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Rol

Rol

Rol. En psicología social se considera que el rol es la personalidad pública de cada individuo, vale decir, el papel más o menos predecible que asume con el objeto de amoldarse a la sociedad de la que forma parte.

El rol social es un concepto sociológico que hace referencia a las pautas de conducta que la sociedad impone y espera de un individuo (actor social) en una situación determinada. El rol tiene la función de separar lo que somos (identidad) de lo que representamos (rol).

Según la primera acepción del Diccionario de la lengua española, la palabra rol significa «función que alguien o algo cumple», y proviene del inglés role, papel de un actor, y este del francés rôle

Rol e identidad
La asunción de un determinado rol nos permite distanciarnos de nuestra identidad y nos posibilita, asimismo, enfrentarnos a determinadas situaciones en la vida cotidiana.

Cabe indicar que, si definimos el rol como unas pautas de conducta impuestas de forma externa al individuo y relacionadas con las expectativas de otros, el concepto de rol no tendría relación con el propio individuo; sin embargo, tanto el rol como la personalidad interactúan y la forma de desempeñar un rol depende directamente de la personalidad. Para Rodríguez Caamaño (2001), «el rol está siendo definido siempre en términos de las expectativas de los otros, nunca en términos de las características del sujeto».

Peter L. Berger dice que todo rol tiene su disciplina interior. El rol forma, determina y modela tanto la acción como el actor. Normalmente nos convertimos en el rol que desempeñamos. No solo actuamos como el rol sino que nos sentimos como tal. Según George H. Mead, dado que la mayoría de los roles nos han sido asignados socialmente, esto supone que el origen del descubrimiento del propio yo es el mismo que el del descubrimiento de la sociedad. En otras palabras, la identidad no es algo determinado, sino que se confiere en actos de reconocimiento social. Esto no significa la negación de la carga genética con la que nacemos.

Rol y estatus
Talcott Parsons define la sociedad como «un proceso de interacción entre individuos» y analiza esta interacción desde la perspectiva del estatus y del rol. El estatus social hace referencia a la posición del individuo con respecto a otros en la estructura social, la cual se suele determinar con base en la capacidad cultural o económica del individuo y se corresponde con una visión estática del sujeto; mientras que el rol, el cual es dinámico, hace referencia a las expectativas de comportamiento del individuo en sus relaciones con otros. Podríamos, por tanto, decir que el estatus es de carácter estructural mientras que el rol es de carácter normativo.

Rol y estatus conforman la posición social de los individuos y, por tanto, son conceptos inseparables.

Principales modelos de la teoría del rol
Según el sociólogo Bruce Biddle (1986),2 los cinco principales modelos de la teoría del rol son los siguientes:

La aproximación a la teoría del rol en el funcionalismo proviene principalmente de la antropología. Define el rol como una serie de expectativas que la sociedad tiene sobre un individuo. Se establecen una serie de consensos que determinan qué conductas son apropiadas y cuáles no. A cada status social se le exige un rol determinado de comportamiento.

Teoría de rol en el interaccionismo simbólico. Para el interaccionismo simbólico, mediante la interacción permanente, se van construyendo la lógica de las situaciones cotidianas que establecen lo que los demás esperan de nosotros y lo que nosotros esperamos de los demás. Frente al conductismo, el interaccionismo estima que las pautas del comportamiento de un sujeto no son una respuesta automática a los estímulos de origen externo, sino más bien una construcción subjetiva sobre el mismo, sobre los otros y sobre las exigencias sociales que tienen lugar durante la vida cotidiana.

Teoría de rol en el estructuralismo. Enfatiza el papel de la sociedad en la definición de los roles, en lugar del individuo. Presta poca atención a las normas dadas y se enfoca en las estructuras sociales concebidas como organizaciones estables de grupos de personas que comparten los mismos esquemas de comportamiento.
Teoría del rol organizacional. Examina cómo se desarrollan los roles en organizaciones sociales. Se enfoca en sistemas sociales preestablecidos, orientados por el tipo de tareas realizadas o por el sistema de jerarquía. En este tipo de organizaciones, los roles se identifican con la posición social y generan expectativas de carácter normativo.

Teoría cognitiva de rol. Es aquella que establece la relación entre las expectativas y los comportamientos. Peter L. Berger considera que «un papel puede definirse como una respuesta típica a una expectativa simbólica» y que «la sociedad ha definido de antemano el simbolismo fundamental».

“La teoría del rol, cuando se lleva hasta sus conclusiones lógicas, hace mucho más que proporcionarnos una taquigrafía conveniente para la descripción de las diferentes actividades sociales. Nos proporciona una antropología sociológica, o sea, una visión del hombre basada en su existencia en sociedad. Esta visión nos dice que el hombre desempeña roles trágicos en el gran drama de la sociedad […] Se ve y se juzga a la persona como un repertorio de roles cada uno provisto adecuadamente de una identidad determinada. […] Lo cual pone en tela de juicio una de las presunciones favoritas acerca del propio yo: su continuidad. […] Por lo tanto, hablando todavía en términos sociológicos, si deseamos averiguar quién es “realmente” un individuo en este calidoscopio de papeles e identidades, se puede contestar únicamente enumerando las situaciones en que dicho individuo es una cosa y aquellas en la que es otra” (Peter L. Berger ).

