Generalmente se denomina trauma psíquico o trauma psicológico tanto a un evento que amenaza profundamente el bienestar o la vida de un individuo, como a la consecuencia de ese evento en el aparato o estructura mental o vida emocional del mismo.

En los términos de la psiquiatría un trauma es definido, indirectamente, como “exposición personal directa a un suceso que envuelve amenaza real o potencial de muerte o grave daño u otras amenazas a la integridad física personal, o ser testigo de un suceso que envuelve muerte, daño o amenaza a la integridad física de otra persona, o enterarse de la muerte no esperada o violenta, daño serio, amenaza de muerte o daño experimentados por un miembro de la familia u otra relación cercana (criterio A 1).

La respuesta de la persona al suceso debe envolver miedo intenso, sentido de incapacidad de ejercer control u horror. En niños, la reacción debe envolver comportamientos agitados o desorganizados (criterio A 2)” ( Trastorno por estrés postraumático en DSM- IV).

El concepto fue introducido al estudio de la psicopatología por los primeros investigadores en el área. Por ejemplo: Emil Kraepelin desde un punto de vista psiquiátrico utiliza el término casi totalmente en el sentido de la medicina física1 pero el daño afectaría al sistema nervioso, impidiendo su funcionamiento normal.

Pierre Janet, desde un punto de vista psicológico, extiende el concepto a incluir resultados no físicos: para él, el daño o lesión es “funcional”, es decir, afecta a complejos o grupos de comportamientos, sucesos fisiológicos (tales como la digestión, etc); sensaciones; emociones e incluso ideas.

El primero en empezar a extender el concepto a incluir en la génesis de un trauma los aspectos emocionales fue Charcot quien sugiere: “Es siempre necesario, al lado del “traumatismo” (por lo que se refiere al suceso traumático), considerar el factor que, muy probablemente, ha jugado un papel más importante en la génesis de los accidentes (quiere decir los síntomas subsecuentes a la ocurrencia) que la herida misma. Me refiero al terror experimentado por el paciente en el momento del accidente.

Charcot también introdujo un concepto que más tarde tendría una asociación profunda con el de trauma, el de “Condition seconde”: un estado que parece afectar las acciones de los individuos sin que estos se den cuenta o, a lo más, débilmente. Más tarde esta “condition seconde” llegó a ser llamada el “inconsciente”.

Uniendo esos conceptos, Charcot postula el siguiente escenario en la génesis de las histeria: hay un incidente, que da origen a ideas y emociones (por ejemplo, la realización de que uno casi murió a consecuencia de un accidente y el horror sentido en consecuencia) Lo anterior es seguido, en su opinión, por un periodo de elaboración y un “momento hipnótico” (pérdida de consciencia), que lleva a la producción de síntomas.

Josef Breuer da el siguiente paso en el desarrollo del concepto de trauma. Él nota en el famoso caso de “Anna O” que revivir el incidente traumático parece aliviar los síntomas. “Habría sido capaz de sospechar que éste era el caso, si no fuera porque en las mismas tardes que ella, durante la hipnosis, hablaba de lo que fuera que la había preocupado en el mismo día en 1881 yo podía, mediante un diario mantenido por su madre, comprobar más allá de cualquier duda la realidad de los eventos. Esta revisión del año anterior continuó hasta que la enfermedad llegó a su punto final, en junio de 1882”

Adicionalmente, Breuer nota una nueva situación: la aparición de síntomas en algún momento determinado no parece ser debida a un trauma en el sentido hasta ahora dado, de un acto externo, que realmente amenaza la vida o el sentido del ser del individuo.

En una ocasión, la paciente cae dormida mientras cuida a su padre que está enfermo. Mientras duerme, sueña que una serpiente negra ataca al padre. En el sueño, ella es incapaz de evitar que la serpiente se acerque al padre. Es como si ella tuviera paralizado su brazo derecho. Sucede que mientras dormía, su brazo estaba atrapado debajo de ella, y fue víctima de lo que normalmente sucede en esas circunstancias: fue “a dormir”.

El incidente terminó al despertar de ella, sin, aparentemente, ninguna consecuencia. Sin embargo, al día siguiente, cuando ella trató de recoger algo que había caído entre las ramas de un arbusto, una rama seca le recordó la serpiente de su pesadilla. Inmediatamente su brazo se hizo rígido, situación que se repitió en el futuro cada vez que algo le recordaba la serpiente. (ver texto citado).

Como es obvio, el “incidente traumático” sólo sucedió en un sueño. Quizás, se puede especular, la importancia del incidente traumático no es tanto en su impacto obvio, físico, sino en su capacidad de evocar respuestas profundamente emocionales. Pero no todas las emociones fuertes parecen causar trauma. ¿Cómo podemos explicar esto? Ese tipo de especulaciones prepararon el camino al segundo gran momento en el desarrollo del concepto.

Referencias
Charcot, J.M. Clinical Lectures on Certain Diseases of the Nervous System, Lecture VII.- E.P Hurd (Detroit: 1888)
Breuer, J y Freud, S: Studios sobre la Histeria (1893-1895)”
Hogarth, London, 1955, pp 114-115 (en ingles en el original)
Seligman, M.E.P. and Maier, S.F. (1967). Failure to escape traumatic shock. Journal of Experimental Psychology,