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La ley de la siembra y la cosecha

La ley de la siembra y la cosecha

Nuestra sociedad depende de las instituciones y organizaciones que siembran los bienes y servicios que deseamos y consumimos. Estas organizaciones son guiadas y dirigidas por las decisiones de uno o más personas: “los gerentes”. Son los Gerentes quienes a través de su siembra asignan los recursos de la sociedad a objetivos distintos. (Donnelly, Gibson y Ivancevich, 1994)

El entrenamiento de la fundación toma como uno de los puntos de partida la parábola de la siembra y la cosecha:

Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar. Y se le juntó mucha gente; y entrando Él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa. Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: «He aquí, el sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno. El que tiene oídos para oír, oiga.

Todo agricultor conoce este principio. Es más, vive por la operación de este principio. Es de allí de donde proviene su utilidad.

En Sonría reconocemos la importancia de aprender a sembrar principios para cosechar frutos en abundancia y así es como comenzamos el entrenamiento, concientizándonos de los tres principios planteados en el libro de  Libertad financiera de Edwin Castro.

1 – El resultado de la ley es multiplicativo.
2 – El proceso tiene un órden Lógico
3 – El tipo o género de la cosecha está determinado por el tipo o género de semilla.

1 – El resultado multiplicativo de esta ley está demarcado en el hecho de que una persona siembra una semilla, pero como cosecha no se obtiene otra semilla, sino que el resultado de dicha siembra será un árbol, una planta o un arbusto que tiene muchos frutos y muchas semillas dentro de esos frutos.

2 – Comprender que todo proceso tiene un órden lógico es vital para el agricultor. Ya que nadie puede pretender obtener una cosecha sin haber sembrado antes. Si volvemos al caso del agricultor, es imposible que él pretenda recoger una cosecha si algún tiempo atrás no sembró su campo. Esto parece muy lógico y claro, pero usted se asombraría de la cantidad de gente que he encontrado que espera obtener cosechas sin haber sembrado. Todo proceso tiene un ciclo como muestra la imágen de abajo. Y en américa del sur contamos con el siguiente calendario.

3 – Si se siembra una semilla de naranja, crecerá un árbol de naranjas y dentro de cada naranja habrán muchas semillas de naranja. O sea que el resultado será multiplicado.

Lo mismo sucede en el plano espiritual, por eso es importante registrar las emociones, actitudes y acciones que estamos sembrando. Ya que de cualquier tipo de semilla sembrada, recogeremos una cosecha multiplicada del mismo género. Veamos lo que dice la Biblia respecto a este principio:

“Y dijo Dios: ‘Produzca la tierra vegetación: hierbas que den semilla, y árboles frutales que den fruto sobre la tierra según su género, con su semilla en él’. Y fue así. Y produjo la tierra vegetación: hierbas que dan semilla según su género, y árboles que dan fruto con su semilla en él, según su género. Y vio Dios que era bueno” (Génesis 1:11-12).

¿Qué elementos están presentes en la actividad de esta ley?

  1. El sembrador. Se requiere de una persona que inicie el proceso, alguien que esté dispuesto a dar algo que posee y sembrarlo con el propósito de obtener fruto a cambio de su siembra.
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  2. El terreno. Este es el lugar en el cual vamos a depositar la semilla. Para obtener una buena cosecha necesitamos escoger un lugar adecuado para sembrar nuestra semilla pues nadie siembra en el desierto esperando tener una gran cosecha a cambio.
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  3. El abono. Son los nutrientes que le voy a echar a la tierra para enriquecerla, para que, así, produzca una mejor cosecha.
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  4. La estación o el clima. Debo sembrar en el tiempo correcto del año para que la semilla germine. Si siembro en el invierno, posiblemente la semilla se va a quemar y no dará fruto.
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  5. La semilla. Es aquello que voy a sembrar. En este punto hay que tener en cuenta que la calidad de la semilla determina la calidad de la cosecha, lo que quiere decir que usted puede sembrar buenas o malas semillas y eso determinará la calidad de la cosecha.

Recuerda que la ley de la siembra y la cosecha es una ley espiritual, así que funciona para todos los órdenes de nuestras vidas. Con esto quiero decir que todo lo que hacemos, decimos y pensamos funciona como semilla, cosechando multiplicado del mismo género. Si tenemos claro lo expuesto anteriormente, entonces sabremos que esta ley también está activa sobre el área financiera.

