El elemento agua, junto con el fuego, la tierra y el aire, es uno de los cuatro elementos de las cosmogonías tradicionales en Occidente y está presente en todas las religiones y sus rituales, en la filosofía esotérica, en la alquimia y en la astrología. Se le atribuyen caracteres femeninos, pasivos y fecundantes. Su esencia demiúrgica presente en abundantes mitos tuvo especial desarrollo en Mesopotamia y en el océano primordial del antiguo Egipto.

El agua y el frío tienen relación con el riñon como órgano y la vejiga como víscera acoplada. Ciclo vital extasis. Sentido el oído y su órgano la oreja. Los tejidos son los huesos, dientes y pelo. Líquidos corporales YIN humores YORE seminales y éxodo vaginal, YE líquido senorial, céfaloraquideo y secreción vagina. El YIN es el semen. La emoción es el ZHI o voluntad y determinación. Su perturbación el miedo, los celos y la inseguridad. La depresión es la autolisis y las fobias. Su expresión la sexualidad. Perturbación el gemido, nota musical SOL, sabor salado, olor pútrido y color negro o azul oscuro.

Relación entre la disposición de Apertura y el elemento Agua
Considera al agua: el agua limpia y refresca todas las criaturas sin distinción y sin juicio; el agua, libre y sin miedo, profundiza. Bajo la superficie de las cosas el agua es fluida y sensible; el agua sigue a la ley libremente. Corporalmente manifestamos nuestra apertura con los ojos sueltos, la mirada difusa, la respiración por la boca profunda hasta el abdomen, el tono muscular bajo, la disposición de ir hacia atrás, la dinámica de movimiento conducida y un sonido largo y suave.

Los estados de ánimo y emociones que se asocian a esta disposición son el amor, la ternura, la aceptación, la receptividad, la empatía, la paz, la depresión, el desánimo, la dependencia y el conformismo. Las personas que viven desde esta disposición, están muy conectadas a sus estados emocionales, se les dificulta el tomar distancia y observar desde una perspectiva global.

En cuanto a su conversación y soltura para la acción, es la disposición más adecuada para escuchar y comprender, para la posibilidad de abrir nuevos caminos y para permitirnos nuevas preguntas. El habla es suave, lenta, y generamos silencios.

Cuando esta disposición está balanceada somos capaces de irradiar paz, cordialidad y confianza. El lado negativo, cuando la apertura es excesiva, es la necesidad de estar siempre para los demás, lo que esconde un deseo de reconocimiento, y la dependencia de juicios positivos y simpatía de los otros. Esto nos lleva a no generar el espacio emocional para nosotros mismos, a “olvidarnos” de nuestras necesidades. Al presentar esta disposición en carencia, nos resulta imposible coordinar acciones con otros, escuchar, dialogar y conformar un equipo exitoso.

Los Filósofos
Tales de Mileto propuso como el principio o arché de todas las cosas el agua, posteriormente Anaxímenes propuso el aire, Heráclito el fuego y Jenófanes la tierra.
Empédocles los unificó en la teoría de las cuatro raíces (a las que Aristóteles más tarde rebautizaría como elementos).

Por su parte, Platón, asumiendo los cuatro elementos propuestos por Empédocles, propuso en su Timeo, que el cuerpo geométrico asociado al agua es el icosaedro, formado con 20 tríangulos equiláteros. Para Aristóteles, los cuatro elementos se encontraban organizados alrededor del centro del universo para formar una esfera sublunar. Completaba su tradicional estudio anotando que “el agua es tanto fría como húmeda, y ocupa un espacio entre el aire y la tierra en las esferas elementales”.

Hipócrates en su descripción de los cuatro humores asoció al agua la flema o “pituita”. En la medicina antigua y medieval, esta simbología se extendería al invierno, el temperamento flemático, la feminidad, el cerebro y el punto cardinal Oeste.

En China y en Japón, el agua era representada por una tortuga negra, mejor conocida como 玄武 (Xuán Wǔ). En la religión azteca, por una caña; en la religión hindú, por la sangre; para la cultura griega, por una copa; para los escitios, como un cuenco; para los celtas, un caldero.

