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Los Dramas de Control

Los Dramas de Control

¿Qué son los Dramas de Control?

Los seres humanos competimos por la energía, lo hacemos para obtener atención, amor, reconocimiento, apoyo y aprobación de los demás. Adoptamos una forma de atraer la energía hacia nosotros mediante el tipo de interacciones que nos dio mejores resultados de niños en las relaciones con nuestros padres y eso es lo que se denomina en la Novena Revelación, Los Dramas de Control.

Cuando el autor de La Novena Revelación, se refiere a los dramas de control nos habla de las formas en que los humanos buscamos sustraerle la energía de los otros como un método de sobré-vivencia, a través de dramatizaciones de uno u otro tipo, para controlar situaciones y personas, especialmente a los seres más “queridos”. Son formas, a veces muy sofisticadas, para agredir, que se repiten y conllevan a la misma situación una y otra vez, es decir, lo repetimos una y otra vez, sin darnos cuenta.

El problema es que si repetimos este tipo de escena que representan los dramas de control una y otra vez, las otras escenas de la película de nuestra vida real, la suprema aventura marcada por las coincidencias, no puede avanzar, y nos quedamos atascados en ese ciclo que no nos permite evolucionar. Todos los dramas derivan de un miedo original, la conexión con nuestros padres. Ellos fueron la fuente de nuestra supervivencia y la fuente de energía para sentirnos a salvo, para ellos, usábamos algunos de los dramas que nos daba resultado. Su objetivo es llamar la atención de los demás como fuente de energía necesaria para vivir.

Tipos de Dramas de Control 

A través de los dramas de control, cada persona manipulan a los demás para sentirse bien y conseguir energía: unos, forzando directamente a la gente para que le presten atención, y otros, jugando con la simpatía o la curiosidad de la gente. En ambos casos, normalmente se hace de forma inconsciente. Los primeros los englobamos dentro del grupo de manipuladores agresivos, y los segundos, dentro de los manipuladores pasivos. De los dos grupos anteriores señalados, se derivan 4 tipos de dramas de control. Cada persona tiene uno favorito para controlar a los demás, el que mejor aprendimos en la infancia y nos dio mas resultado para llamar la atención de nuestros padres o evitar sus ataques. Lo ejercemos con nuestro propio estilo, pero todos, y con todos ellos, buscamos a veces defendernos, pero mucho más allá, controlar a los demás. Los 4 dramas de control son las armas más usadas en las luchas de poder en la relación humana sin consciencia. A continuación, se describen cada uno de esos dramas de control.

1. El Intimidador

El Intimidador logra que todos les presten atención a fuerza de gritos, fuerza física, la agresividad, la sublevación, amenazas y exabruptos. Mantienen a todos a raya por temor a desatar comentarios molestos, rabia y en casos extremos, furia. La energía fluye hacia él, debido al miedo y la sospecha al próximo suceso.

Él siempre acapara el escenario y hace que los demás sientan a su lado temor y ansiedad. Son básicamente egocéntricos, su comportamiento puede ir desde dar ordenes a los que están a su alrededor, hablar constantemente y levantar la voz para que lo demás no hablen; a ser autoritarios, inflexibles, sarcásticos y violentos.

Los intimidadores son quizás los más apartados de la energía universal. Inicialmente atraen a los demás creando un aura de poder. Cada uno de los dramas de control crea una dinámica energética especifica llamada “drama correspondiente”.

En este sentido, como permanente reacción ante el drama del Intimidador, nace otro drama que combina con el primero y es el del “Pobre de Mí”. Éste presiente que el Intimidador le quita energías hasta atemorizarle, por lo tanto, trata de frenarle mediante una dinámica energética sumamente pasiva, asumiendo una actitud impotente y aduladora, encogida e impotente: Mira lo que estas haciéndome. No me lastimes, soy débil.

El Pobre de Mi trata de hacer que el Intimidador se sienta culpable para así frenar el ataque y recuperar el flujo de energía. Otra de las posibilidades es la reacción al Intimidador como otro Intimidador o “Contra-Intimidador”. Esta dramatización se produce si la actitud Pobre de Mi no da resultado o, mas probablemente, si la personalidad de la otra persona también es agresiva. Entonces, esta persona responde al ataque del Intimidador original. El tipo de Intimidador hace suponer que uno de sus padres ha sido Pobre de Mí o Intimidador también.

2. El Interrogador

El interrogador es menos amenazador desde el punto de vista físico, pero socavan el ánimo, y la voluntad cuestionando cualquier actividad y motivación. Montan el Drama de hacer preguntas y sondean el mundo del otro, con el propósito específico de encontrar algo equivocado, apenas lo hacen, critican ese aspecto de la vida del otro. Si esta estrategia tiene éxito, la persona criticada es incorporada al drama.

