Rasgo. Elemento característico de la personalidad relativamente estable. El individuo se enfrenta a conflictos emocionales y amenazas de origen interno o externo inventando sus propias explicaciones, tranquilizadoras pero incorrectas, para encubrir las verdaderas motivaciones que rigen sus pensamientos, acciones o sentimientos.

En el ámbito de la psicología, la teoría del rasgo es un modelo explicativo del comportamiento humano que supone la existencia de características estables en la estructura de la personalidad de los individuos.

Desde este punto de vista, la personalidad está formada por una jerarquía de rasgos estables y consistentes que determinan, explican y, hasta cierto punto, permiten predecir el comportamiento individual, en la medida en que guían la forma en que cada individuo piensa e interpreta la realidad.

Contexto teórico
Desde el punto de vista psicológico, la aproximación al estudio y explicación de la conducta humana se ha llevado a cabo desde distintos modelos. A nivel general, cabe distinguir entre tres modelos principales. El modelo internalista asume que la conducta humana está determinada por variables internas al propio individuo, por lo que es estable y consistente.

El modelo situacionista pone el énfasis en los determinantes externos de la conducta, por lo que asume que el comportamiento humano variará en función de las circunstancias ambientales de cada momento. Por último, el modelo interaccionista considera que la conducta se explica por la interacción entre ambos tipos de variables; internas y externas nandkef.

su vez, dentro del modelo internalista puede distinguirse entre las teorías procesuales o del estado, que subrayan la importancia de los estados y mecanismos internos del individuo (por ejemplo, las teorías de Sigmund Freud, Carl Rogers o George Kelly); y las teorías estructurales o del rasgo, para las que la conducta está determinada por una estructura de personalidad conformada por una serie de factores estables y generales (entre las que destacan teóricos como Gordon Allport, Raymond Cattell o Hans Eysenck).

Antecedentes históricos. La teoría de la personalidad de Gordon Allport
Uno de los primeros teóricos que se acercaron al estudio del comportamiento humano desde la perspectiva del rasgo fue Gordon Allport (Indiana, 1897).

Para Allport, la conducta humana responde a la necesidad de conducirse de acuerdo a lo que denomina un funcionamiento propio o proprium; es decir, de una forma coherente con el modo en que el individuo se percibe a sí mismo. En este sentido, el “proprium” se deriva del concepto del self propuesto desde la perspectiva fenomenológica.3

Así, el proprium se formaría mediante el desarrollo de una serie de rasgos o disposiciones personales. Allport (1966, p. 404) definió esta disposición como «una estructura neuropsíquica generalizada (peculiar del individuo), que posee la capacidad de convertir a muchos estímulos en funcionalmente equivalentes, y de iniciar y guiar formas consistentes (equivalentes) de conducta adaptativa y estilística».

Dentro del proprium, Allport distinguió tres tipos de rasgos o disposiciones, en función de su grado de penetración e influencia en el comportamiento del individuo. Así, los rasgos cardinales serían aquellos que están presentes en prácticamente todos los comportamientos. Por lo general, es difícil que en la práctica pueda encontrarse este tipo de rasgo que gobierne la conducta en todas sus manifestaciones.

En segundo lugar, los rasgos centrales serían los rasgos generales que caracterizan la personalidad, y suelen oscilar entre un número de cinco a diez por cada persona. Por último, los rasgos secundarios serían aquellas disposiciones menos generales o más perífericas, pero que se manifiestan esporádicamente en determinados comportamientos concretos.

Modelos factoriales de la personalidad
Las teorías del rasgo han recurrido frecuentemente a la técnica estadística del análisis factorial a la hora de articular el conjunto de rasgos y dimensiones sobre los que se estructura la personalidad humana. Existen dos corrientes diferenciadas a este respecto. Por una parte, los modelos factoriales biológicos se basan en la influencia ejercida por los factores fisiológicos y constitucionales a la hora de caracterizar los rasgos de la estructura de la personalidad. Por otra parte, los modelos factoriales léxicos se basan en los términos lingüísticos que mejor describen de una forma más específica los distintos atributos de la personalidad.

