El significado del vocablo ‘estructura’ está relacionado con los significados de los términos ‘forma’, ‘configuración’, ‘trama’, ‘complexo’, ‘conexión’ (o ‘interconexión’), ‘enrejado’ y otros similares. ‘Estructura’ designa un conjunto de elementos solidarios entre sí, o cuyas partes son funciones unas de otras. Los componentes de una estructura se hallan interrelacionados; cada componente está relacionado con los demás y con la totalidad. Se dice por ello que una estructura está compuesta de miembros más bien que de partes, y que es un todo más bien que una suma. Los miembros de un todo de esta índole están, según dice Husserl, enlazados entre sí de tal forma que puede hablarse de no independencia relativa de unos con otros y de compenetración mutua. En la estructura hay, pues, enlace y función, más bien que adición y fusión. Por eso en la descripción de una estructura salen a relucir vocablos tales como ‘articulación’, ‘compenetración funcional’ y ‘solidaridad’.

La idea general de estructura ha sido utilizada desde muy antiguo. Sin embargo, se ha insistido en la noción de estructura y aun en el carácter estructural de lo real especialmente desde el romanticismo. Lo que puede llamarse “estructuralismo” se ha contrapuesto con frecuencia al “atomismo” y también al asociacionismo (véase ASOCIACIÓN Y ASOCIACIONISMO). Se han dado como ejemplos de estructuras los organismos biológicos, las colectividades humanas, los complexos psíquicos, las configuraciones de objetos dentro de un contexto, etc. etc. Estos ejemplos de estructuras han sido examinados, por así decirlo, “en su totalidad” y no, o no sólo, en los elementos componentes. Ha podido hablarse por ello no sólo de una concepción estructuralista, sino también de un método estructuralista, contrapropuesta al método analítico — o, mejor, a los métodos analítico y sintético, de descomposición y recomposición de elementos.

El estructuralismo ha recibido también los nombres de “organicismo”, “totalismo” y otros similares. Algunos autores han indicado que el método estructuralista no es opuesto al método “atomista”, el cual puede ser usado como auxiliar del primero. Ello ha ocurrido, según veremos de inmediato, en la psicología.

La noción de estructura ha alcanzado gran predicamento especialmente en la psicología. El término ‘estructura’ suele traducir el vocablo alemán Gestalt, hablándose de “gestaltismo” no menos que de “estructuralismo”. Otros términos usados al efecto han sido ‘forma’ y ‘configuración’. Los principales promotores de la teoría (psicológica) de la estructura son Max Wertheimer (VÉASE), Kurt Koffka (v.), y Wolfgang Köhler (v.). Debe advertirse que la teoría de la estructura en psicología, o psicología estructuralista (o “gestaltista”), no ha surgido como reacción completa a las concepciones llamadas “atomistas” y “asociacionistas”. Según hemos puesto de relieve (véase ASOCIACIÓN Y ASOCIACIONISMO ), los estructuralistas o gestaltistas han criticado diversos supuestos del asociacionismo, pero han aprovechado muchos trabajos de la “escuela asociacionista”, integrándolos en sus propias concepciones. Junto al asociacionismo han contribuido a la formación de la teoría de la estructura las investigaciones de Meinyng y Ehrenfels sobre las “cualidades de forma” y en parte (menor) las investigaciones de Husserl a que nos hemos referido en el artículo TODO. Pero el precedente más inmediato de las teorías de los citados psicólogos se encuentra en los trabajos de Ehrenfels, Lipps y especialmente F. Krüger y J. Volkelt. Los trabajos experimentales de Krüger sobre la noción de totalidad psíquica proceden de 19051906; los de Volkelt, de 1912. Éste es considerado el año 1 en la historia de la teoría psicológica de la estructura. En el curso del mismo publicó ‘Wertheimer su trabajo “Experimentelle Studien über das Sehen von Bewegungen” (Zeitschrift für Psychologie, 61). Koffka publicó en 1913 sus “Beiträge zur Psychologie der Gestalt-und Bewegunserlebnisse” (ibid., 67).

Las contribuciones a la teoría de la estructura a partir de estas fechas han sido abundantes. Lo más importante desde el punto de vista filosófico fue la extensión dada al concepto de estructura por Kóhler en 1920 con su escrito Die physischen Gestalten im Ruhe una im stationären Zustand. Han sido, por lo demás, escritos de este tipo más bien que los propiamente psicológico-experimentales los que han suscitado numerosos debates. Muchos psicólogos que admiten los resultados experimentales de la teoría de la estructura se niegan a admitir las correspondientes implicaciones on correspondientes implicaciones ontológicas y lógicas. Por otro lado, la suposición de que en la base de tal teoría se halla el realismo tradicional aparece a algunos como demasiado vaga; de hecho, las implicaciones ontológicas y lógicas de la teoría psicológica de la estructura (y de su aplicación a la realidad entera) son más complejas. En vista de ello podría declararse que es necesario establecer una completa distinción entre la teoría psicológica estructuralista y la filosofía general estructuralista. Ahora bien, bastantes investigadores

