La reserva cognitiva es un término que se utiliza para explicar por qué las personas que mantienen un cerebro activo, tienen la capacidad de minimizar el declive mental que aparece con el envejecimiento normal, o con enfermedades como el Alzheimer u otras demencias. Las personas que poseen mayor reserva cognitiva pueden “compensar” el daño cerebral mediante la utilización de conexiones neuronales alternativas, permitiendo que el cerebro funcione con normalidad, pese al daño o degeneración.

La reserva cognitiva se adquiere ejercitando el cerebro y manteniendo hábitos mentales saludables. Descubre en este artículo qué es la reserva cognitiva, cómo podemos medirla y mejorarla, y su relación con el envejecimiento, con el Alzheimer y otras demencias.

Con el paso del tiempo y conforme vamos envejeciendo, nuestras neuronas se van deteriorando. Si las neuronas no reciben estímulos de sus células vecinas se atrofian mueren. Pero no todo está perdido.

En nuestro cerebro podemos encontrar lo que se conoce como reserva cognitiva, esta capacidad nos ayuda a compensar las pérdidas que estamos sufriendo. Gracias a la reserva cognitiva y a la plasticidad neuronal, podemos frenar o ralentizar el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento y otras enfermedades neurodegenerativas.

Las personas que cuentan con mayor reserva cognitiva, presentarán síntomas de declive cognitivo o enfermedades neurodegenerativas más tarde que aquellas personas cuya capacidad cognitiva es menor. Es decir, si comparamos a dos personas que padecen el mismo daño cerebral, aquella que posea mayor reserva cognitiva, presentará menos síntomas de deterioro cognitivo, mayor vitalidad y lucidez mental.

Nuestras funciones cognitivas están relacionadas con ciertos patrones de actividad cerebral. Dependiendo de cómo se conecten y activen las neuronas de las distintas partes de nuestro cerebro, nuestras habilidades cognitivas serán más, o menos eficientes.

Los programas de entrenamiento cerebral de CogniFit se basan en un plan multi-disciplinar y sistematizado de tareas, que ha sido diseñado para forzar a nuestro cerebro a aportar una mayor cantidad de recursos mentales a esos patrones de activación. Permitiendo compensar y mejorar la conectividad de nuestras principales habilidades cognitivas.

Reserva Cognitiva: ¿Qué es?

Además de los factores genéticos, a lo largo de la vida vamos acumulando conocimientos culturales, estudios académicos, actividades intelectuales, actividades deportivas, etc… que van conformando nuestra reserva cognitiva.

Se puede definir la Reserva Cognitiva como la capacidad de nuestro cerebro para afrontar diferentes daños o deterioro sufridos por enfermedades o simplemente por el envejecimiento natural, siendo capaz de conservar algunas funciones.

El concepto de reserva cognitiva surgió con el objetivo de intentar explicar por qué algunas personas con los mismos daños neuronales y la misma edad no presentan la misma sintomatología o los mismos daños cognitivos.

A modo de ejemplo, imaginaos dos personas de por ejemplo 80 años con los mismos daños neuronales. La diferencia entre ambas es que una de ellas presenta síntomas de demencia y la otra no. Una vez fallecidos y al realizar una autopsia se descubre que ambos presentan enfermedad de Alzheimer… nos preguntaríamos ¿por qué uno presentaba los síntomas y el otro no si ambos padecían la misma enfermedad? La respuesta la podemos encontrar en la reserva cognitiva. A pesar de que el cerebro se encuentra dañado, la persona no muestra ningún síntoma de enfermedad. ¿Por qué? Quizás porque la reserva cognitiva esté compensando el deterioro cognitivo.

La reserva cognitiva se inicia en nuestros primeros días de vida. Según Wolf Singer (neurobiólogo) durante el  período de desarrollo el cerebro va formando conexiones gracias a las influencias del entorno. Así mismo Harry Chugani (neurobiólogo pediátrico) afirma que las experiencias vividas en la infancia son tan fuertes que influyen en el futuro desarrollo del niño determinando características como la inteligencia o los rasgos de la personalidad.

Aun así, debemos saber que cada uno de nosotros tiene el poder de estimular el cerebro para aumentar la reserva cognitiva y enriquecerla con el paso del tiempo y no solo en la infancia o adolescencia. Nuestro cerebro es plástico y por ello la actividad intelectual produce múltiples beneficios independientemente de la edad o incluso si el cerebro está dañado.

