La palabra esfuerzo (acción de poner ahínco) viene del prefijo es- (de ex-, hacia fuera) sobre el verbo “forzar” y el sufijo -o (acción y efecto). Forzar deriva del latín fortis = “fuerte”. Ver: fuerza y también fuerte.

Sobreponerse a lo que nuestro funcionamiento está dispuesto a rendir. Requiere para hacerlo una fuerza de motivación interior o de presión externa. Existe también un límite al esfuerzo, que al ser sobrepasado puede causar daño.

Como esfuerzo denominamos la fuerza que aplicamos contra algún impulso o resistencia, para contrarrestarlo o revertirlo. Asimismo, se llama esfuerzo a la energía o el vigor que se pone en la realización de algo, venciendo obstáculos.

El esfuerzo también se considera una virtud del ánimo, relacionada con la fuerza o el empeño con que afrontamos una dificultad o nos proponemos alcanzar un objetivo.

En este sentido, el esfuerzo requiere de valores como la constancia, la confianza y la esperanza en la empresa en que nos proponemos.

El esfuerzo es fundamental para lograr metas difíciles, que requieren paciencia, valor y mucha energía de nuestra parte.

Sinónimos de esfuerzo, como tal, serían: energía, brío, vigor, valor, voluntad, empeño, afán, ahínco.

En inglés, la palabra esfuerzo puede traducirse como effort o strain. Por ejemplo: “I will put the law of least effort into effect by making a commitment to take certain steps” (voy a poner la ley del mínimo esfuerzo en vigor al hacer un compromiso para tomar ciertas medidas).

Esfuerzo en Física

En Física, más específicamente en la rama de la Mecánica, como esfuerzo se conoce la fuerza que actúa sobre un cuerpo para deformarlo. En este sentido, el comportamiento de la materia variará dependiendo de cómo se aplique esta fuerza. Así, esta puede causar diferentes deformaciones en los cuerpos: estirarlo (esfuerzo de tracción), aplastarlo (esfuerzo de compresión), doblarlo (esfuerzo de flexión), cortarlo (esfuerzo cortante o de corte), o retorcerlo (esfuerzo de torsión).

Desde la Fuerza de Voluntad

Se lo conoce como resiliencia se define como la capacidad de los seres humanos para adaptarse positivamente a situaciones adversas. Sin embargo, el concepto ha experimentado importantes cambios desde la década de los 60. En un principio, se interpretó como una condición innata, luego se enfocó en los factores no sólo individuales, sino también familiares, comunitarios y, actualmente, culturales. Los investigadores del siglo XXI entienden la resiliencia como un proceso comunitario y cultural, que responde a tres modelos que la explican: un modelo «compensatorio», otro «de protección» y por último uno «de desafío»

Fuentes: Etimologías de Chile . Definiciones DE. Diccionario de Emociones, Actitudes y Conductas de la Universidad Bolivariana.