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Incontinencia

Incontinencia

La enuresis o incontinencia urinaria es la emisión involuntaria e inconsciente de orina, con más frecuencia durante la noche, que persiste en el niño después de la edad en que es normal que aprenda a controlarse, es decir, después de los tres años. No se trata de un niño que ocasionalmente se orina en la cama, después de una pesadilla o de una emoción fuerte.

El hecho de que el niño se orine en la cama, sin control, durante la noche, indica que se reprime mucho durante el día y que no logra controlarse ya. Es el tipo de niño que le tiene mucho miedo a la autoridad, sobre todo al padre o a la persona que cumple ese papel.

Ello no quiere necesariamente decir que le tema físicamente. Más bien tiene miedo de disgustarlo, de no estar a la altura de sus expectativas. Para este niño, disgustar a esa persona le sería tan penoso como la vergüenza que siente al orinarse en la cama.

Si es tu hijo quien presenta este problema, es importante que le leas el párrafo anterior y que le hagas saber que todo cuanto necesita es más estímulo. A este niño, que se exige mucho a sí mismo, el hecho de decirle que es bueno, el hecho de valorar sus talentos y de repetirle que aunque se equivoque sus padres lo van a querer igual, le ayudará a creerlo y le hará relajarse.

Es recomendable que el niño verifique si lo que él cree con respecto a las expectativas de sus padres es realmente cierto. Si la incontinencia es fecal – incapacidad en retener las heces – o urinaria – pérdidas involuntarias de la orina – ambas situaciones se refieren al control.

Puede que la vida quiera enseñarme a ser más flexible y a soltar a la gente y las situaciones. La pérdida de control, bien de mis heces como de mi orina, me obliga a hacer una toma de consciencia en este sentido.

Debo dejar de lado mis pensamientos rígidos que sólo son una protección que me impongo para protegerme de mi sensibilidad ahí donde no puedo controlar la situación. En este caso de incontinencia fecal, puedo preguntarme cuál es la persona o la situación que “me joroba”.

Puede que esté en fuerte reacción frente a la autoridad y el hecho de deber sufrir esta autoridad me lleva a vivir esta situación de incontinencia.

Para mí, la autoridad puede ser la propia vida que me lleva a realizar cambios que no quiero hacer. Puedo ir a ver en mi infancia quien representaba la autoridad para mí y si estuve en reacción contra ella. En el caso de incontinencia urinaria, esta liberación incontrolable e inconsciente de emociones negativas que representa la orina puede ser un medio de recibir más atención y afecto. La causa subyacente de esto puede ser un sentimiento de rechazo, de no tener ningún mérito, de inseguridad, de tener miedo del futuro.

La orina representa emociones negativas normalmente soltadas cuando ya no son necesarias o deseadas. Esta liberación frecuentemente nocturna indica un conflicto a un nivel más profundo y del cual ni siquiera tengo consciencia. Siendo incapaz de “controlar” la pérdida de orina o de heces, soy incapaz de controlar lo que sucede en mi vida, en particular las emociones, y esto me da miedo. Es importante que estos miedos e inseguridades interiores se expresen.

También puedo dejar ir demasiado fácilmente cosas o personas que amo, sin tener el valor o la fuerza de ir a buscar lo que quiero. Teniendo muchas esperas frente a la vida, estoy decepcionado y me “dejo ir”, esto puede ser tanto con relación a mi cuerpo como a mi mente. Un gran miedo o nerviosidad puede también causar la incontinencia, sobre todo en los niños. Tomo consciencia que es imposible controlar todo lo que sucede en mi vida. Aprendo a hacer confianza y aprendo a amar lo nuevo y lo inesperado.

El hecho de dejarse ir durante el sueño me informa sobre ciertas emociones de temor o miedo que vive mi hijo frente a la autoridad de los padres o escolar. Si soy este hijo que vive incontinencia, puede que para mí, se trate de un modo de liberar las emociones (representadas por la orina) que reprimo durante todo el día, frecuentemente porque tengo miedo que me castiguen o por miedo a disgustar a los demás y a ya no ser amado. Igual como los animales que marcan su territorio con su orina, lo mismo yo, como niño, puedo sentir inconscientemente la misma necesidad de operar igual, como para definir mi “pequeño territorio de niño” porque tengo miedo que me lo quiten o lo transgreden, viviendo así mucha inseguridad. Mi inseguridad será también incrementada si me hacen dormir a oscuras. Siendo niño, puedo vivir un sentimiento de separación intensa frente a alguien o a algo que amo, y es como si, durante la noche, pidiera “socorro” porque necesito “calor”. Por lo tanto, como padre o educador, debo tomar consciencia de la sensibilidad del niño frente a la autoridad, ayudarle a liberarse de mi autoridad demasiado grande con palabras de amor que se transforman en él en una confianza incrementada.