De repente empieza a sentirse tímida respecto del interrogador y presta atención a lo que este hace y piensa para no cometer algún error susceptible de ser notado por el interrogador. Esta deferencia psíquica le da al interrogador la energía que requiere. Cuando una persona queda atrapada en el drama del interrogador, normalmente tiende a actuar de manera tal que esa persona no lo critique y así, el interrogador lo saca de su camino y lo despoja de su energía, porque la victima se juzga a si mismo por lo que el interrogador pueda pensar.

El interrogador siempre encuentra algo equivocado en las respuestas de los otros. Son críticos y hostiles, buscan formas de hacer sentir mal a los demás. Él duda de todos los hechos y trata de echarnos la culpa de todo. Cuando hacemos esfuerzos para probar su valía y responderles, cuando tratamos de reaccionar ante él, más le enviamos energía.

Ante El Interrogador, es probable que todo lo que le digamos o contestemos, sea usado en nuestra contra en alguna oportunidad. Criticará todo lo que digamos o hagamos. A su proximidad sentimos como si nos observaran continuamente, como si estuviésemos constantemente vigilados. Su comportamiento puede ir de ser cínicos, escépticos, sarcásticos, fastidiosos, perfeccionistas, santurrones, a ser viciosamente manipuladores. Inicialmente atraen a los demás con su ingenio, su lógica infalible, sus hechos y su intelecto.

El comportamiento del Interrogador como padre, origina el comportamiento del Distante o Pobre de Mí, o ambos, en sus hijos. Ambos tipos quieren escapar del sondeo del Interrogador. Los distantes no quieren tener que responder (ni ver su energía absorbida) al escrutinio constante y fastidioso del Interrogador.

3. El Distante

Las personas distantes están atrapadas en su mundo interior de luchas, miedos, y dudas sin resolver. Creen inconscientemente que si se muestran misteriosos, reservados y desapegados, otros vendrán a rescatarlos. Esperan que alguien se incorpore al drama y trate de imaginar que pasa, cuando esto ocurre,

El Distante se muestra vago e impulsa al otro a esforzarse, hurgar y tratar de discernir sus verdaderos sentimientos. Al hacerlo, la victima, le presta su total atención y le envía su energía. Cuanto más tiempo la victima se mantenga intrigada e interesada, mas energía recibe “El Distante”. Por desgracia, mientras se juega a ser “Distante”, su vida tiende a evolucionar muy lentamente.

Los Distantes son a menudo solitarios, mantienen distancia por temor a que otros impongan su voluntad o cuestionen sus decisiones (como lo hicieron sus padres Interrogadores). Piensan que tienen que hacer todo solo, no piden ayuda. Necesitan mucho espacio y a menudo evitan quedar atados con compromisos. No se toman obligaciones. De chicos, no los dejaron satisfacer su necesidad de independencia o no los reconocieron por su propia identidad. Tienden a ocultar, lo que en realidad piensan.

El Distante estápropenso a caer en el lado Pobre de Mí. La mayoría viven en estado carencial (amor, dinero y autoestima), no se dan cuenta de que su propia indiferencia puede ser la causa de que no tengan lo que quieren, o de su sensación de estancamiento y confusión.

Generalmente, consideran que su principal problema es la falta de algo (dinero, amigos, contactos sociales, educación). Se sienten estancados y no entienden que ese comportamiento distante los aleja de la prosperidad. Su comportamiento va de no mostrar interés, no estar nunca disponibles, no cooperar, a ser condescendientes, a rechazar, oponerse y ser escurridizos.

Hábiles en el manejo de la indiferencia como defensa, tienden a cortar su energía con frases como: “Soy diferente”, “Nadie entiende lo que trato de hacer”, “Estoy confundido”, “No quiero seguirles el juego”, “Sí tuviera”. Las oportunidades se les escapan mientras hiperanalizan todo. Ante el más mínimo indicio de conflicto o enfrentamiento, el Distante se vuelve vago y pude desaparecer literalmente (no atiende llamadas telefónicas, o no se presenta a una cita).

Su medio de protección es la ruptura de la comunicación. Inicialmente, atraen gracias a su personalidad misteriosa e inaccesible. Es hijo de padre Interrogador. No ha recibido independencia ni ha sido avalada la identidad de su personalidad.

El Distante es padre del Interrogador generalmente, pero puede entrar en dramas de control también con el Intimidador y con el Pobre de Mí pues están en el centro de la serie.

4. El Pobre de Mí o Víctima 

Si alguien le dice todas las cosas horribles que le están sucediendo, dando a entender, quizás, que usted es el responsable y que si usted se niega a ayudarlo esas cosas continuaran, esa persona trata de controlar en el nivel más pasivo. Estamos en presencia de un Pobre de Mí.