El cristianismo, tomando algunos aspectos iconográficos de la Cábala, identifica el elemento agua con el arcángel Gabriel y el evangelista San Juan (con su animal simbólico: el águila).

En astrología: el agua conlleva lo lógico y lo racional frente al universo de lo resentido, de las emociones, de las sensaciones y del instinto. Te distingues por tu sensibilidad, un cierto conformismo, tu intuición y tu deseo sincero de ayudar a los otros. Eres sentimental, soñador, casi siempre idealista y tu receptividad está dispuesta a escuchar y comprender a cada uno de los que están a tu alrededor. Eres muy sensible a los ambientes y participas emotivamente a todo lo que suceda en tu entorno. Pero tu amabilidad a veces se cruza con humores extraños, y entonces vale la pena dar un paso atrás, aislarte y protegerte de la dureza del mundo.

Los cinco elementos: el agua en Ayurveda
El elemento agua, llamado apas en sánscrito, es el cuarto de los cinco grandes elementos (pancha mahabhutus). Aparece en cuarto lugar, ya que evoluciona desde el éter, el aire y el fuego conteniendo la esencia de todos estos elementos dentro de ella. El éter provee al agua el espacio para que exista. El aire proporciona al agua la capacidad de moverse y fluir. La relación entre el fuego y el agua es más esotérica. El aire crea la fricción generada por el calor del fuego. El fuego se mueve en forma de fluidos o corrientes. En la evolución de un elemento al siguiente, su naturaleza se vuelve más densa. Según el fuego se vuelve más denso se enfría y toma mayor forma. Esta es la forma del agua.

El elemento agua representa la materia en forma de fluidos y el principio de cohesión de la física. El agua es la protectora del cuerpo. Lo provee de su alimento más básico. También lo protege contra la disolución del elemento éter, la aspereza y el movimiento del elemento aire y el calor del elemento fuego. El elemento agua alivia todo el dolor y la inflamación en el cuerpo.

El origen del elemento agua es el tanmatra del gusto llamado rasa. Rasa, en este contexto es la relación de causalidad primordial de la experiencia del gusto. Rasa es la energía causal que provee el potencial para que la experiencia del sabor se produzca. No es el gusto en sí. Sin embargo, ya que el gusto depende del elemento agua para su manifestación, los trastornos de la percepción de los sabores se deben a un desequilibrio de este elemento.

Agua: órgano de los sentidos y órgano de acción
La lengua es el vehículo mediante el cual se manifiesta rasa tantatra. La lengua es el órgano sensorial del agua. A través de la lengua saboreamos el mundo que nos rodea. Es interesante observar que las papilas gustativas de la lengua solamente trabajan cuando el agua o la saliva están presentes. Si no hay agua, no hay sabor. La uretra es el órgano de acción. A través de la uretra masculina, un fluido reproductivo altamente potenciado es expulsado del cuerpo. Por medio de la uretra masculina y femenina, el agua es expulsada en forma de orina. Los desequilibrios del elemento agua en el cuerpo se pueden observar monitoreando los cambios en la experiencia del gusto de una persona, así como a través de alteraciones de la orina o el líquido seminal.

Las cualidades del agua
Conocer cualquier elemento es conocer sus cualidades. El agua es fría y estable, pesada, húmeda, suave, gruesa, fluida, nublada y sin brillo. El elemento agua es el antídoto para los síntomas que tienen cualidades opuestas en el cuerpo. Es importante tomar las cualidades del agua cuando uno se siente demasiado caliente, sin conexión a tierra, demacrado, deshidratado, áspero, carente de autoestima, obstruido e inmóvil, irritable con una lengua afilada, transparente y vulnerable o si el corazón se ha vuelto demasiado duro.

