Observación es más que ver, es el primer paso en nuestro proceso de superación personal. Un paso, donde nuestra mente es la puerta de entrada al mundo de las oportunidades; declara el Dr Fabián Sorrentino en su entrenamiento para mentores.

La observación es el resultado de una necesidad física, psíquica y espiritual ya que si no existiera interés o motivación, dejaríamos pasar el estímulo sin registrarlo.

Tu nunca volverás a ser el mismo luego de leer este artículo, a menos que solo estés dispuesto a ver, sin mirar.

Cuando una observación profunda se concreta, la transformación es inevitable. Cada vez que que nos sorprendemos o quedamos deslumbrados por algo, que lo sucedido toca nuestra fibra íntima, nuestra vida cambia de forma irreversible.

Según nuestro interés, observar genera el registro de una experiencia a nivel consciente o inconsciente. La técnica para observar que proponemos en este artículo, te permitirá regular la atención, para observar de un modo predominantemente consciente.

Aprender a observar es el fundamento de una memoria sistémica, no sujeta al capricho de ciertos mercaderes estimulantes, que buscan reemplazar “el contenido de tu memoria” con sus productos… ¿te puedes dar cuenta a quiénes nos referimos?

El universo no existe sin el observador. La observación no existe sin mirarnos hacia adentro.

Vamos por las primeras preguntas básicas, antes de comenzar el proceso

En toda observación existen dos aliados estratégicos, que funcionan como elementos clarificadores:
1 – Las evidencias obvias, esas que saltan desde la mirada inconsciente y asistemática. (la que por ejemplo utilizan los comentaristas de deportes, en televisión).

2 – Nuestro compromiso con los hechos, libre de interpretaciones personales e intrusiones.
A diferencia de lo que se cree, nuestro conocimiento de lo observado no siempre juega a nuestro favor. Ya que puede sumar o restar posibilidades en función de los juicios previos que tenemos acerca de lo observado.
A veces, una actitud de asombro frente al milagro de la naturaleza activa nuestra memoria, produciendo transformaciones de orden cuántico.

El objetivo de este artículo.

Está muy lejos de la observación científica, ya que esta requiere de un tránsito diferente.

Nuestra intención es inspirarte para realizar una observación transformadora hacia tu propia persona y el trabajo que desempeñas. Tal como la plantean: Humberto Maturana y Francisco Varela, en “su Biología del Conocimiento”, donde nos dicen: “No sabemos cómo las cosas son, sólo sabemos cómo las observamos o cómo las interpretamos. Vivimos en mundos interpretativos”. Y la mirada de Nietzsche que nos dice que “para comprender a los seres humanos no podemos concentrarnos sólo en su ser, sino mirar a su vez lo que no son, hacia el espacio en el que se trascienden las formas actuales de ser y de participar del proceso de devenir”.

El Observador para la Ontología del Lenguaje

Desde la mirada de Rafael Echeverría: “nuestra esencia ya no se concibe como dada, fija e inmutable. “Ser humano” es estar en un proceso permanente de devenir y cambio, de inventarnos y de reinventarnos, dentro de una deriva histórica, de mirarnos a nosotros mismos como “seres generativos”, indeterminados. Un espacio abierto apuntando al futuro”. Haciedo foco en la recursividad de nuestro pensamiento, la capacidad de tomarnos a nosotros mismos como objeto de reflexión, de preguntarnos e indagar sobre los factores, que generalmente no percibimos y nos llevan a actuar como lo hemos hecho y cómo éstos nos inciden.

¿Y cómo lo logramos?
Primero reconociendo signos y patrones y luego interveniendo en ellos. Conectándonos con todo nuestro potencial transformador, impulsando cambios en nuestra manera de observar y relacionarnos: ¿cómo le damos sentido a las circunstancias con que nos encontramos, cómo interpretamos lo que sucede y qué posibilidades de acción percibimos a partir de esta mirada?