El Pobre de Mi, te hace sentir culpable cuando se halla en su presencia, aunque usted sepa que no hay ninguna razón para eso. Su mundo dramático, lo coloca a usted en una posición en la que tiene que defenderse de la idea de que no esta haciendo lo suficiente por esa persona. Los pobre de mi, nunca piensan que tienen suficiente poder para enfrentar al mundo de una forma activa, de modo que atraen simpatía llevando la energía hacia ellos. No tiene fuerzas para luchar o discutir, por eso atrae hacia él, energía mediante el silencio, (pero un silencio que llama la atención), expresión de preocupación, debilidad, miedo, llanto, dolencias…

Cuando usan el tratamiento silencioso, pueden deslizarse hacia el modo Distante, pero como Pobre de Mi, se aseguran de que el silencio no pase inadvertido. Siempre pesimistas, los Pobre de Mi atraen la atención con expresiones faciales preocupadas, suspiros, temblores, llantos, miradas perdidas, respuestas lentas y relatos reiterados de dramas y crisis punzantes. Les gusta ser los últimos de la fila y someterse a los demás.

Sus dos palabras favoritas son: “Si Pero”. “El Pobre de Mí” seduce inicialmente por su vulnerabilidad y su necesidad de ayuda. Sin embargo, no le interesan realmente las soluciones porque entonces perderían su fuente de energía. También pueden mostrar un comportamiento complaciente en exceso que a la larga los lleva a sentir que sacan ventaja de ellos y reafirma el método Pobre de Mí para conseguir energía.

Como complacientes, tienen escasa habilidad para poner límites y el comportamiento va desde convencer, defenderse, dar excusas, explicar reiteradamente, hablar demasiado, a tratar de resolver problemas que no son de su incumbencia y después se ofenden porque no los valoran. Los Pobre de Mi mantienen su postura de victimas atrayendo gente que los intimida. Ambos están relacionados mediante situaciones de violencia y explotación. Pueden también mostrar una suprema hostilidad, que le hace sentirse igualmente explotado y víctima. En los ciclos extremos de violencia domestica, un Intimidador envolverá al Pobre de Mi en episodios cada vez mas violentos de maltrato hacia el, hasta alcanzar un clímax. Después del clímax, el Intimidador se retira y pide disculpas, enviando así la energía que vuelve a hacer entrar a Pobre de Mí en el ciclo. El “Intimidador” por su parte le incita a volver a su comportamiento de víctima.

Según la descripción anterior, podemos analizar el drama de cada una de las personas, dependiendo de donde se ubiquen en ese espectro que va desde lo más agresivo a lo más pasivo. Si por ejemplo, una persona es sutil en su agresión, si encuentra fallas y lentamente socava su mundo para obtener su energía, esa persona seria una interrogadora. Menos pasivo que el “pobre de mi” seria el drama de la actitud distante.

De modo que el orden de los dramas, desde el más agresivo al más pasivo es: INTIMIDADOR, INTERROGADOR, DISTANTE y POBRE DE MI. Algunas personas usan más de un drama en distintas circunstancias, pero la mayoría tienen un drama de control dominante que tienden a repetir, según cual funciono bien con los miembros de nuestra familia primaria.

Si usted es un niño y alguien le quita su energía amenazándolo con un daño físico, ser distante no da resultado. No puede lograr que le den energía haciéndose el tímido. A los demás les importa muy poco lo que pasa en su interior. Entonces usted se ve obligado a volverse mas pasivo e intentar el enfoque del pobre de mi, apelando a la misericordia del otro, haciéndolo sentir culpable por el daño que esta haciendo. Si eso no funciona, de pequeño, aguantamos hasta ser lo bastante grande para explotar contra la violencia y combatir la agresión con agresión.

En otros casos, niños en donde su familia no estuvieran o lo ignoraran por que viven preocupados por su carrera, trabajo, empresas o algo así, ser distante no atraería su atención; no lo notarían. Por el contrario, recurrirían a sondear, espiar y por ultimo, encontrar algo malo en esas personas distantes, para conseguir atención y energía. Eso es lo que hace a un interrogador.

Las personas distantes, crean interrogadores y los interrogadores hacen que la gente sea distante. Los intimidadores crean la actitud del pobre de mi, o, si eso no resulta, otro intimidador. Es así como se perpetúan los dramas de control. Las personas llegan a cualquier extremo necesario para atraer la energía de la atención en su familia. Y, posteriormente, esta estrategia pasa a ser su forma dominante de controlar para obtener energía de todos, el drama que repite en forma constante.