—no solamente filósofos, sino también psicólogos y, en general, científicos— rechazan una distinción demasiado radical e indican que la noción de estructura podría ser aplicada a todas las ciencias. Esto se ve especialmente en el libro colectivo sobre el concepto de forma mencionado en la bibliografía (ed. L. L. Whyte, 1951). Partiendo de la psicología estructuralista suponen algunos, en efecto, la posibilidad de una “física estructuralista” o “gestaltista”, cuyo “modelo” es la biología. También imaginan la posibilidad de que tanto la física como la biología se desarrollen siguiendo conceptos “estructuralistas”. Otros autores hablan de un “estructuralismo” en la matemática — o, por lo menos, en la topología y otras ramas no estrictamente “cuantitativas” de la matemática.

Dentro de la psicología estructuralista ha desarrollado Kurt Lewin una “psicología topológica”. Una especie de “estructuralismo topológico” ha sido presentado por Raymond Ruyer (VÉASE) en su obra Esquisse d’une philosophie de la structure (1930). Ruyer ha modificado luego sus puntos de vista, pero en la obra citada aspiró a defender un “mecanicismo integral” fundado en una concepción geométrico-mecánica, “es decir [son sus propias palabras], estructural”, de la realidad. Ésta fue concebida por dicho autor como un conjunto de formas. La forma a su vez era definida como “un conjunto de posiciones en el espacio y en el tiempo”.

En las ciencias del espíritu (véase ESPÍRITU, ESPIRITUAL) la noción de estructura ha sido desarrollada sobre todo por Dilthey y su escuela. Mientras en la psicología de la estructura esta última es principalmente una “configuración”, en Dilthey y autores diltheyanos aparece sobre todo como una “conexión significativa” (Sinnzu- sammenhang). Tal conexión es propia tanto de los complexos psíquicos como de los objetos culturales y hasta del sistema completo del “espíritu objetivo”. En la idea de estructura como conexión significativa desempeña un papel fundamental el elemento temporal y, a la postre, histórico. Subjetivamente, las totalidades estructurales aparecen como vivencias (véase VIVENCIA); objetivamente, aparecen como formas del espíritu ( objetivo ). Las estructuras como conexiones significa tivas no pueden ser propiamente explicadas; en vez de explicación hay descripción y comprensión .

No todas las direcciones de la filosofía contemporánea están de acuerdo en concebir del mismo modo la estructura. Varios autores declaran que la concepción estructural, tal como es utilizada en la psicología y, en general, en las ciencias del espíritu, adolece del defecto de una insuficiente dilucidación lógica de la noción de estructura. Russell ha señalado, por ejemplo, que la noción de estructura no puede aplicarse a conjuntos o a colecciones —donde el todo “determina” a la parte—, sino únicamente a relaciones. La estructura es entonces función de sistemas relaciónales; la estructura común de dos o más de estos sistemas equivale a la referencia de cada uno de los “elementos” de un sistema a cada uno de los de otro u otros. Otros autores concuerdan en parecidas opiniones. S. K. Langer indica que la estructura es “el puente que une todos los diversos significados de la forma ” (donde “forma”, o “forma lógica” designa “el modo mediante el cual es construida una cosa”), de tal suerte que “cualquier cosa que posee una forma definida resulta construida de una manera también definida” (An Introduction to Symbolic Logic, 1937, pág. 24). K. Grelling y P. Oppenheim declaran que la noción de estructura debe ser analizada en estrecha relación con la noción de correspondencia. La aplicación del análisis lógico permite, además, a su entender, traducir a un lenguaje más formal proposiciones de carácter estructuralista que hasta ahora habían sido interpretadas en un sentido demasiado metafísico. Así ocurre, por ejemplo, con una proposición tal como “La estructura (Gestalt) es más que la suma de las partes”, la cual se expresa más riguro tes”, la cual se expresa más rigurosamente mediante la proposición “El sistema de acciones es más que el agregado”. Por lo general, estos y otros autores han tendido a aproximar, pues, la noción de estructura a nociones tales como las de correspondencia, orden (formal) e isomorfismo .

Según lo anterior, parece haber tres distintas nociones de estructura: la elaborada por psicólogos (Ehrenfels, Koffka, Krüger, etc.); la ofrecida por los filósofos de la escuela de Dilthey, y la propuesta por los lógicos. Podemos ahora preguntarnos si hay relaciones entre las tres nociones.