Para la Ontología del Lenguaje reflexionar es “tomar conciencia del observador que somos”, de nuestra representación personal de la realidad. Expandiendo nuestra mirada para percibir los hechos que no estamos acostumbrados a distinguir y flexibilizar nuestras certezas explicativas, recreándonos en nuestra forma de ser y en el sentido que le damos a los hechos.

Cuando los cambios que promovemos en nuestro ser son lo suficientemente profundos, transformamos al observador que interpreta, revelándose una “realidad” diferente.

Luego de esta introducción, me cabe esta pregunta: ¿estás dispuesto a aprovechar las oportunidades que te ofrece una observación poderosa?, ¿cuál consideras que es el mayor beneficio de observar algo que sucede en el mundo?

Si logras responder con un Si contundente y algunos fundamentos, ya estarás listo para pasar al próximo nivel.

“Examinar con atención requiere, ante todo, precisar los sujetos de la acción. Como se trata de aprender de observar, el sujeto principal del acto mismo de observar somos cada uno de nosotros en tanto que perceptores del comportamiento referencial ajeno. Y en cuanto al sujeto observado, es verdad que lo que más enseña es contemplar a otros, pero muchas veces recibimos una sabia enseñanza de lo bueno o malo que hacemos nosotros mismos. Por lo tanto, para aprender observando, si bien el objetivo esencial es fijarse en las conductas ajenas, no debemos prescindir de nuestras propias actuaciones”. José Manuel Otero Lastres

¿Qué hay allí para observar?

Las fuentes para observar son infinitas, es todo lo que se nos presenta a lo largo de la jornada: una cita, un objeto, una carta, una idea. Flaubert decía que cualquier cosa observada detenidamente se vuelve maravillosa. Una vez frente al objeto, lo importante es aprender a preguntar: su historia, su proceso de fabricación, la materia prima que lo constituye, etc.

Cuando nuestra intención es que los objetos percibidos, sirvan para activar nuestra memoria, hay que observar desde los tres centros descriptos en la teoría del cerebro triuno.


El cerebro puede observar las emociones a través del sistema límbico, los conceptos abstractos a través del Neocortex y los patrones desde la inteligencia intuitiva o cerebro reptílico.

Si al observar ingresamos sólo los datos del centro emocional o las abstracciones o patrones intuitivos de manera aleatoria, disminuirá nuestra calidad de la recepción, quedando esos datos mal archivados en nuestra memoria. Produciendo así errores similares a un “Cross Link Error” de los que describimos en informatica.

Este gráfico de la observación según el Modelo MԐT® nos indica dónde hacemos foco en cada instancia de conciencia que atravesamos. Se lee de adentro hacia afuera.

Nótese que en los Niveles 0-1 (los centrales) está más presente el Cerebro Reptílico | en los Niveles 2 y 3 el Límbico | en el Nivel 4 comienza a aparecer fuerte el Neocortex | y en los Niveles 5, 6 y 7 (los más externos al gráfico) se requiere de los tres cerebros trabajando en sinergia y la disciplina que lo trata es llamada Neuroética.

Cada color del gráfico representa un nivel de conciencia más expansivo y con un enfoque más macro, que contiene a los anteriores.

Relación entre la Observación y los Estados de Ánimo

El estado de ánimo óptimo para observar, en todos los casos, es la “serena ambición”. Que es donde aparece una aceptación activa y dinámica. Una atención receptiva y de punto flotante asociada a nuestra intención consciente.

Si bien la observación es un acto único, a los efectos didácticos la dividiremos en dos tipos: la Observación Multisensorial y la Observación Creativa.

La 1ra (multisensorial) es producto de las neuronas espejo y nos es útil para aprender a repetir rutinas. Funciona como una fotografía multisensorial, que no solo capta imagenes sino que nos permite relacionarlas con textos, colores, sabores, olores, activando un proceso sinestésico que deja una huella muy útil para el 2do tipo de observación: la observación (creativa). Esta captura algo más de lo que el común de la gente no puede ver. Tomando como base la observación multisensorial fotográfica.

En esta etapa el observador busca hacer algo con lo que aprendió. La observación creativa tiene un propósito en si misma.
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¿Para que Observamos?