Poner en Claro el Pasado

La sexta revelación nos enseña que cada uno de nosotros constituye el siguiente paso en la evolución dentro de la estirpe creada por nuestros padres. Podemos encontrar nuestro objetivo mas elevado en la vida, reconociendo que hicieron y dejaron de hacer nuestros padres. Reconciliándonos con lo que nos dieron, con lo que nos dejaron por resolver, podemos formarnos un cuadro claro de quiénes somos y qué se supone que debemos hacer. ¿Por qué, entonces no nos sentimos satisfechos?

Interferimos con nuestra evolución cuando queremos controlar la energía mediante los dramas de control. Repitiendo este esquema de control de la infancia, impedimos que la sincronizad nos haga avanzar. Hay dos formas agresivas de controlar la energía y dos pasivas, al identificar la nuestra empezamos a liberarnos de este comportamiento limitador.

Para ver nuestra propia identidad espiritual tendremos que mirar toda nuestra vida como una larga historia, observando los hechos ocurridos desde nuestro nacimiento hasta el presente, buscando el significado superior de su propósito y preguntarnos ¿Por qué nací en esta familia en particular? ¿Cuál es el Rol de mi Padre y de mi Madre en mi formación, especialmente en la infancia? Estamos aquí porque es donde necesitamos estar para continuar la evolución, toda nuestra vida ha sido un largo camino que nos condujo directamente a este momento. De las fuerzas de nuestros padres y de los aspectos particulares del desarrollo que ellos nos legaron, podemos inferir el interrogante de nuestra vida y nuestra tarea o “misión” en el mundo.

La primera medida que debemos tomar para evolucionar de manera consciente, es dejar de lado las actitudes negativas del pasado, los miedos, la información errónea y la conducta tendiente a controlar el flujo de energía. Cada uno debe remontarse a su pasado, a la vida familiar inicial y ver como se formo el hábito, ver su aparición mantiene nuestra forma de controlar en el nivel consciente.

Recuerden: la mayoría de los miembros de nuestra familia representan a su vez un drama para tratar de absorber energía de nosotros cuando erramos chicos. Por eso es que tuvimos que formar un drama de control, nos hacías falta una estrategia para recuperar la energía. Todos debemos pasar todo el tiempo que sea necesario atravesando este proceso de aclarar el pasado. La mayoría de nosotros tenemos un drama de control que debemos trascender, pero en cuanto lo hacemos, podemos comprender el sentido mas elevado de porque nacimos de nuestros padres y para que nos preparaban todos los virajes y las vueltas de nuestra vida.

Todos tenemos un propósito espiritual, una misión, que hemos perseguidos sin ser del todo conscientes de ello, y una vez que lo traemos totalmente a nuestras consciencias, nuestras vidas pueden despegar. Luego de esto, debemos permitir que las coincidencias nos guíen hacia una idea cada vez mas clara de cómo proseguir nuestra misión. Hay que aprender a evolucionar conscientemente. Aclarar el pasado es un proceso preciso para tomar consciencia de nuestras formas individuales de control aprendidas en la infancia. Una vez que transcendemos ese habito, nos encontramos con nuestro Yo Superior, nuestra identidad evolucionista. Para poder entrar plenamente en ese estado de la mente que tantas personas vislumbran, la experiencia de nosotros mismos avanzando por la vida guiados por misteriosas coincidencias, tenemos que despertar a quienes somos realmente.

Identificación y Liberación de los Dramas de Control 

Las personas deben trascender de esas ilusiones que representan sus dramas de control para poder seguir adelante. Casi todos tendemos a quedarnos aferrados a un drama, al menos por un tiempo, y debemos retroceder y observarnos hasta descubrir cual es. Una de las preguntas que usted se puede estar formulando es ¿cómo salgo de mi drama? ¿Qué puedo hacer?

El primer paso consiste en poner las cosas en claro, esto significa traer a nuestra consciencia, nuestro drama particular de control. No podemos avanzar, hasta no habernos mirado bien y descubierto que hacemos para manipular y así conseguir energía. Para romper este esquema que nos condiciona, es necesario ver con total claridad la dramatización del control que aprendimos.

Debemos hacernos concientes de nuestro comportamiento de control. Es propicio remontarnos al pasado, a la vida familiar inicial, y ver como se formo ese hábito. Ver su aparición, mantiene nuestra forma de controlar en un nivel consciente. Recordemos, que la mayoría de los miembros de nuestras familias, representaban a su vez un drama para tratar de absorber energía de nosotros cuando éramos chicos.

Es por eso, que tuvimos que formar un drama de control. Nos hacia falta una estrategia para recuperar la energía, por ello, siempre desarrollamos nuestros dramas particulares en relación con los miembros de nuestra familia. Una vez que reconocemos la dinámica de la energía de nuestras familias, podemos ir más allá de estas estrategias de control y ver que ocurre en realidad.