Aplicación en las Finanzas

Algunas personas dicen que el tema de la administración del dinero es muy espiritual. Ya que muestra cláramente la condición del corazón de la persona que lo administra. Otras lo consideran como un fuerte explosivo; que podría utilizarse para construir represas, excavar minas, construir carreteras, generar guerras, actos de terrorismo o asesinar personas.

En sonría lo consideramos como un recurso:  a través del cual podemos edificar o destruir nuestras vidas y la de quienes nos rodean. Según sea ulilizado para alimentar niños, educarlos, asistir daminificados, construir hospitales, apoyar iglesias o financiar guerras, producir narcóticos, mantener adicciones o cualquier otra causa incorrecta.

Como todo medio, el dinero no es ni bueno, ni malo; solo muestra lo que hay en el corazón de la persona que lo posee. La Biblia no desmerece el dinero, sino que nos habla de lo que causa en el hombre que lo ama y lo busca con codicia:

“Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual, codiciándolo algunos, se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores” (1 Timoteo 6:10).

Pero, a su vez, Jesús también dijo: “Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón” (Mateo 6:21).

En este versículo nos está expresando el concepto de prosperidad, algo que va mucho más allá del dinero. Entendiendo por “tesoro” nuestros intereses, sueños y anhelos y por corazón, nuestro esfuerzo, trabajo y pensamientos.

Retomando el concepto de siembra y cosecha aplicado a nuestra prosperidad personal: ¿cómo podríamos sintetizarlo en un ciclo? y ¿qué fases atraviesa?:

1 – Seleccionar la Semilla.

Una Buena Cosecha comienza con una Buena Semilla . Este es principio que funciona en toda las dinamicas de nuestra vida y trae a la realización todo lo que sembramos: “Pensamientos, Alegrías del Hogar, Sentimientos y Acciones”. Todo lo que hacemos pone en movimiento una causa y acorde a la causa que pongamos en movimiento aparecerán los resultados.

2 – Preparar el Terreno.

Libre de piedras, malas actitudes y malezas. Disponiendo nuestro corazón para sembrar lo mejor en la mejor tierra.

3 – Sembrarla con Confianza.

Un grano de Maiz produce mazorcas con una gran cantidad abundante de granos. Lo mismo sucede en el plano espiritual. En esta etapa hacemos foco en la semilla comprendiendo que la densidad de plantas a cosecha se define tempranamente en el ciclo del cultivo y depende de la densidad de siembra utilizada y la proporción de semillas que logran establecerse como planta (coeficiente de logro).

En esta etapa resulta muy interesante comprender el concepto de generosidad. Ya que lo sembrado tiene relación directa con la cosecha establecida.

Quien planta árboles, cosecha alimento.
Quien planta flores, cosecha perfume.
Quien siembra trigo, cosecha pan.
Quien planta amor, cosecha amistad.
Quien siembra alegría, cosecha felicidad
Quien planta vida, cosecha milagros.
Quien siembra verdad, cosecha confianza.
Quien siembra fe, cosecha certeza.
Quien siembra cariño, cosecha gratitud.
No obstante, hay quien prefiere
sembrar tristeza y cosechar amargura.
Plantar discordia y cosechar soledad.
Sembrar viento y cosechar tempestad.
Plantar ira y cosechar enemistad…
Plantar injusticia y cosechar abandono.
Somos sembradores conscientes,
repartimos diariamente millones de semillas
a nuestro alrededor.
Que podamos escoger siempre las mejores
para que, al recibir la dádiva de la cosecha justa,
tengamos siempre motivos para agradecer.

4 – Sostener el Proceso con Paciencia.

Teniendo la certeza de que una vida crecerá con convicción aunque aún no la veamos. Hay que regar y abonar el tiempo adecuado para que la semilla logre germinar y crecer hasta convertirse en lo que fue llamada a Ser. Antes de ver los frutos siempre aparece una terrible corriente de bendición en nuestras vidas. Esa es la señal de que hemos sembrado la semilla correcta.

En esta fase, la influencia lunar es cláramente significativa.