Dos respuestas se nos ocurren. Por un lado, podemos aproximar los conceptos psicológico y lógico en virtud de su común tendencia a considerar la estructura estáticamente, a diferencia del sentido temporal y “dinámico” del concepto diltheyano. Podemos asimismo aproximar este último concepto al psicológico por basarse ambos en observaciones de hechos de naturaleza análoga. Y podemos finalmente considerar el concepto lógico como una generalización y formalización de todo concepto de estructura, incluidos los conceptos psicológico y diltheyano.

Por otro lado, podemos seguir a Knut Erik Tranöy ( Wholes and Structures. An Attempt at a Philosophical Analysys, 1959) y examinar los usos de los términos ‘todo’ y ‘estructura’. Según dicho autor, esos términos pueden aplicarse a diversas entidades que consideramos como todos y estructuras, pero el significado que adquieren los citados términos en sus diversas aplicaciones es tan distinto que parece quebrarse la “unidad del uso”. Si consideramos los objetos de investigación científica (o científica y filosófica) como un “continuo” en uno de cuyos extremos se halle la matemática y la lógica, y en el otro extremo las disciplinas humanísticas (y al final probablemente la estética), podremos advertir que hay una transformación continua del uso del vocablo ‘estructura’ desde un concepto puramente formal en el que predomina la noción de “sistema de relaciones entre elementos” que forman la estructura, hasta la noción de todo “holístico”, en el cual la noción de relación entre elementos pierde importancia (o se hace sumamente vago), de modo que los componentes llamados “elementos” o “partes” van siendo cada vez más variados y heterogéneos. Sucede como si en las estructuras formales los elementos (y sus relaciones) determinaran la estructura, y como si en las estructuras no formales los todos “holísticos” determinaran el tipo de los elementos y las relaciones que deben mantenerse entre ellos. En ambos casos se mantiene la noción de estructura, pero la forma de relación entre el todo y las partes se invierte casi totalmente.

Teoría psicológica de la estructura: Max Wertheimer, Ueber Gestalttheorie, 1925.
— Id. id., Drei Abhandlungen zur Gestalttheorie, 1925. — W. Κöler, Gestaltpsychologie, 1929 (trad. esp.: Psicología de la forma, 1948) (véase también la obra del mismo autor, citada en el texto de este artículo, sobre la estructura en los objetos físicos).
— K. Koffka, Principies of Gestalt Psychology, 1935 (trad. esp.: Principios de psicología de la forma, 1953.
— Félix Krüger, “Ueber psychische Ganzheit”, Neue Psychologische Studien, I (1926).
—’Id., id., “Das Problem der Ganzheit”, Bläter für deutsche Philosophie, VI (1932). Otras obras de Krüger, en la bibliografía sobre este filósofo. En esp. véase especialmente su obra El concepto de totalidad en psicología (trad., 1941). En colaboración con F. Sander, Félix Krüger publicó también, en los citados Neue Psychologische Studien (1928), un estudio sobre estructura y sentido: “Gestalt und Sinn”.
— El órgano de la escuela psicológica estructuralista fue durante varios años Psychologische Forschung (fundado en 1922).
— Las obras principales de Kurt Lewin han sido mencionadas en el artículo dedicado al mismo. Una exposición amplia de la teoría de la estructura, por K. Koffka, M. Ogden y E. Rignano: La teoría de la estructura (trad. esp., 1928).
— Sobre la teoría de la estructura de Wertheimer, Koffka y Kôhler: B. Petermann, Die Wertheimer- Koffka- Köhlersche Gestalttheorie und das Gestaltproblem, 1929. — Sobre psicología de la estructura y la teoría general de la estructura: E. R. Jaensch, Gestaltpsychologie und Gestalttheorie,1929. — Exposición de las diferentes teorías psicológicas de la estructura por E. Pucciarelli, La psicología de la estructura, 1936 [Publicaciones de la Universidad de La Plata, XX, N° Universidad de La Plata, XX, N° 10].
— P. Guillaume, Psicología de la forma (trad. esp., 1947).
— F. H. Allport, Theories of Perception and the Concept of Structure, 1955.
— Emil Altschul, Problem und Programm der Ganzheits-Psychologie, 1956.
— D. W. Hamlyn, The Psychology of Perception; a Philosophical Examination of Gestalt Theory and Derivative Theories of Perception, 1957.
— Sobre método estructural: F. Weindhandl, Die Methode der Gestaltanalyse, 1923.
— Id., id., Die Gestaltanalyse, 1927.
— Martin Scheerer, Die Lehre von der Gestalt, ihre Methode und psychologischer Gegenstand, 1931.
— Sobre configuraciones y sentimientos: Varios autores, Komplexqualitäten, Gestalten und Gefühl .

Abasuly Reyes – martes, 23 de agosto de 2011, 13:16
Fuente tomada: Diccionario José Ferrater Mora