Así, mientras que los primeros se fundamentan sobre conceptos psicobiológicos, los segundos recurren al vocabulario y al lenguaje para identificar las principales dimensiones de la personalidad. En este sentido, se ha considerado que el modelo factorial léxico adolece de una menor capacidad explicativa al limitarse a una mera descripción de los comportamientos basándose en conceptos puramente lingüísticos, mientras que el modelo biológico da un paso más allá al realizar inferencias causales de tipo psicobiológico sobre los comportamientos observados.

El modelo de los Cinco Grandes de McCrae y Costa – Concepto y antecedentes
Siguiendo la metodología utilizada por Cattell, Costa y McCrae recurrieron al enfoque léxico-factorial para desarrollar el que hoy por hoy está considerado como el modelo más aceptado en la descripción de la personalidad humana.

Como enfoque léxico, toma como base el amplio conjunto de descriptores de la personalidad existentes en el lenguaje natural, para después establecer una reducción y depuración de los ítems iniciales a través de diversos criterios de inclusión y exclusión. Finalmente, la técnica del análisis factorial permite identificar los cinco factores esenciales, según este modelo, a la hora de conformar la estructura de la personalidad humana.

El modelo de McCrae y Costa encuentra un referente evidente en la teoría factorial de la personalidad de Cattell, así como en los posteriores desarrollos de esta teoría por Fiske (1949), que ya entonces apuntaban a la existencia de estos cinco factores. También encontraron resultados similares Tupes y Christal (1961), Norman (1963) y Goldberg (1981).

McCrae y Costa
El modelo de McCrae y Costa surge con la intención de corroborar la existencia de los cinco grandes factores como estructura o taxonomía básica en psicología de la personalidad, buscando la consistencia en los resultados obtenidos desde técnicas muy diversas: tanto en autoevaluaciones como en heteroevaluaciones; tanto en los cuestionarios compuestos por adjetivos como en los compuestos por frases; en estudios transculturales y con seguimientos longitudinales de los resultados obtenidos. Adicionalmente, el modelo busca dar un paso más allá de la mera descripción y, al igual que ocurre con las teorías de Cattell y Eysenck, ofrecer una explicación causal acerca de la naturaleza de los rasgos propuestos,28 sus interrelaciones y posibles aplicaciones prácticas.

McCrae y Costa elaboraron un test específico para medir las dimensiones propuestas. El NEO-PI es un inventario de personalidad que debe su nombre a las iniciales de tres de las dimensiones: Neuroticismo, Extraversión y Apertura a la experiencia (Openness). Cuenta con una selección de 181 ítems en formato de Escala Likert, y existe una versión revisada (NEO-PI-R) que data del año 1992. Cada una de las dimensiones propuestas está formada por varios subfactores o facetas

1) Neuroticismo
2) Extraversión o Surgencia
3) Apertura a la experiencia
4) Cordialidad o Amabilidad vs. Antagonismo
5) Responsabilidad vs. Negligencia

Referencias:
Besada Fernández, Rebeca (2007). «Teoría factorial de la personalidad de Cattell». Técnicas de apoyo psicológico y social al aaciente y familiares. Ideaspropias. p. 6. ISBN 9788498391923. Consultado el 03-03-11.
Polaino-Llorente, Aquilino; del Pozo Armentia, Araceli (2003). «La estructura de la personalidad y el análisis factorial». Fundamentos de psicología de la personalidad. Madrid: Rialp. p. 224-237.
Kirchner, Teresa; Torres, Mercedes; Forns, María (1998). «El modelo de rasgos». Evaluación psicológica: modelos y técnicas. Barcelona: Paidós Ibérica. pp. 25-28. ISBN 9788449305597.