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Recuerdo

Recuerdo

Reproducción de algo vivido o aprendido anteriormente.

En el ámbito de la memoria, el proceso de recuperación o recuerdo consiste en la evocación de sucesos, eventos o información almacenada en el pasado. Desde el punto de vista del procesamiento de la información, este es uno de los tres procesos principales de la memoria, junto a la codificación y al almacenamiento.

Existen tres tipos principales de recuerdo: el recuerdo libre, el recuerdo con pistas y el recuerdo serial. Estas formas de recuerdo se han estudiado desde el campo de la psicología como un modo de comprender el funcionamiento de los procesos memorísticos en humanos y otros animales.

Modelo de generación-reconocimiento
Este modelo, que alcanzó una gran aceptación a comienzos de los años setenta, asume la existencia de dos fases o momentos diferenciados durante el proceso de recuperación. Desde este punto de vista, la recuperación comenzaría con una primera fase caracterizada por la generación de un conjunto de respuestas alternativas potencialmente verosímiles. En la segunda fase del proceso, se produce el reconocimiento propiamente dicho, mediante la selección, de entre todas las respuestas posibles generadas, de aquella que resulta más idónea en función de unos criterios determinados.

Así, este modelo presupone que el reconocimiento propiamente dicho sólo tiene lugar en la segunda etapa del proceso, mientras que el recuerdo o recuperación es un proceso más amplio que ya comienza con la primera etapa de generación y culmina con la realización efectiva del reconocimiento. Es por ello que se ha argumentado que el reconocimiento es un proceso de nivel superior.5 No obstante, existen casos en los que pueden ocurrir errores a la hora de reconocer palabras, pero posteriormente obtenerse buenos resultados en una tarea de recuerdo, lo que indicaría que en estos casos el proceso de recuperación estaría a un nivel superior que el del reconocimiento.6

Modelo de codificación específica
El modelo de la “codificación específica” (Tulving y Thompson, 1973) señala la existencia de similaridades entre los procesos de reconocimiento y de recuerdo. El principio de codificación específica establece que en el momento del recuerdo, la memoria utiliza la información aportada por la “huella de memoria”, así como la aportada por la situación en la que se aprendió originalmente la información, y el contexto, ambiente o entorno en el que se produce la recuperación.

Es decir, que el modo en que se produce la codificación de la información, y las características concretas de la huella de memoria formada y su contexto, son las que determinarán las condiciones más idóneas para que se produzca una recuperación exitosa de la información almacenada. Las claves de recuperación serán tanto más eficaces en la medida en que el contexto de recuperación se ajuste a las características del contexto de codificación y de la huella de memoria formada. Así, el principio de codificación específica tiene en cuenta las pistas contextuales, ya que pone el énfasis sobre el contexto o ambiente en que tiene lugar el proceso de recuperación.

Historia
El estudio de la memoria y el aprendizaje se ha visto impulsado por inquietudes filosóficas acerca de cómo se produce la adquisición del conocimiento.8 El recuerdo es una parte fundamental del estudio de la memoria, por lo que aparece habitualmente en muchas investigaciones al respecto. Por este motivo, una revisión de los principales estudios realizados sobre la memoria en general puede proporcionar también una visión histórica del estudio del recuerdo.

Efecto Ebbinghaus
En 1885, Hermann Ebbinghaus realizó una serie de pruebas para evaluar su propia memoria utilizando pseudopalabras, esto es, combinaciones de letras sin significado que no siguen normas gramaticales. Así, memorizaba una lista de pseudopalabras y comprobaba su grado de recuerdo a través de diversos periodos de tiempo. Descubrió que la pérdida de memoria tenía lugar rápidamente a lo largo de las primeras horas o días, pero este declive se hacía más gradual durante los siguientes días, semanas y meses. Además, Ebbinghaus descubrió que el aprendizaje múltiple, el sobreaprendizaje y el espaciamiento de los periodos de estudio mejoraban la retención de la información adquirida.9 Estas investigaciones de Ebbinghaus influenciaron gran parte de los estudios realizados sobre memoria y recuerdo a lo largo de todo el siglo veinte.

Frederic Bartlett, psicólogo experimental británico, fue un destacado investigador en el campo de la memoria durante mediados del siglo veinte. Sus investigaciones se centraron en el estudio de los errores cometidos por la gente a la hora de recordar informaciones nuevas. Una de sus obras más conocidas es Remembering: a study in experimental and social psychology, publicada en el año 1932.10 Utilizando cuentos populares, proporcionaba a los participantes de sus estudios un extracto de alguna historia, para después instarles a recordarlo con la mayor exactitud que les fuera posible.

Los intervalos de retención variaban desde una prueba de recuerdo inmediato, hasta una prueba de recuerdo que tenía lugar varios días después de la lectura del relato. Bartlett encontró que la gente se esforzaba por comprender el significado general de la historia. Dado que las narraciones incluían elementos sobrenaturales, los participantes tendían a racionalizarlos para hacerlos encajar mejor con su propia cultura. Finalmente, Bartlett argumentó que los errores cometidos por los participantes podrían atribuirse a intrusiones esquemáticas: sus propios conocimientos interferían en la información a recordar, dificultando la exactitud en el recuerdo del cuento popular.

En los años 50 se produjo un cambio en el estudio general de la memoria, que se ha llegado a conocer como la revolución cognitiva. Se enunciaron nuevas teorías respecto a cómo entender la memoria, a menudo estableciendo comparaciones con un modelo de procesamiento informático. Hubo dos libros que tuvieron una importante influencia al respecto: Planes y estructura de la conducta, de George Miller, Eugene Galanter, y Karl H. Pribram (1960), y Psicología cognitiva, de Ulric Neisser (1967).

