En la actualidad, el techo fotográfico del mercado de celulares se sitúa en los 64 megapíxeles gracias a los sensores ISOCELL Bright GW1 * (1/1.72” sensor – 1.6µm pixel) o los 48 MP del GM1 de Samsung y el IMX586 de Sony.

Por otro lado, está Nokia con su modelo 9 Pureview combinando 5 sensores para obtener imágenes de 60 megapíxeles y la tecnología Lux Capacitor de Huaweii y Leica que combina virtualmente 4 píxeles en 1 consiguiendo un tamaño de 1,55 micrómetros con más luz.

¿Que estuvieron haciendo las marcas hasta hoy para diferenciarse?

1 – Poner más lentes, así es como pueden ofrecer soluciones frente a la luz escasa el mayor nivel de zoom para retratos y/o captar objetos lejanos.

2 – Ofrecer la Tecnología HDR, tomando el mismo objeto, pero en diferentes exposiciones, para luego ser apiladas en la misma foto HDR, aunque toma doble de tiempo procesar las dos imágenes, la mejora en la imagen final lo vale.

Sin embargo, no estamos seguros que usar tantas lentes sea el camino más apropiado hacia el futuro, ya que esta solución es costosa y que los chips de gama alta de Qualcomm soportan hasta 192 megapixeles…

Aliándose con las condiciones pobres de luz.

Los nuevos sensores RYYB son capaces de capturar un 40% más de luz que los sensores RGGB tradicionales, lo que redunda en mucha más información disponible para la composición de las fotografías. De ahí que algunos fabricantes presuman de sus resultados de noche, donde precisamente la luz es el bien más preciado. A eso se le suma los sensores que son capaces de combinarse entre sí para aumentar aún más la capacidad de captura. El pixel bining al que Xataka le dedica un artículo específico.

Estos sensores llamados SuperSpectrum alcanzan una ISO de 409.600 cambiando el verde por el amarillo, aumentando así la luminosidad de la escena de forma sensible y tal vez marcando un antes y un después en lo que a fotografía digital se refiere. Eso sí, habrá que confiar al firmware la reconstrucción del color en los espectros faltantes.

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El SuperSpectrum funciona de una forma aditiva, pues la combinación del verde, el rojo y el azul produce luz blanca. Este proceso aditivo es el que, como hemos dicho antes, se usa desde hace muchos años. Huawei cambia el paso con su sensor RYYB que pasa a funcionar de forma sustractiva. Restando los tres colores obtenemos la ausencia de luz, el negro, y restando el fotosito amarillo del azul recuperamos el verde para volver a componer la imagen de color blanca.
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¿Cuáles son entonces los nuevos desafíos?
  • Romper el techo de los 48 megapíxeles requerirá de una nueva ingeniería de sensores en lugar de multiplicarlos.
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  • Los distintos fabricantes están lidiando hoy con la reducción del ruido elevado que provocan, dado el pequeño tamaño de los sensores móviles. Y la velocidad de tratamiento de la imagen posterior a la toma. Ya que al ser imágenes de gran tamaño, perderíamos el ZLS o Zero Lag Shutter. Es decir, entre el disparo y el guardado de la fotografía y su previsualización pasarían varios segundos. Si embargo, ya hay teléfonos con 100 megapíxeles en pruebas que llegarían este mismo año, algunos de ellos con sensores RYYB.

  • Darle al usuario la posibilidad de sacar fotos y hacer zoom sin perder calidad. Permitiendo a más cantidad de personas que su teléfono pueda ser una herramienta para la documentación y las ciencias. Una de las grandes ventajas será poder filmar en 8K, en escenas con poca luz y exhibir sus contenidos en los televisores que ya se están empezando a ofrecer… por otra parte, Youtube ya acepta contenidos en ese formato.
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  • Otro gran desafío es el paneado por Xiaomi y Meitu centrado en selfies con cámara giratoria triple.

Finalmente, recordemos que todo esto, será el gran aliado de la tecnología 5G en términos de velocidad de transmisión-recepción, que para muchos representa en términos tecnológicos el «quid de la questión»… «la esencia o el punto clave» si lo prefieres en español.

Un desarrollo del Dr Fabián Sorrentino, creador del Modelo MƐT® Este artículo es parte de la currícula de la carrera de Mentoring de Ser.Red. Y una extensión bibliográfica del encuentro: Metamorfosis 2050.