El aprendizaje del rol
El aprendizaje de los roles se realiza mediante la interacción con otros seres humanos, es progresivo y se da dentro del proceso de socialización. Asumimos primeramente los roles de las «demás personas significativas», las que nos tratan íntimamente y cuyas actitudes son decisivas para la formación del concepto de nosotros mismos. Posteriormente, vamos descubriendo las expectativas que toda la sociedad dirige hacia nosotros y, al adquirir esta conciencia, aprendemos a desempeñar los roles correspondientes a los distintos ámbitos en los que se desarrolla nuestra vida, la adquisición de esta identidad social se maneja de una forma más subjetiva, lo que permite al individuo ir adaptándose a los distintos roles con los que habrá de convivir.

Rol adscrito y rol adquirido
Una persona puede encarnar dos tipos de roles dependiendo de si lo ejerce voluntaria o forzosamente.

El rol adscrito no depende de la voluntad de la persona y es asumido (etnia, nacionalidad, sexo…) mientras que el rol adquirido requiere actividad o esfuerzo por parte de quien lo ejecuta y depende de su propia decisión aunque conviene tener en cuenta que en cierta manera la presión del grupo obliga a comportarse como determina cada rol.

De todos modos, en algunos puntos los límites entre roles adscritos y adquiridos no están claros.

Conflicto y ambigüedad entre roles
Cuando las expectativas externas acerca del cumplimiento de la conducta asociada a un determinado rol concuerdan con las propias expectativas, el papel se desarrolla adecuadamente y es aceptado por todos; sin embargo, cuando esto no ocurre, aparece lo que denominamos conflicto de rol.

Este conflicto puede ser interno –cuando surge del propio individuo–, externo o una combinación de ambos factores. Moreland y Levine (1982) diferencian entre:

Conflicto inter-rol:se origina cuando desempeñar un rol es incompatible con el desempeño de otros roles.
Conflicto intra-rol: refleja la colisión entre expectativas con distintos orígenes pero aplicados al mismo rol. Pueden ser expectativas propias o de otros sujetos involucrados.
Por otra parte, hablamos de ambigüedad de rol cuando no están definidas las expectativas externas y propias sobre las pautas de comportamiento asociadas al rol.

Tanto un conflicto de rol como una ambigüedad de rol pueden provocar lo que Hackman y Secord (1966) definen como tensión de rol: «incomodidad experimentada por los individuos cuando tratan de cumplir con las expectativas de comportamiento asignadas a un rol».

Para evitar este malestar psicológico, los individuos tratan de desempeñar roles que concuerden con sus creencias y valores aunque esto no siempre es posible.

Rizzo, House y Lirtzman (1970) elaboraron una escala para realizar una evaluación acerca del conflicto de rol y de la ambigüedad de rol. Esta evaluación se realiza desde dos perspectivas, la de congruencia-incongruencia y la de compatibilidad-incompatibilidad de los requerimientos de un rol.

Evolución del concepto de rol
Con las transformaciones sociales se han dado revalorizaciones y devaluaciones de ciertas funciones y criterios propios de los roles. De los vínculos estrechos de afecto, reconocimiento y admiración, se ha pasado al intercambio de productos: dinero a cambio de un servicio o conocimiento. Observamos que en el pasado la autoridad estaba más vinculada al rol desempeñado que al mérito personal. Esta evolución no ha sido igual en los distintos ámbitos de la sociedad, ha afectado de modo distinto o con distinto ritmo a las grandes ciudades y a los núcleos rurales. Respecto a las profesiones unas se han visto potenciadas y otras degradadas.

La percepción que se tenía de figuras como el sacerdote, el maestro, el médico, el policía, y el político, cuyos roles sociales tenían que ver con la construcción social, ha cambiado. A partir de la modernidad sobreviene una transformación de sus funciones, al valor social se le añade un valor económico que hace que cambie la percepción que de ellos tenemos. Algunos de estos cambios socioeconómicos afectan a instituciones tan arraigadas como la educación, donde en los últimos años el cambio en el rol de profesor ha sufrido una variación enorme. Ha pasado de ser una figura venerada como garante de la continuidad y transmisión cultural, a manejarse en un terreno que le enfrenta a una diversidad social multicultural, y a una realidad muy estresante en lo tecnológico. Los padres solían tener al maestro en gran estima y hoy vemos muy frecuentemente a los maestros quejarse de falta de respeto y apoyo de alumnos y padres. Ha pasado de ser un rol respetado a un rol cuestionado.

Referencias
Alsina, M. (2001) Teoría de la comunicación: ámbitos, métodos y perspectivas. Barcelona: Universidad Autónoma.
Berger, P. (1986) Introducción a la sociología: una perspectiva humanística. México: Limusa.
Berger, P. (2012) Introducción a la Sociología. México: Limusa.
Biddle, BJ. (1986). Recent developments in role theory. Annual Review of Sociology