El aire es uno de los elementos antiguos en la antigua ciencia y filosofía griega comúnmente visto como una fuerza universal o sustancia pura (Platón).

Junto con el fuego, la tierra y el agua, es uno de los cuatro elementos de las cosmogonías tradicionales en Occidente y está presente en todas las religiones y sus rituales, en la filosofía esotérica, en la alquimia y en la astrología. Se considera activo y masculino, al igual que el elemento fuego, frente la tierra y agua, pasivos y femeninos.

Su importancia fundamental para la vida antigua puede verse en palabras como espíritu, aspirar, inspirar (llevar el aire a otros), expirar y todas las derivadas del latín spirare (“respirar”).

Relación entre la disposición de Flexibilidad y el elemento Aire
Corporalmente presentamos los ojos muy abiertos, la inspiración corta por la nariz y la espiración larga por la boca, el tono muscular medio, la disposición del cuerpo hacia arriba, y una dinámica de movimiento explosiva y conducida, con sonido agudo y exagerado.

Los estados de ánimo y emociones que más frecuentemente transitamos en esta disposición son la alegría, el optimismo, la creatividad, la liviandad, la diversión, la dispersión, la trivialidad y la locura. La sensibilidad se abre a la armonía y belleza del mundo, brota la capacidad de soñar, crear y reinventar. Predomina también la aceptación hacia los sucesos externos y las personas, pero a diferencia de la apertura, la flexibilidad nos permite rediseñar el mundo y nos conecta con el futuro. En desarmonía hay incapacidad de amar, de rediseñar y de sostener relaciones y compromisos.

En cuanto a la conversación y disposición para la acción, es indispensable en tiempos de cambio. Nos facilita soltar apegos, creencias y explicaciones. Desde aquí nos lanzamos a explorar y aprender nuevos caminos. Reivindica nuestro derecho a equivocarnos. En desarmonía, no nos permite cumplir con nuestras ofertas, pedidos y promesas, dado a que en el momento de cumplir se manifiesta la liviandad.

El lado negativo: Puede ocurrir también que en un exceso de flexibilidad aflojemos en las primeras dificultades de un proceso, la atención se centre en lo novedoso y esto nos lleve a cambiar de rumbos rápidamente y se convierta en un círculo vicioso.

En carencia de flexibilidad, es muy difícil abrirse al aprendizaje y crear en cualquier dominio de nuestras vidas. El miedo y el enojo son emociones muy marcadas cuando la flexibilidad está baja.

El elemento aire es el encargado de la declaración en la palabra; nos inspira, aconseja y agudiza nuestra mente. Los grandes descubrimientos, los inventos y las creaciones musicales fueron inspirados por este elemento. Su vehículo son los vientos, las fragancias y las notas musicales. Evocan en nosotros recuerdos ancestrales y nos llevan a encontrar nuevas realidades/interpretaciones.

Todo cuanto existe tuvo que ser declarado primero en el lenguaje para cobrar una vida posterior.

El aire representa una declaración elocuete hacia metas concretas, la comunicación verbal y escrita. Cuando despertamos a los seres elementales del aire en nuestro interior, estamos creando un espacio abierto para escuchar y ser escuchados (distinción del nivel siguiente); es el eco den la cima de una montaña que nos revitaliza e inspira con su aire freso. Trabajar con el elemento aire nos invita a aclarar nuestros pensamientos, declarar las ideas como compromisos y soñar despiertos.

Origen cosmogónico y simbolismo general
Algunas cosmogonías proponen al fuego como origen de todas las cosas pero es más generalizada la creencia de que fue el aire el elemento de partida. Su concentración produce ignición de la que derivan todas las formas de vida.

El aire se relaciona esencialmente con tres factores: el hálito vital creador (simbolizado en la palabra), el viento de la tempestad, que muchas mitologías vinculan a la idea de creación y el espacio, como ámbito de movimiento y de producción de procesos vitales.

En el simbolismo elemental se asocian al aire: la luz, el vuelo, la ligereza, el perfume, el olor. El francés Gastón Bachelard, citando a Nietzsche reescribía que “el aire es una especie de materia superada, adelgazada, como la materia misma de nuestra libertad

Visión Astrológica:
Después de que la tierra ha dado formas concretas a la energía del fuego, he aquí el espíritu dado a las cosas: los signos de aire simbolizan el intelecto, los intercambios con los otros, las artes. Tienes la capacidad de adaptarte a todo lo que te rodea, eres sociable con un interés marcado por todo lo que es humano. Buscas expandirte a través de tus contactos con los otros. Te distingues por tus capacidades intelectuales y tu necesidad de comunicarte.

En el Amor: Demasiado cerebral a veces te cuesta dejar lugar al deseo cuando se presenta. Elaboras razonamientos que nublan a veces tu lucidez y te faltan ocasiones de gozar de una oportunidad sensual a fuerza de desenredar tus motivaciones y de interrogarte sobre tu atracción. Tienes problemas para expresar tus emociones pero tienes el deseo de comprometerte y de aprender en el dominio de las relaciones amorosas. Tu inestabilidad o tu indecisión pueden sin embargo, cansar a tu pareja más simple, mas natural o mas instintiva.

Compilado por Fabián Sorrentino