Abasuly Reyes – martes, 23 de agosto de 2011, 13:14

Fuente tomada: Diccionario José Ferrater Mora
Algunos de los significados que pueden darse a los términos ‘especulación’ y ‘especulativo’ se hallan en los artículos Contemplación y Teoría . Sin embargo, los términos ‘especulación’ y ‘especulativo’ merecen artículo aparte por haber sido usados con frecuencia en otros sentidos (por lo general, complementarios) o en otros contextos.

El vocablo latino speculatio significa la acción y efecto de speculare [speculor]. Este verbo designa la acción de observar, y en particular la acción de observar desde una altura. Designa asimismo la acción de observar los astros (Cicerón) y de espiar. La speculatio se lleva a cabo desde un lugar de observación, specula. En su sentido originario speculatio no significa, pues, “imaginar algo sin tener fundamento para ello”, sino más bien “escrutar algo atentamente”, si bien, por así decirlo, “a vista de pájaro”. Speculatio se usó con frecuencia para traducir el griego θeωρίa, que también fue vertido por contemplatio {véase CONTEMPLACIÓN). Cuando θeωρίa (teoría) — speculatio (especulación), entonces el conocimiento especulativo equivale al conocimiento teórico, e) pisth/mh qewrhtikh/ , de que hablaba Aristóteles al clasificar toda ciencia en ciencia práctica, ciencia productiva o “poética” , y ciencia teórica, y al decir que como la Physica (en el sentido aristotélico de este término) no es ni práctica ni “poética”, es teórica (Met., 1, 1025 b, 18-27), es decir, teórica del ser susceptible de movimiento y de la substancia, y con frecuencia de la substancia formal, pero no separada de la materia. Al mismo conocimiento teórico, contemplación o “especulación” se refiere Aristóteles al decir que la θeωρίa es lo mejor y lo más grato (Met., L, 7, 1072 b, 23) o al fundar la felicidad en la contemplación (Eth. Nic., X, 8, 1178 b, 32).

En estos sentidos de ‘especulación’ hay ciertas analogías entre la speculatio y la lucubratio ( lucubración ). Lucubrere [lucubro] designa el acto de velar (a la luz de la vela, generalmente a altas horas de la noche) con el fin de pensar, escribir o, en general, llevar a cabo alguna faena intelectual. Esto es lo que hacía Plinio el Viejo para redactar sus obras: estar in lucubratione. La lucubración es también el fruto de la velada, la obra producida por el espíritu. Siendo esta obra una obra de “pensamiento” (en un sentido muy general de ‘pensamiento’) puede decirse que se especula cuando se lucubra y viceversa. Aquí no encontramos todavía el sen tido peyorativo que adquirieron posteriormente los términos speculatio y lucubratio (o sus versiones a idiomas modernos). Lo único censurable que parece haber en estos vocablos (por lo menos entre los romanos) es que describen una actitud “desinteresada” y, de consiguiente, “poco cívica”: mientras se lucubra y especula se desatienden los asuntos públicos, los negocios de la res publica, que eran para los romanos absolutamente preeminentes.

Como “teoría”, la especulación es una actividad fundamental en diversas escuelas filosóficas del final del mundo antiguo — por ejemplo, y sobre todo, en la escuela neoplatóni ca. En muchos casos no se alcanzó a distinguir entre “especulación” y “contemplación”: ambas fueron consideradas como modos de “teoría” o simplemente identificadas con la “teoría”. Entre los filósofos medievales fue corriente la noción de especulación. A veces se consideró ésta como equivalente a la “teoría”; a veces se establecieron ciertas diferencias entre especulación y otras actividades “teóricas”. A menudo se relacionó el término speculatio con el vocablo spéculum (“espejo” o bien “imagen” en cuanto “reproducción fiel”). De ahí que se interpretara ‘especular’ como ‘modo de reflejar’ — es decir, ‘reflejar contemplativamente’. Se distinguió asimismo entre speculatio, contemplatio y meditatio. Mediante contemplación (contemplatio) se considera a Dios como es en sí mismo. Mediante especulación (speculatio) se considera a Dios tal como se refleja en las cosas creadas, al modo como la imagen se refleja en el espejo (spéculum). Mediante meditación (meditatio) se pone el alma en tensión con el fin de alcanzar la contemplación. Estas distinciones no fueron aceptadas por todos los autores; algunos de ellos, además, como los Victorinos introdujeron una distinción entre “pensamiento” , que procede de la imaginación; meditación, que procede de la razón (en el sentido de una unificación de las facultades espirituales); y contemplación, que procede de la “inteligencia”. No hay aquí propiamente especulación; o bien se identifica con la meditación. En todo caso, era muy común estimar que la especulación es un estadio intermediario que lleva a la contemplación. Los escolásticos más cercanos a Aristóteles, como Santo Tomás, entienden a menudo speculativum como theoricum; ambos se contraponen a operativum y practicum. La finalidad de lo speculativum es el conocimiento (speculativum dirigit, ut sciatur); la finalidad de lo practicum es la “obra” (practicum dirigit, ut fíat). Se dice a veces que los principios especulativos son “resolutivos” (analíticos) en tanto que los principios prácticos son “compositivos” (sintéticos). Se habla asimismo de scientia specu-lativa y de ars speculativa; ambas son consecuencia del habitus speculativus (que es a la vez cognitivus o considerativus) . ESP