Llegados a este punto, te estarás preguntando si existe algún modo de medir nuestra Reserva Cognitiva. Pues… sí. Podemos estimar nuestra reserva cognitiva a través de evaluaciones neuropsicológicasbasadas en pruebas clínicas que miden diferentes variables (educación, actividades físicas,…), estudios genéticos y estudios de neuroimagen que ayudan a identificar los marcadores que indican alguna enfermedad.

Factores que influyen en el nivel de reserva cognitiva

Existen diferentes factores que parece que influyen en la reserva cognitiva de nuestro cerebro como puede ser el volumen del cerebro o las conexiones de las neuronas, entre otros.

En generalel factor más importante para tener una buena reserva cognitiva es ejercitar el cerebroSegún un estudio publicado en Frontiers in Aging Neuroscience,  mantener el cerebro activo a lo largo de los años ayuda a tener una vejez más sana.  Como dice Ricardo Bajo (profesor de la Universidad Internacional de La Rioja –UNIR): “La reserva cognitiva vendrá marcada por la actividad cerebral que hayamos realizado a lo largo de la vida”.

A lo largo de estos últimos años se ha investigado mucho sobre cuáles son los factores que más influyen en la reserva cognitiva, como carga genética y capacidades innatas, actividad física, nivel cultural, factores socio-económicos, influencias que recibimos desde que nacemos,…   Entre los factores más importantes que se han encontrado relacionados con la reserva cognitiva podemos destacar los siguientes:

  • Cociente intelectual, educación y nivel cultural. El cociente intelectual (CI) depende de factores como la genética, la educación y el nivel cultural. Se ha determinado que aquellas personas que poseen un CI mayor, muestran una mayor reserva cognitiva, mayor maduración y mayor tamaño cerebral. Según diferentes estudios, el tener un nivel cultural mayor protege al cerebro del deterioro cognitivo leve. Se ha observado que el nivel educativo bajo es uno de los factores de riesgo más importantes asociados a la demencia. Esto puede ser debido a que las personas con un nivel cultural mayor, suelen mostrar unos hábitos de vida más saludables, lo que propicia una mejor conectividad entre las neuronas, haciendo que éstas estén más estimuladas y con un mayor crecimiento, disminuyendo el riesgo de sufrir algún deterioro o demencia. También se ha observado que aquellas personas que tienen profesiones relacionadas con una mayor demanda de razonamiento, que trabajan con las matemáticas y el lenguaje tienen menos probabilidad de padecer demencia. A veces la educación y la profesión de la persona están relacionadas con el nivel socioeconómico, por lo cual sería conveniente investigar cómo puede éste influir en la reserva cognitiva. ¡Cuidado! Con un nivel cultural alto no me refiero solamente al nivel educativo ya que hay personas que por diferentes circunstancias no han podido tener un nivel educativo alto pero sí que poseen un buen nivel cultural. Consejos para prevenir la demencia.
  • Ocio y relaciones sociales. Se ha observado que las personas mayores que realizan actividades lúdicas y pasan más tiempo con sus iguales presentan un 38% menos de riesgo de sufrir alguna demencia. Por eso se recomienda disfrutar de la naturaleza, conocer gente nueva, realizar diferentes actividades recreativas… Cuando las personas se relacionan unas con otras se deben de poner en funcionamiento diferentes capacidades y recursos para conseguir una buena comunicación y una buena relación entre ambas, lo que favorece la reserva cognitiva.
  • Ejercicio físico: Está comprobado que a mayor ejercicio físico, menor es la probabilidad de sufrir deterioro cognitivo en personas mayores. El ejercicio físico protege el deterioro asociado a la vejez y el desarrollo de demencias, disminuye algunos factores de riesgo como el estrés oxidativo, aumenta la producción de neuronas y la plasticidad neuronal,… Al realizar ejercicio físico mejoramos nuestro cerebro ya que favorecemos el riego sanguíneo de todo el cuerpo, reducimos la probabilidad de sufrir alguna enfermedad cardiovascular, suministramos nutrientes al cerebro lo que favorece el crecimiento de las neuronas,… Descubre algunos consejos para empezar a hacer ejercicio.
  • Ejercicio mental. Actividades como leer, tocar algún instrumento, aprender idiomas (las ventajas de ser bilingüe), intentar realizar una tarea de una forma diferente a la que estamos acostumbrados,… cualquier actividad que requiera esfuerzo intelectual y que nos obligue a mantenernos activos es buena para potenciar nuestra reserva cognitiva y retrasar los síntomas de deterioro. Estas actividades sirven como factor de protección independientemente de la edad de la persona que las lleve a cabo. Nunca es tarde si la dicha es buena. Es muy recomendable realizar este tipo de actividades ya que se ha determinado que pueden reducir hasta el 50% la probabilidad de desarrollar alguna demencia. Además, existen programas especializados dirigidos a estimular de forma profesional el cerebro y a ayudar a mejorar la reserva cognitiva. Si quieres más información en esta línea, te recomiendo CogniFit. El programa líder en evaluación y estimulación cognitiva.