Cada persona debe reinterpretar su experiencia de familia desde el punto de vista evolucionista, desde un punto de vista espiritual, y descubrir quien es en verdad. Una vez que lo hacemos, nuestro drama se desvanece y nuestra vida real despeja. Una vez que uno comprende su drama, quedamos realmente libres para ser más que esa actuación inconsciente que representamos.

Podemos encontrar un sentido mas elevado para nuestras vidas, una razón espiritual por haber nacido en nuestras familias particulares. Podemos empezar a poner en claro quienes somos en realidad. Todos debemos remontarnos a nuestra experiencia familiar, al tiempo y al lugar de la infancia, y revisar lo que paso. Una vez que tomamos consciencia de nuestro drama de control, podemos concentrarnos en una verdad superior en cuanto a nuestra familia, el hilo de plata, por así decirlo, que yace mas allá del conflicto energético. Una vez que la descubrimos, esta verdad puede energizar nuestra vida, ya que nos dice quienes somos, el camino que vamos recorriendo y que estamos haciendo.

Debemos mirar mas allá de la competencia por la energía que existía en nuestras familias y buscar la verdadera razón por la que nacimos allí. El proceso de descubrir nuestra verdadera identidad espiritual, implica contemplar toda nuestra vida como una larga historia, tratando de encontrar un significado mas elevado.

Debemos buscarle sentido a nuestras vidas, debemos redescubrir que nos enseñaron nuestros padres y al mismo tiempo redescubrir, que cosa respecto de sus vidas podría haber sido mejor. El que habría cambiado usted en su padre o en su madre, es parte también de aquello en lo que usted debe trabajar para mejorar y trascender.

No somos simplemente la creación física de nuestros padres; también somos la creación espiritual. Nacimos de esas dos personas, y sus vidas ejercieron un efecto irrevocable en quienes somos. Para descubrir nuestro verdadero YO, debemos admitir que nuestra realidad, empezó en una posición entre las verdades de ellos. Por eso nacimos allí: para adquirir una perspectiva superior respecto a lo que ellos representaban o representan. Nuestro camino consiste en descubrir una verdad basada en la combinación de esos dos enfoques, y más allá, que sea una síntesis superior de lo que esas dos personas creían.

La experiencia de romper los hábitos inconscientes de dramatización, requerirá de Usted, en principio, de una apasionante vigilia consciente. Identificar y desactivar el drama puede no resultar fácil si las emociones son fuertes o hay mucho miedo. La cuestión es sacar la verdad a relucir. Proyecte siempre amor y comprensión hacia la otra persona y confíe en que usted sabrá cuando hablar y que decir. Observe su comportamiento, especialmente cuando este en tensión o ansioso por algo.

¿Se vuelve beligerante, impaciente, rígido, enojado, e intimida o domina a los otros? (Intimidador), o

¿Desconfía de los demás o siente que no le prestan suficiente atención? ¿Los hostiga, les hace reproches o los interroga? (Interrogador) o

¿Mantiene distancias y se hace el difícil, evitando situaciones en las que pueda mostrarse como es por temor a ser juzgado? (Distante) o

¿Se queja siempre y se concentra en los problemas, esperando que los demás vengan a su ayuda? (Pobre de Mi)

Presta atención también a qué tipos tú atraes (drama contrario). Sé conciente de ti mismo (siempre es más fácil distinguir los dramas en los demás). Observe la naturaleza de sus interacciones cotidianas y ponga manos a la obra para salir del juego. Si una persona con la que estamos relacionados o hablando, opera dentro de un drama de control y trata de arrastrarnos a él, si no asumimos el drama equivalente, el drama de la persona se resquebraja.

Recuerde que el drama de control de cada persona, se formo en la infancia en relación con otro drama. Cada drama necesita uno equivalente para manifestarse plenamente. Por ejemplo: lo que un intimidador necesita para obtener energía, es un pobre de mí u otro intimidador.

Identifique el drama que usted representa y el de los demás. Todos los dramas son estrategias encubiertas para obtener energía y las manipulaciones encubiertas para conseguir energías, no existen si la traemos a la conciencia señalándolas. Dejan de ser encubiertas. Es un método muy sencillo. Después de eso, las personas tienden a ser más real y honestas. La clave esta en mirar a esa persona que tenemos al frente mas allá del drama que representa y enviarle toda la energía posible.

Si siente que la energía le llega de la manera que sea, es mas fácil entonces que abandone su forma de manipular para obtenerla.

Transformación de los Dramas de Control 

Una vez que estemos concentrados internamente, nuestros dramas de control inconscientes pasan a nivel consciente y los viejos hábitos pueden convertirse en fuerzas positivas.