Observamos para conocer, definir, clasificar, ordenar, comprender. Nótese que de la 1ra observación (la multisensorial) devienen usos tales como la observación cuantitativa, de clase, etnográfica, conductual, etc, mientras de la 2da (la observación científica), la mirada clínica, la conciente, la del artista, comprometidas con aportar un valor agregado al mundo en que vivimos.

Y desde ya, esto de aprender a observar, no es una propuesta del coaching ontológico. Autores como Quevedo escribieron esto, en una de sus “Migajas Sentenciosas”:

Felizmente fuera sabio el hombre, si con atención estudiase en los casos ajenos; pero, llevado del amor propio, se persuade que los prósperos le pueden suceder, pero no los adversos. ¡Qué fácilmente se satisface el ánimo de lo que agrada a los ojos! El primer juicio de las cosas se forma con el tribunal de la vista, y casi siempre confirma el entendimiento y aprueba la voluntad de la sentencia que se da en él, principalmente la multitud, porque más por los accidentes que por la sustancia juzga el pueblo las cosas”.

¿Cómo ejercitar la observación creativa?

La herramienta que utilizamos en la escuela para esta etapa es el cine. Un práctica discreta y no intrusiva. Ya que cuando en un film vemos a una mujer que va por la calle bien vestida, calzada con zapatos bajos y un bolso gastado y de gran tamaño, podemos interpretar que pone la practicidad por encima de la estética.

Pero nada de eso va a cambiar el cursos de las escenas. El resultado de nuestra observación solo puede cambiar a futuro nuestra forma de actuar en el mundo en una situación similar.

¿Vamos a Observar? Manos a la Obra

A continuación te propongo un proceso que te permita alcanzar una mirada superadora.

0 – Haz una primera mirada asistemática

Me refiero a una mirada directa, insonciente, para que lo que surja a tu vista sean las evidencias obvias. Conectando así con una primera comprensión. Busca permanecer abierto en esta etapa. Si pones demasiados filtros, expectativas o hay una necesidad o algo que te apremia, no harás más que poner filtros que limiten lo que estás observando.

1 – Haz una segunda mirada, consciente de los parámetros desde los cuáles vas a observar

Es bueno saber por qué y para qué estás mirando. ¿Cuál es el compromiso que mueve tu observación?

Pueden haber muchas razones, pero el principal impulso es la observación de cómo otras personas viven y se comportan, además de pezcar motivaciones e historias de vida.

2 – Relaciónate desde una observación naturalista no intrusiva.

Me refiero a la observación de los sujetos en su hábitat natural. La forma en que se relacionan.

Haz esta mirada en silencio, siendo discreto, pasando desapercibido, sin intervenir ni interferir en la escena de relaciones que se establecen.

En el caso de que fuera una obra de arte, se consciente de que no te estás espejando en ella. De que no estás tomando partido por un personaje o determinados hechos.

Recuerda: lo que allí sucede, está más allá de las relaciones que tu mismo has creado.

3 – Involúcrate en el espacio y encuentra los instrumentos adecuados para observar.

El objetivo es ver de cerca mientras continúas mantiéndote discreto de lo que está sucediendo. Puede ser sentado en tu escritorio, en un café que da a una calle muy transitada. Detrás de una ventana suficientemente grande, balcones, arboles, en el rincón oscuro de la fiesta…

Reconoce que acciones, procesos, patrones son propios de la circunstancia o escena.

Si estás observando una obra de arte debes ser conciente desde cuál de los 12 modelos mentales dinámicos del Modelo MԐT® estás observando y preguntarte, por ejemplo: ¿cómo sería mi descripción de lo observado si en lugar de “pararme” en una perspectiva de batalla, eligiera comprender la vida como una escuela o como un espacio de servicio?

Es muy importante utilizar el instrumento adecuado (en cada instancia o caso) para compilar la información.

4 – Reflexiona conscientemente sobre los personajes y las circunstancias.