No conviene olvidar tampoco, la importancia de los factores genéticos y biomarcadores, una correcta alimentación, donde ingerimos alimentos que contienen vitaminas para el cerebro, ejercicio físico moderado, no fumar o no beber en exceso (cerebro y alcohol), son factores que también están relacionados con mayores niveles de reserva cognitiva.

Podemos estimar nuestra reserva cognitiva a través de evaluaciones clínicas, estudios genéticos y estudios de neuroimagen

Podemos estimar nuestra reserva cognitiva a través de evaluaciones clínicas, estudios genéticos y estudios de neuroimagen

Reserva Cognitiva y envejecimiento

Diferentes estudios defienden que la reserva cognitiva puede ser un factor protector del envejecimiento cognitivo y de las enfermedades neurodegenerativas asociadas a la edad.

La reserva cognitiva protege al cerebro del envejecimiento y del daño cerebral. Las personas que poseen una mayor reserva cognitiva pueden manifestar los síntomas de declive cognitivo de manera más tardía. Según Stern, “Una mayor reserva cognitiva se manifestaría en un uso más eficaz de redes cerebrales o estrategias cognitivas alternativas, lo cual permitiría un rendimiento eficiente durante más tiempo”.

Reserva cognitiva y envejecimiento: Con el aprendizaje de cosas nuevas estimulamos y fortalecemos nuestro cerebro y aumentamos nuestra reserva cognitiva. Retardando el declive cognitivo asociado al envejecimiento, y ayudando a ralentizar, e incluso prevenir la aparición de demencia. Sigue leyendo, más abajo te damos unos consejos sobre cómo mejorar la reserva cognitiva.

Reserva Cognitiva y la enfermedad de Alzheimer

¿Por qué algunas personas presentan los síntomas de Alzheimer de forma más tardía? Reserva cognitiva y Alzheimer: Como hemos comentado anteriormente, la reserva cognitiva juega un papel fundamental en enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer u otros tipos de demencia.

La reserva cognitiva permite ralentizar los síntomas de Alzheimer, haciendo que lo síntomas de la enfermedad se presenten de forma tardía o, incluso puede llegar a prevenir la enfermedad, consiguiendo que los síntomas, nunca lleguen a manifestarse.

Según Stern (Director de la División de Neurociencia Cognitiva del Sergievsky Center y del Taub Institute): “la evidencia epidemiológica sugiere que aquellos con logros laborales o educativos más bajos o las personas con niveles inferiores de cultura o de cociente intelectual, comenzarán a expresar características clínicas de la enfermedad de Alzheimer con un grado histopatológico menor que la gente con niveles más altos de reserva”.

A pesar de que es en la actualidad, y en estos últimos años, cuando se está dando más a conocer el concepto de Reserva Cognitiva, este término lleva siendo investigado desde hace tiempo. De hecho, es prácticamente imposible hablar de Reserva Cognitiva sin mencionar a David Snowdon (doctor en epidemiología y profesor de neurología en la Universidad de Kentucky).

David Snowdon realizó un estudio en 1986 en el que intervinieron 678 monjas católicas de Estados Unidos. El objetivo del estudio, era intentar determinar, si la Reserva Cognitiva influye de algún modo en la enfermedad de Alzheimer.

Snowdon utilizó este tipo tan concreto de población porque quería observar un colectivo homogéneo que presentase las mismas características personales (mismo estilo de vida, mismos hábitos, misma alimentación,…). Durante  17 años todas las monjas realizaron pruebas cognitivas, exámenes psicológicos, pruebas genéticas, y además, todas ellas donaron sus cerebros una vez fallecieron para poder estudiar la relación que pudiese existir entre la enfermedad de Alzheimer, su reserva cognitiva, y las lesiones encontradas en los cerebros.