A continuación, algunos ejemplos de cómo transmutar los Dramas de Control en Fuerzas Positivos.

1. De Intimidador a Líder. Al conectarse con la verdadera fuente de poder, un Intimidador encontrará más autoestima si usa sus condiciones de liderazgo. Firme, sin ser dominante. Confiado sin ser arrogante, tiene más posibilidades de disfrutar de los desafíos y conseguir la cooperación de los demás.

2. De Interrogador a Asesor. El Interrogador transformado, canaliza sus tendencias a preguntar, a través de la indagación, la investigación, utilizando habilidades interpersonales mas acabadas como profesor, abogado o asesor

3. De Distante a Pensador. Liberados de sus necesidades de mantenerse al margen, los Distantes acceden a recursos intuitivos profundos para llevar sabiduría y creatividad a la tarea de su vida, como por ejemplo ser sacerdote, sanador o artista.

4. De Pobre de Mi a Reformador. Después de experimentar el verdadero afecto y la unidad, el Pobre de Mi pude mantenerse anclado en su propia fuente interior y se convierte en reformador compasivo, trabajador social o sanador.

La Identidad del Drama de Control Identificar el drama significa que Ud. puede observar que esta produciéndose una lucha de poder y que se siente abrumado, atascado, amedrentado, impotente o cualquier cantidad de otros sentimientos.

Observe, cuando se siente amenazado o culpable porque alguien lo hace responsable de sus problemas. Cuando se siente paralizado, helado y confuso es porque esta en una lucha de poder.

Recuerde que identificar el drama puede no resultar fácil si las emociones son fuertes o hay mucho miedo, Lo importante es saber la verdad, confiar en usted y proyectar siempre amor y compresión hacia la otra persona.

1. Con Intimidadores Si alguien usa técnicas de intimidación con Usted en la conversación, desista de continuar si se siente amenazado. Cada ser trae un mensaje para nosotros, pero en estas circunstancias, hay pocas posibilidades de que se transmita alguno: si cabe pregúntele a su interlocutor porque esta enojado y dígale que eso lo incomoda. Préstele su total atención y busque la belleza implícita en su naturaleza. No de por sentado que debe arreglar todo pero déjese guiar por su intuición hacía la acción más útil. Pregúntele: ¿Porque estás tan enojado? – Pareciera que quieres que te tenga miedo.

2. Con Interrogadores. Si alguien lo interroga, hágale saber que se siente en la mira o inspeccionado y criticado. Dígale que le cuesta mantener una conversación bajo tales circunstancias. Hágale saber que le gustaría seguir hablando pero que seria conveniente cambiar el tono. Tenga en cuenta que funciona a partir de un esquema arraigado para atraer la atención y probablemente sienta que Usted se aparta de su control. Si realmente quiere hablar con esa persona en otras circunstancias, hágaselo saber, si no, le convendría desistir de seguir hablando en ese momento. Dígale: Te quiero, pero cuando estoy contigo, me siento criticado. ¿Hay algo que esta molestándote aparte de lo que me planteas?

3. Con Distantes. Si alguien es distante con usted, no va a llegar muy lejos si empieza a interrogarlo para que se abra y de un mensaje. No obstante, le convendría hacerle saber qué considera importante que hablen (si de veras lo es), pero que en su opinión, se aleja de Usted, pídale que exprese como se siente y como le gustaría que fuera la conversación. Afírmele: Siento que te apartas y estas distante ¿que te pasa?

4. Con el Pobre de Mí. Si alguien usa la técnica de Pobre de Mi, reconozca comprensivamente que se nota que esta pasando un mal momento. Explique que Usted ve perfectamente que esta tratando de hacerlo responsable de su situación. Pregúntele que piensa que debería hacer. Apóyelo para que encuentre sus propias respuestas con los medios que tenga a su disposición. Desista de continuar la conversación si ve que su energía se agota. Dígale: Al parecer, me haces responsable de lo que no anda bien en tu vida. Tal vez no sea tu intención pero da la impresión de que quieres hacerme sentir culpable.

No tema sentirse torpe al principio. Esta cambiando un esquema de toda la vida y al comienzo tal vez no sea muy hábil en el manejo de esta energía. A menudo, los temas manifiestos por los cuales se pelean las personas, no son los verdaderos. Busque la verdad, detrás de lo obvio y déjese fluir por la intuición y las coincidencias.

Dejarse Fluir 

Las palabras que uno suele manipular en su cabeza, en un intento por controlar lógicamente los hechos, se detienen cuando se deja de lado el drama de control. Al llenarnos con energía interior, entran en nuestras mentes, otro tipo de pensamientos de una parte mas elevada de nosotros mismos.