Las cinco aguas del cuerpo
En el cuerpo humano, el agua se expresa de cinco maneras distintas, conocidas como los cinco tipos de kapha. El agua que protege la boca contra las acciones de la masticación y en contra de la enzima que inicia la descomposición de los carbohidratos (amilasa salival) se llama bodhaka kapha. Bodhaka kapha es el fluido salival y también las secreciones mucosas de los labios, las mejillas y la faringe. El agua que protege las membranas mucosas de nuestro estómago contra los ácidos que ayudan a la digestión se llama kledaka kapha. El agua que estabiliza el flujo de los impulsos neurológicos y protege los nervios del cerebro se llama tarpaka kapha. El agua que protege las articulaciones de la fricción del movimiento se llama sleshaka kapha. Sleshaka kapha se encuentra en el líquido sinovial que humedece las superficies articulares y es la cubierta que permite a los tendones deslizarse suavemente uno sobre el otro. El agua que protege el sistema respiratorio de los movimientos de la respiración (un proceso de secado) se llama avalambaka kapha. Avalambaka kapha mantiene las membranas mucosas de los bronquios y los pulmones sanos, también proporciona fluidos que apoyan la pleura y el pericardio.

El agua y el kapha dosha
El kapha dosha contiene tanto agua como tierra. Es el agua la responsable de la mayoría de los aspectos de protección y curación de kapha dosha. Como el agua es la base para la tierra en el cuerpo (el agua soporta las cualidades pesadas y estables de la tierra) un aumento de las cualidades de agua se traducirá en aumento de peso y lentitud.

Las consecuencias del exceso de agua y el agua deficiente en los dhatus
Atender el agua en el cuerpo comienza con el cuidado de kledaka kapha en el estómago. El estómago es el hogar de kapha dosha. Si las cualidades de agua aumentan demasiado, se desbordan del estómago a la circulación e inundan los tejidos del cuerpo. Cuando la comida que se toma está demasiado húmeda o aceitosa, el agua se acumula y se reduce la fuerza del fuego digestivo. La digestión se deteriora y el alimento se mueve lentamente a través del sistema digestivo. La consiguiente reducción del apetito y una sensación de pesadez en el abdomen son las primeras señales de que kaphaestá aumentando y está fuera de balance. Según se desborda el agua del sistema digestivo, a menudo se instala en los tejidos húmedos del cuerpo. Estos tejidos son rasa (plasma), medas (grasa) y shukra (fluidos reproductivos tejido) dhatus. Las cantidades de estos tejidos se incrementan resultando en edema, obesidad y aumento de las secreciones genitales residuales (esmegma). Los tejidos acuosos secundarios también se incrementan dando como resultado un aumento en el flujo menstrual en las mujeres así como en el suministro de leche materna. Desafortunadamente, la calidad del exceso de la leche materna y el flujo menstrual son de mala calidad y a menudo están mezcladas con mucosas.

La deficiencia de agua resulta en muchas cualidades opuestas. Los rasa, medas y shukra se secan demasiado resultando en deshidratación, sequedad de las membranas mucosas, piel seca, pérdida de peso y debilidad en los tejidos reproductivos, respectivamente. Un rasa seco también se traduce en una disminución de orina, sudor y en la formación de heces secas y duras. Además, los labios y los ojos se secan.

El agua en la dieta
En nuestra dieta, el sabor dulce es la principal fuente de agua. Los cereales cocidos, los productos lácteos no fermentados, los aceites, los frutos secos y las carnes grasas son alimentos con abundancia del elemento agua en su interior.

La ingesta adecuada de estos alimentos ayuda a que el elemento agua esté sanamente en el cuerpo. Su ingesta en exceso resulta en los síntomas antes señalados. La ingesta deficiente provoca los síntomas de deficiencia.

El agua y las estaciones
La primavera es la estación del agua. Es la temporada en la que el agua almacenada dentro de la nieve comienza a fluir desde las montañas a los ríos y arroyos. El agua es la fuente de la vida y el contenedor de prana. Cuando comienza a fluir, la estela de la vida crece. La primavera es dulce y su dulzura nutre toda la vida. Durante este tiempo, el elemento agua en nuestro cuerpo aumenta de forma natural y fluye. Es importante evitar que el agua se derrame en nuestros cuerpos, sobre todo en esta época, para eso hay que asegurarse de no disfrutar de dulces, carnes y aceites demás.

El agua y el ciclo de la vida
En el ciclo de la vida y la muerte, el agua representa los años de nuestro aprendizaje en la preparación para realizar dharma. Nuestros años de agua son los años de la cohesión. Estos son los años de escolarización y formación donde atraemos y hallamos el conocimiento y la información que más tarde usaremos durante nuestro ardiente tiempo de pitta de la vida.

Compilado por Fabián Sorrentino