De manera fascinante, destacó la hermana Bernadette que falleció de un ataque al corazón a los 85 años. Una vez se le realizó la autopsia cerebral, se observaron claros indicios de una grave enfermedad de Alzheimer, a pesar de no haber mostrado en vida ningún síntoma de padecerla. ¿Cómo podía ser que su cerebro indicase enfermedad de Alzheimer si no había mostrado ningún síntoma?

Más tarde, se descubrió con el apoyo de Jim Mortimer (director de investigación en geriatría de un centro médico de Minneapolis) que el cerebro de Bernadette había compensado, de algún modo, los cambios patológicos provocados por la enfermedad de Alzheimer.

Se compararon todas las pruebas realizadas, e incluso, se estudiaron unas autobiografías que cada una de ellas escribió en su juventud, antes de entrar a la orden religiosa (con la colaboración de Susan kemper, psicolingüista, para analizar el lenguaje). Con las autobiografías se observaron el uso de palabras monosilábicas y multisilábicas, la frecuencia con que utilizaban palabras poco comunes, la complejidad gramatical, etc…

En este análisis, se observó, que el grupo sano tenía un vocabulario más rico, y quizás, en la infancia había leído más (lo que influye en la reserva cognitiva).

Una vez se analizaron todos los resultadosse observó cómo un cerebro con la enfermedad de Alzheimer, si posee una buena reserva cognitiva puede no llegar a mostrar síntomas. La reserva cognitiva puede favorecer la formación de nuevas conexiones entre las neuronas que compensan los daños provocados por la enfermedad de Alzheimer. Además, en este estudio se determina que “la enfermedad de Alzheimer no es una enfermedad que se tiene, o no se tiene, sino, que es un complejo proceso que se desarrolla durante décadas, y que se ve afectado por multitud de factores biológicos, intelectuales, emocionales, sociales, culturales, etc.” Por tanto, y según este estudio, la enfermedad de Alzheimer se puede considerar como una enfermedad que se desarrolla después de un largo proceso y como consecuencia del conjunto de experiencias vividas por el cerebro.

En consecuencia a los hallazgos de David Snowdon y otras investigaciones más recientes, se sostiene la idea de que las actividades que permiten estimular, y ejercitar la mente y sus funciones intelectuales, pueden ayudar a mantener el cerebro sano y prevenir enfermedades neurodegenerativas, como es el caso de la enfermedad de Alzheimer.

¿Podemos mejorar nuestra Reserva Cognitiva?

Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro” (Santiago Ramón y Cajal)

Como ya hemos dicho, existen determinados factores que influyen en la reserva cognitiva de nuestro cerebro. Llevar una vida sana, y unos hábitos equilibrados y saludables, puede ayudarnos a mejorar nuestra reserva cognitiva y salud cerebral. Por eso se recomienda una buena alimentación, no fumar, no beber en exceso,…

Entrenar el cerebro es de vital importancia, y en la actualidad, podemos hacerlo con una gran variedad de actividades a nuestro alcance como por ejemplo leer, ir al cine o al teatro, quedar y socializarnos con nuestros amigos y familiares, bailar… Todas estas actividades necesitan que nuestros recursos cognitivos funcionen de manera adecuada y con ellos, somos capaces de entrenar nuestro cerebro. Lo más importante es mantener el cerebro y la mente ocupada y activa durante el máximo tiempo posible.

Actualmente existen herramientas tecnológicas en el ámbito de la innovación-salud que permiten mejorar de forma profesional la reserva cognitiva de cualquier persona. CogniFit es la plataforma líder en evaluación y estimulación cerebral: Para mantener el cerebro activo a lo largo de los años, CogniFit cuenta con tecnología accesible vía online, que permite medir y mejorar las habilidades cognitivas fundamentales de todas las personas, desde los más pequeños de la casa (niños a partir de 6 años) hasta las adultos mayores (estimulación cognitiva Alzheimer)

CogniFit es un programa líder en evaluación y estimulación cognitiva siendo el tratamiento no farmacológico más utilizado en casos de problemas de memoria, deterioro cognitivo leve y demencias en su etapa más temprana. La tecnología de CogniFit está normalizada y validada por la comunidad científica y se centra en la neuroplasticidad.

Reserva cognitiva. Todo hombre puede ser si se lo propone, escultor de su propio cerebro.

Reserva cognitiva. Todo hombre puede ser si se lo propone, escultor de su propio cerebro.

¿Y tú qué haces para aumentar tu reserva cognitiva?  Puedes dejar abajo tus comentarios y sugerencias. Estaré encantada de leerlos.

Un desarrollo de Mairena Vazquez. Reproducido con fines estrictamente académicos.