Encuentra a una persona, escena o característica que te llame la atención como si estuvieras viendo un film u obra de teatro. Asegúrate de que no está a punto de desaparecer de tu vista. Mientras observas, formúlate preguntas tales como: ¿Para qué podría está aquí? busca si hay evidencias. ¿Está contento? ¿Nervioso? ¿Irritable? ¿queda en evidencia el por qué? ¿Qué dice su lenguaje corporal sobre ellos? ¿Qué pasa con su forma de hablar? ¿Coincide, hay coherencia?
Observa su ropa o decoración: ¿Qué sugieren? ¿revela alguna clase social o postura? ¿se muestra elegante o acorde a la función? ¿Está adecuadamente vestido, decorado, ornamentado, para el clima, el lugar, los hechos que transcurren, o no? ¿Es parte de alguna cultura pop o subcultura?
Sobre su estilo y modales, ¿hay evidencia sobre las aspiraciones? Siempre has foco en la evidencia, más que en tu imaginación. Luego sigue con otros personajes o analiza otra circuntancia o escena.

5 – Ahora conversa sobre lo observado con tu pareja educativa.

¿Hay alguien o algo que está liderando la escena… como se comunica el sistema entre si?

Comprueba las diferentes inferencias producto de vuestras observaciones. ¿Que hay en ustedes y en los personajes o situaciones observadas? ¿Qué de lo que están diciendo, les corresponde más a ustedes que a los personajes? ¿Cómo están aplicando las observaciones que hacen en sus propias vidas? Aprovecha que ambos son diferentes observadores del mundo… ¿Eres conciente de quién y cuando están liderando el proceso cada uno de ustedes?

6 – Selecciona un aporte crítico sobre tu observación previa y responde:

Ideal realizar este paso junto a un mentor de tu organización o pareja educativa.

¿Cómo podrían ver esa misma situación o actitud de forma apreciativa?, ¿Qué valores están en juego en el hecho o la escena que están observando? ¿Cómo verían eso mismo desde una mirada benévola y compasiva? ¿Están siendo ejemplo de lo que observan?

7 – Usa lo observado como material creativo para legar a otros.

¿Qué se te ocurre hacer ahora con lo que has aprendido? ¿Qué eliges transmitir a los que te rodean marcando la diferencia?

En palabras de José Manuel Otero Lastre: Hoy es más procedente que en cualquier otra época anterior aprender de observar, sin dejarse engañar por imágenes deformadas, ni por juegos de prestidigitación que hacen parecer real lo que es solo una ilusión. Se trata de afinar los sentidos, todos, y prestar a los comportamientos ajenos más atención que nunca.

¿Estás realmente dispuesto a ir por más?
Te invito a investigar el siguiente tema:

La observación desde la física cuántica
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Algunos de los puntos que trata el video son: ¿Tiene nuestra forma de observar un efecto en el mundo práctico? ¿Qué sucedería si lográramos observar “en plena atención” durante más de 10 segundos? La forma en que observamos el mundo vuelve a nosotros? ¿Cual es el enfoque entre lo que vuelve y lo que observamos? Cuál es tu enfoque? ¿Estamos realmente creando el futuro con nuestro observador? ¿Cuán co-creador eres del mundo que estás observando?

Un desarrollo del Dr Fabián Sorrentino. Creador del Modelo MƐT® Este artículo es parte de la currícula de la Carrera de Coaching & Mentoring de Ser.Red. Y una extensión bibliográfica del Manual del Mentor.

Algunas fuentes consultadas:

El Cerebro Triuno y las Inteligencias Múltiples.

Apuntes del Dr. Horacio KrellDirector de ILVEM.

¿Cómo desarrollar la capacidad de observar a la gente?

Evertson, C. y Green, J. (2008). La observación como indagación y métodoMétodos cuantitativos aplicados, 2, 174.

Medina, A. y Domínguez, M. (2006). Los procesos de observación del prácticum: análisis de las competencias. Revista Española de Pedagogía, 69-103.

Reflexiones de Sandra Munk sobre la Ontología del Lenguaje en la 5ta JornadaClínica entre instituciones psicoanalíticas.