Muchos autores modernos se han opuesto a la “especulación” y a todo lo “especulativo” considerándolo como algo infundado y sin ningún alcance “práctico” (y hasta “teórico”). Así, Descartes: “Pues me parecía que podía encontrar más verdad en los razonamientos que hace cada cual relativos a los asuntos que le incumben y cuyo resultado ha de redundar luego en perjuicio suyo si ha juzgado mal, que en los que hace un hombre de letras en su gabinete relativos a especulaciones que no producen efecto alguno…” ( Discours, Parte I. ) La especulación ha sido considerada por no pocos filósofos modernos como una actividad de la razón cuando ésta se nutre de sí misma, a semejanza de “las arañas, que lo extraen todo de su propia substancia” (véase BACON FRANCIS). Ello no significa que en la época moderna no haya tenido ninguna importancia la especulación o, mejor, lo que Kant llamaba “razón especulativa”. Ésta constituye el fundamento de muchas de las proposiciones sentadas por autores “racionalistas”, en particular por autores de la llamada “escuela de Leibniz-Wolff”. Frente a esta confianza en la “razón especulativa” Kant elaboró su teoría del conocimiento, la cual tenía por objeto, entre otros, delimitar las posibilidades de la razón y mostrar que ningún conocimiento es admisible que no se halle dentro de los límites de la experiencia posible. Según Kant, el “conocimiento de la Naturaleza” difiere del “conocimiento teórico”, el cual “es especulativo si se refiere a un objeto, o a los conceptos de un objeto, que no puede ser alcanzado mediante ninguna experiencia” (K. r. V., A 634 / Β 662). El “conocimiento” fundado en “principios especulativos de la razón” debe ser, pues, sometido a crítica. Parece, pues, que con Kant se ponen definitivamente límites a la especulación, o “razón especulativa”. Sin embargo, después de Kant los términos ‘especulación’ y ‘especulativo’ volvieron a ser empleados no sólo como enteramente admisibles, sino inclusive como los únicos que pueden calificar la “especie superior del conocimiento”. Tal sucedió con los autores que rechazaron la limitación de Kant al “entendimiento” y propugnaron por una “intuición intelectual”. El autor más importante al respecto es Hegel. Según éste, la Razón o “Pensamiento especulativo” es el único que permite unir y conciliar los opuestos manifestados en el proceso dialéctico.

El pensamiento especulativo supera, pues, las tensiones reveladas por el pensamiento dialéctico. Las referencias de Hegel al pensamiento especulativo son numerosas. He aquí algunas: “Lo especulativo es lo positivo-racional, lo espiritual, lo único auténticamente filosófico” (Philosophische Propädeutik; Glöckner, 3: 313). “La especulación consiste en la concepción de lo opuesto en su unidad, o de lo positivo en lo negativo” (Logik; Glöckner, 4: 54-5). “Lo especulativo o positivo-racional concibe la unidad de las determinaciones en su oposición” (System der Philosophie; Glöckner, 8; 195). “La filosofía especulativa es la conciencia de la idea, de modo que todo es concebido como idea” (Philosophie der Religion; Glöckner, 15: 39). Lo que aparece claro al entendimiento es contradictorio; sólo lo racional-especulativo cancela (y absorbe) las contradicciones.

Las ideas de Hegel sobre la especulación y lo especulativo fueron reproducidas por los idealistas hegelianos en muy diversas formas. La noción de la filosofía como pensamiento especulativo se reveló con frecuencia como el leit-motiv del idealismo. Citamos al efecto el título de la revista filosófica fundada por W. T. Harris, del “Círculo de Saint Louis”, en 1867: The Journal of Speculative Philosophy, la cual estaba “exclusivamente consagrada a los intereses de la filosofía especulativa”. Su primer número se iniciaba con un artículo titulado “The Speculative”, escrito por el director ( Harris ). En él se decía que “el alma del método [especulativo] reside en la comprensión de lo negativo” y que “lo especulativo penetra en la construcción de lo positivo a base de lo negativo”.

La oposición a lo especulativo y a la razón especulativa se ha manifestado por un lado dentro de la propia escuela hegeliana (sobre todo con Marx y Feuerbach) y luego en la mayor parte de las tendencias filosóficas de los últimos cien años. Así, las tendencias positivistas, “analíticas”, “lingüísticas”, empiristas, neokantianas, etc. pueden ser calificadas de anti-especulativas, pero ello sucede también con tendencias tales como la filosofía de la vida, la filosofía de la existencia, el historicismo, etc. Se suele acusar a la “filosofía especulativa” de ser “puramente abstracta” y de alejarse de lo concreto. Es curioso que esta acusación sea la misma que Hegel y los hegelianos lanzaban contra los que rechazaban el “pensamiento especulativo”, pero ello se debe probablemente a los sentidos muy distintos que unos y otros han solido dar a los vocablos ‘especulativo’ y ‘especulación’.