La luna tiene una forma de D en el hemisferio sur y tiene una forma de C en el hemisferio norte. En esta fase lunar, la savia se va a localizar en las raíces principalmente. De manera que es un buen momento para podar, sembrar e insertar hortalizas de hoja, fruto y tallo. Puede seguir investigando sobre el tema en este artículo.

La paciencia es la actitud que lleva al ser humano a poder ser pacífico con las personas, cosas o contratiempo y dificultades para conseguir algo bien.

Muchos dirán que es tolerancia sin embargo es muy distinto, ya que la tolerancia implica aguantar a alguien o algo. Según la tradición filosófica, la paciencia podría ser definida como: “la constancia valerosa que se opone al mal, y a pesar de lo que sufra el ser humano no se deja dominar por él”.

La paciencia es un rasgo de madurez. Es la virtud de quienes toleran las contrariedades y adversidades con fortaleza y sin lamentarse. Esto hace que las personas que tienen paciencia sepan esperar con calma a que las cosas sucedan, ya que piensan que las cosas que no dependan estrictamente de uno, se les debe otorgar tiempo.

La paciencia es una planta de raíces muy amargas, pero de frutos muy dulces.

5 – Recoger los Frutos.

Lo que sembramos recogemos. Si quieres “amor” siembra Amor, si quieres “prosperidad” se sábiamente generoso. Clave: Si recogemos el fruto antes que esté maduro no será de gran bendición a la hora de compartirlo.

Recoger los frutos de la siembra es gratificante, pero también lo es saborear los dones que generosamente nos han sido regalados.

El mundo está lleno de gente que quiere recoger frutos de árboles que nunca sembraron.

Ciertamente muchas personas a lo largo de sus vidas pretenden beneficiarse de cosas a las que no han aportado nada, se sienten con derechos a reclamar beneficios por los esfuerzos de otros, tratando de justificar sus intenciones con toda clase de argumentos.

Obviamente todos somos libres de compartir el producto de nuestros esfuerzos, de hecho el dar genera mucho mayor bienestar que el recibir. Pero esta dinámica es espontánea. Solo recuerda: Dios ama, al dador alegre!

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6 – Conservar las mejores Semillas.

Si eligiésemos comer todas nuestras semillas no dejaríamos nada para futuras cosechas. Así por ejemplo cuando coseches financieramente asegurate de dar tu tributo sin demora, pues esa es la semilla para sembrar y recoger.

Hemos olvidado que nuestra única meta es vivir y que vivir es algo que hacemos cada día y que en todas las horas de la jornada alcanzamos nuestras verdaderas metas cuando consevamos las mejores semillas… Los días son frutos y nuestro papel es alimentarnos de ellos. (Jean Giono)

7 – Agradecer el aprendizaje y a disfrutar del descanso

Es de utilidad en la vida ser agradecidos, quien carece de esta cualidad, difícilmente pueda encaminarse, ya que nunca estará conforme y puede sentir que lo merece todo, albergando la mayoría gran frustración. Cuando alguien hace algo por nosotros debemos agradecerlo, pero somos nosotros los que debemos definir el alcance del agradecimiento. No debe la persona que favorece dar para esperar algo específico, o bien debe acordarse de manera de no generar incomodidades o falsas expectativas.

Si todos nos ocupamos de sembrar nuestros propios frutos (metafóricamente hablando), la vida se tornaría diferente, se evitaría el egoísmo, la necesidad de alimentarse del trabajo ajeno, se compartiría con mayor facilidad y todos estaríamos de alguna manera contribuyendo al desarrollo, sin estar como un oportunista esperando que otro siembre, cuide y coseche para aprovecharnos de sus esfuerzos. Estaríamos todos tan ocupados cuidando lo que sembramos que no tendríamos tanto tiempo disponible para dedicarle al juicio, a la crítica, a los celos o a la envidia de los que siembran a nuestro alrededor.

Convertid un árbol en leña y podrá arder para vosotros; pero ya no producirá flores ni frutos. (Rabindranath Tagore)

Suma nuevas fuerzas y disfruta de unas Felices vacaciones!

El sembrar es un asunto de perseverancia y de fe. En sonria no nos cansarnos de sembrar, porque siempre llega el momento de cosechar con Alegría.

 

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