la salud dental
El hábito crónico de morderse las uñas es perjudicial a largo plazo para la sustancia adamantina frontal de los dientes, aumentando la caries en las zonas afectadas; además, puede modificar la arcada de acuerdo a la función que realizan los dientes al protruir la mandíbula, generando una “mordida borde a borde”

Si se produce un incremento notable en la frecuencia de este hábito, las probabilidades de que las piezas dentales se infecten por las bacterias presentes en las uñas se incrementa, por lo tanto la caries se puede ver agravada. El daño producido en el esmalte dentario tras cada acción de mordida es notorio, llegando incluso a producir maloclusión.

Referencias:
Compilado por Andrea Ortiz Picasso.

Ghanizadeh, A (junio de 2011). «Morderse las uñas; etiología, consecuencias y tratamiento» (en inglés).
Leung AK, Robson WL (1990). «Nailbiting». Clin Pediatr (Phila) 29 (12): 690-2. doi:10.1177/000992289002901201. Pacan, P; Grzesiak, M; Reich, A; Kantorska-Janiec, M; Szepietowski, JC (enero de 2014). «Cómo dejar de morderse las uñas