Estas son las intuiciones. Se sienten de otra forma. Aparecen en el fondo de la mente, a veces en una especie de ensueño o minivisión, y nos llegan de modo directo para guiarnos. Cuando adquirimos suficiente energía, estamos listos para iniciar conscientemente nuestra evolución, estamos listos para dejarnos fluir y producir las coincidencias que nos llevaran hacia delante en este proceso.

Una vez que somos conscientes de nuestra evolución, siempre obtenemos algún tipo de dirección respecto de que hacer o adonde ir. Experimentamos pensamientos relacionados con el paso siguiente. Después de tener una intuición respecto de lo que pueda pasar a continuación, el siguiente paso consiste en estar muy atentos y vigilantes, en el aquí y en el ahora. Tarde o temprano se producirán las coincidencias que nos harán mover en la dirección indicada por la intuición.

A menudo, nuestros pensamientos aparecen como guía y debemos dejarnos fluir. Cuando surge un pensamiento debemos preguntarnos: ¿Por que? ¿Por qué se me ocurrió ahora ese pensamiento en particular? ¿Cómo se relaciona con mis interrogantes y necesidades vitales actuales? Ubicarnos en esa posición de observadores, nos ayuda a liberar esa necesidad de controlarlo todo. Nos coloca en el flujo de la evolución. Pero aquí cave una interrogante:

¿Qué pasa con los pensamientos negativos, aterradores o de miedo? James Redfield, en su libro La Novena Revelación y más específicamente, La Séptima Revelación del manuscrito nos dice que las imágenes de miedo deben ser frenadas en cuanto aparecen, que hay que introducir en la mente otra imagen con un resultado bueno y muy pronto, las imágenes negativas casi dejan de surgir.

Las intuiciones se remitirán a partir de ahí, a cosas positivas. Pero “ojo”, si después de superados estos pensamientos negativos, ellos aparecen en alguna oportunidad de nuevo, igualmente dice el Autor, que hay que tomarlas con mucha seriedad y no ceder a ellas.

Se menciona en la Novena Revelación, como ejemplo: “Si te ocurre al idea de que vas a sufrir un accidente en una camioneta y viene alguien y te ofrece dar una vuelta en camioneta, no aceptes”.

Debemos estar listos para emprender la corriente evolucionista, debemos mantener fijas en nuestra mente, las interrogantes actuales sobre la vida actual, sobre nuestro universo personal, y luego buscar una dirección, ya sea a través de un sueño, un pensamiento intuitivo o la forma en que el ambiente se ilumina y se impone. Debemos juntar energía y concentrarnos en nuestras situaciones, luego recibiremos algún tipo de guía intuitiva, una idea respecto a donde ir o que hacer, y luego deben producirse las coincidencias que nos permiten avanzar en esa dirección.

Cada vez que esas coincidencias nos conducen a algo nuevo, crecemos, nos volvemos personas más plenas, existimos en una vibración más alta. Todas las respuestas que requerimos para evolucionar, siempre van a llegar de personas, situaciones o cosas. Personas, situaciones o cosas que conocemos o pasan misteriosamente, normalmente, cuando estamos conectados con la evolución consciente, habitualmente nos vamos a encontrar con la persona indicada, en el momento indicado.

Pero no todas las personas que encontramos poseerán la energía o claridad para revelar el mensaje que tienen para con nosotros, en este caso, debemos ayudarle enviándoles energía positiva, bendiciendo su Yo Interno. Cuando la energía entra en ese tipo de personas, le da claridad y le ayuda a ver su verdad, luego te puede dar esa verdad a ti.

Cada hecho tiene significado y contiene un mensaje que de algún modo corresponde a nuestros interrogantes. El desafió consiste en encontrar la parte positiva en cada hecho, en cada persona, no importa cuan negativo sea.

El universo es energía, energía que responde a nuestras expectativas. Las personas también son parte de ese universo de energía, o sea que, cuando tenemos un interrogante, aparecen las personas que tienen las respuestas. Algunas personas pertenecemos al mismo grupo de pensamiento. Los grupos de pensamiento en general evolucionan siguiendo las mismas pautas de interés. Piensan igual y eso crea la misma expresión y la misma experiencia exterior. Intuitivamente reconocemos a los miembros de nuestro grupo de pensamiento, y muy a menudo nos dan mensaje. Cada vez que nos cruzamos con personas en nuestro camino, hay un mensaje para nosotros. Los encuentros casuales no existen. Pero la forma en que respondemos a esos encuentros determina si somos capaces de recibir el mensaje.

