El programa de la escuela Key en Indianápolis (EEUU) surgió en 1984 con un grupo de ocho docentes de las escuelas públicas que, conociendo la teoría, se pusieron en contacto con Gardner con el objetivo de crear una escuela de inteligencias múltiples en primaria. De su colaboración, así como de nuevas ideas educacionales que aportaron Csikszenmihalyi (2005), Eisner (1971, 1972, 1982, 1985, 1988), Boyer (1995), Goodlad (1979, 1983, 1984) y, su precursora, Bolaños (1994, 2002), nació oficialmente la Escuela Key, en septiembre de 1987 (Armstrong, 1999) y actualmente continúa con algunas modificaciones.

La Escuela Key (ahora el Key Learning Center) es uno de los grandes proyectos cuyo objetivo es enseñar con las diferentes inteligencias, lo cual ha llevado a la reestructuración de un curriculum y hacer realidad que se puedan enseñar con Múltiples Inteligencias y diferentes procedimientos (Prieto y Ferrándiz, 2001).

Uno de los principios fundacionales es la convicción de que las inteligencias múltiples de cada niño deberían estimularse diariamente. De este modo cada alumno de la escuela Key participa de forma regular y continua en actividades de informática, de música y cinestésico-corporales, además de los programas centrados en los temas que incorporan las materias estándar.

Además de la incorporación de este enfoque, en dichas escuelas se desarrollan tres tipos de prácticas que resultan claves:

• Cada estudiante participa cada día en un “taller” estilo aprendiz/maestro, donde trabaja con compañeros de diferentes edades y un profesor especialista con el objetivo de dominar un oficio o una disciplina de su interés. Puesto que el objetivo del taller se centra en la adquisición de una habilidad propia de mundo real en un contexto de aprendizaje, las posibilidades de llevar a cabo un conocimiento auténtico y cercano a la realidad son muy elevadas. Estos talleres se complementan con la visita y participación de un especialista externo al centro una vez por semana que explica su ocupación u oficio a todos los estudiantes. Además, para que los alumnos amplíen sus conocimientos en aquellas áreas de su interés, se les brinda la posibilidad de participar en un Centro de Exploración, en el museo infantil de Indianápolis,

• Proyectos de los estudiantes: Durante el año académico la escuela programa tres temas diferentes que se organizan y presentan a intervalos de diez semanas aproximadamente. Los temas pueden ser amplios o centrados en algún aspecto concreto de interés general para los alumnos. Se procura que, siempre que sea posible, partes del curriculum se centren en estos temas, lecturas recomendadas y conceptos relacionados, como una extensión natural de la exploración de un tema. Por tanto, como parte de los requisitos de la escuela, se pide a cada estudiante que elabore un proyecto relacionado con el tema.

• Al final de cada período de estudio de un tema, los alumnos exponen sus proyectos y responden a las preguntas que tanto el profesor como los compañeros les formulan. Estas sesiones son grabadas en vídeo como modo de evaluación que se guardarán en una carpeta de cintas que muestra la evolución y desarrollo del alumno a lo largo del tiempo (Gardner, 1995, 2000).

Por tanto, la Escuela Key combina diversas características de la educación según las IM incluyendo:
• instrucción diaria y explícita de las ocho inteligencias.
• temas para toda la escuela que sean de interés para los niños y la comunidad,
• grupos especiales de aprendizaje, según los intereses de los niños (ellos eligen actividades pods (vainas) y el profesor conforma los grupos),
• la “sala de flujo”, es un espacio donde hay muchos medios y recursos, que los niños pueden utilizar bajo la orientación de un experto (los materiales exigen utilizar las diferentes inteligencias),
• comisión de recursos comunitarios integrado por un grupo de representantes de la comunidad (comerciantes, organizaciones culturales, etc.) que organizan actividades semanales o mensuales sobre temas interdisciplinarios (Armstrong, 1999; Gardner, 1999, 2000).

La Escuela Key es sólo uno de los proyectos de una gran cantidad en escuelas que llevan adelante acciones para implementar la teoría de las IM. De su propuesta cabe destacar, por un lado, la gran capacidad de elección de los alumnos para llevar a cabo pods (vainas o clases optativas) y actividades de “flujo” por las que sientan afinidad y por otro, el hecho de que gran parte de su educación se basa en proyectos que reflejan los intereses de los estudiantes.

Este artículo es parte de la tesis Doctoral de Nieves Gomis Selva. Universidad de Alicante. Republicada a efectos puramente académicos.