Si nos encontramos con un viejo amigo o conocido, normalmente hablamos con el un par de minutos y nos despedimos. Si no volvemos a encontrar ese mismo día o esa misma semana, nos decimos cosas como: “Vaya, que gracioso volvernos a encontrar” y después de una risa, cada uno sigue por su lado. Esto es incorrecto. Lo que debemos hacer en esa situación, es dejar lo que nos ocupa, cualquier cosa que sea y descubrir el mensaje que tenemos para esa persona y el que esa persona tiene para nosotros. Una vez que los seres humanos captemos esa realidad, nuestra interacción se volverá menos acelerada y más resuelta y deliberada.

El proceso de evolución consciente, consiste en mantenerse alerta a cualquier coincidencia, a cualquier respuesta que el universo nos de, de cualquier forma. Para ello hay que mantenerse conectados con la energía del amor de Dios en el universo, y en nosotros mismos.

Una vez que alcanzamos este estado de amor, nada ni nadie puede quitarnos mas energía de la que uno mismo pueda reponer. “El Amor es la Forma de Mantener la Vibración Alta”.

Conclusión 

Los Dramas de Control, nos enseñan que las relaciones parentales se reflejan en otras personas, que cada situación tiene un mensaje que esta asociado a la sincronisidad o causalidad, que el cuerpo nos da pistas, según las sensaciones corporales, el malestar y la intuición, que es conveniente decir la verdad, verbalizar el malestar a los demás, que es recomendable pedir ayuda si vemos que no podemos resolver la situación por si solos.

Debemos reconocer que solo somos responsables por nosotros mismos y que esta es la única manera de mejorar nuestro universo personal, es importante además aceptar a los demás tal como son. Tal vez otras personas no nos gusten o no aprobemos su comportamiento, pero la vida tiene que ver con el logro de una unidad en el AMOR.

Culpar, juzgar y compararse, no nos sirve para nada. No se exija demasiado cuando empiece a cambiar su comportamiento, pero recuerde, que si se siente enojado, rígido, cerrado, deprimido o aislado, es porque trata aun de buscar soluciones y energía en viejas actitudes. Si siente que su corazón esta abierto y en paz con lo que ocurre en su vida, esta conectado con su propia energía y la energía de la creación; pero si siente dudas, respire, busque el aspecto humorístico de lo que esta pasando y haga algo para levantar su energía. Debemos enfrentar nuestra forma particular de controlar a los demás.

Los Seres Humanos, a menudo nos sentimos faltos de energía e intentamos controlarnos entre si, para adquirir la energía que fluye entre las personas. Recuerde que hay una tendencia a ver estos dramas en los demás y pensar que nosotros estamos exentos de esos mecanismos. Cada uno de nosotros debe trascender esta ilusión para poder seguir adelante, y aflorar nuestra personalidad realmente libre, ser más que esa actuación inconsciente que representamos.

Liberarse de ese hábito no resulta fácil, pues al principio siempre es inconsciente. La clave para abandonarlo reside en traerlo totalmente a la consciencia; y eso lo logramos, comprendiendo que nuestro estilo particular de controlar a los demás, es el que aprendimos en la infancia para atraer la atención, para lograr que la energía se moviera a nuestro modo.

Casi todos tendemos a quedarnos aferrados a un drama, al menos por un tiempo, y debemos retroceder y observarnos hasta descubrir cuál es, transmutarlos en Fuerzas Positivas, encontrar un sentido más valioso para nuestra vida que el de actores de segunda, con libretos de tercera, e incorporar de esa forma, energía en nosotros, para ser cada día más plenos y vigorosos, sintiendo el amor que se manifiesta cuando se esta conectado con la energía disponible en el universo, que, obviamente, es la energía de Dios. Pero no podemos mantenernos realmente conectado a la energía de Dios, hasta no confrontarnos con el método particular que como individuos usamos en nuestra actitud de controlar y dejarlo de hacerlo, porque cada vez que volvemos a caer en ese habito, nos desconectamos con esa fuente original de energía.

Cada vez que nos llenamos de energía y ocurre una coincidencia que nos lleva adelante en la vida, establecemos ese nivel de vida en nosotros mismos, y así podemos existir en una vibración superior.

Nuestros hijos toman nuestro nivel de vibración y lo elevan más todavía. De esta forma, continuamos con la evolución como seres humanos. La diferencia con la generación actual de esta Época de Acuario, es que ya estamos listos para hacerlo de forma consciente y acelerar el proceso.

Cuando sientas que tu corazón se abre y te sientes tranquilo respecto a todo cuanto ocurre en tu vida será señal de que estás conectado a tu energía personal. Debemos alcanzar una consciencia mas plena, una conexión interior con Dios, porque solo así, nuestra evolución hacia algo superior puede ser guiada por una parte mas elevada de nosotros mismos.

Una publicación realizada por Ernesto Márquez

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