Ambas obras proporcionaban argumentos a favor de una visión de la mente humana acorde al modelo del procesamiento de la información. Allen Newell y Herbert A. Simon diseñaron programas informáticos que simulaban los procesos de pensamiento que los seres humanos ponen en marcha a la hora de resolver distintas clases de problemas.

En los años 60 aumentó el interés en el estudio de la memoria a corto plazo (MCP). Hasta entonces habían escaseado los estudios acerca de los olvidos relacionados con este tipo de memoria. Lloyd y Margaret Peterson comprobaron que, en los casos en los que se les entregaba a los voluntarios una lista corta de palabras o letras a recordar, el rendimiento memorístico disminuía considerablemente si se introducía una tarea distractora durante algunos segundos entre la fase de memorización y la de recuerdo.8 Atkinson y Shiffrin (1973) crearon un modelo teórico que se convirtió el modelo más popular de estudio de la memoria a corto plazo.

El siguiente paso importante en el estudio de la recuperación de los recuerdos fue la propuesta de Endel Tulving en la que señalaba la existencia de dos clases de memoria: episódica y semántica. Tulving describió la memoria episódica como el conjunto de recuerdos acerca de eventos específicos que han tenido lugar en un momento y lugar determinados; por ejemplo, el regalo que se recibió al cumplir los diez años. Por contra, los recuerdos semánticos están compuestos por reglas, palabras y conceptos abstractos que se almacenan en la memoria a largo plazo.

Posteriormente, en el año 1983, Endel Tulving concibió el principio de codificación específica, que da cuenta de la importancia de la relación existente entre la codificación de la información y su posterior recuerdo. En virtud de esta teoría, es más probable que se produzca un recuerdo más exacto si el contexto de recuperación de la información coincide con el contexto en el que la información fue aprendida por primera vez.

En los años 60 también se produjo un desarrollo en el estudio de las imágenes visuales y el modo en que se recuerdan. Esta investigación fue llevada a cabo por Allan Paivio, quien halló que, cuanta mayor capacidad de evocación visual tiene una palabra, más fácilmente podrá ser recordada, tanto en recuerdo libre como en las pruebas de pares asociados.

A partir de los años 80, ha habido una importante cantidad de investigaciones acerca del funcionamiento de la memoria, y más concretamente, del recuerdo. Los estudios mencionados previamente han sido desarrollados y mejorados, y en la actualidad siguen desarrollándose nuevas investigaciones al respecto.

Tipos de recuerdo
Recuerdo libre

El recuerdo libre describe el proceso mediante el cual se le proporciona a una persona una lista de ítems a memorizar, y posteriormente se le pide que trate de recordarlos en cualquier orden. Este tipo de tareas suelen mostrar pruebas de los efectos de primacía y recencia. El primero se refiere al hecho de que los participantes a menudo recuerdan con mayor facilidad los ítems presentados al comienzo de la lista. Análogamente, en virtud del efecto de recencia, los ítems presentados en las últimas posiciones también son recordados con más facilidad que los presentados en posiciones intermedias.

Recuerdo con clave
En el recuerdo con clave los participantes también deben recordar una lista de ítems, pero en el momento de la prueba, el recuerdo se ayuda de determinadas claves que facilitan la evocación.16 Este ha sido un procedimiento ampliamente utilizado en las investigaciones sobre la memoria. En una prueba habitual se proporcionan los ítems (normalmente palabras) de dos en dos: A1-B1, A2-B2… AN-BN (donde “N” es el número de parejas de la lista).

Tras un periodo de memorización, en una fase posterior, el experimentador sugiere al participante la primera palabra de cada par, y éste debe recordar a qué palabra se había asociado con anterioridad. La presentación de palabras puede tener lugar de forma visual o auditiva.

Existen dos métodos experimentales para estudiar el recuerdo con clave: el método de estudio-test, y el método de anticipación. En el método de estudio-test, los participantes estudian una lista de pares de palabras presentadas de forma individual. Ya sea inmediatamente después de esta fase de estudio, o habiéndose dejado transcurrir un lapso de tiempo intermedio, tiene lugar la fase de prueba. Aquí se presenta únicamente una palabra de cada par, en orden aleatorio.

El participante debe recordar la palabra a la que iba asociada en la fase anterior. En la prueba, el estímulo clave puede ser tanto el primero (A) como el segundo (B). En el método de anticipación, siempre se presenta el estímulo A, y el participante debe recordar el B. En caso de que el participante no pueda dar la respuesta, ésta se muestra para que pueda recordarla en ocasiones posteriores. Se repite siempre la misma lista de palabras hasta que el participante pueda recordar un porcentaje determinado de palabras B.

Recuerdo serial
El recuerdo serial consiste en la capacidad para recordar ítems o eventos en el orden preciso en que se han presentado o han tenido lugar.La capacidad de los seres humanos para almacenar ítems en la memoria y recordarlos posteriormente es de gran importancia para el desarrollo y uso del lenguaje, que requiere de una ordenación de los elementos del discurso.

La capacidad de recordar de forma secuencial no sólo se ha descrito en seres humanos, sino también en varias especies de primates no humanos, así como en algunas especies de animales que no pertenecen a la familia de los primates.3 La ordenación secuencial de los elementos a recordar permite establecer un continuo en la evocación de los eventos autobiográficos, en el que el orden de los eventos más recientes se recuerda con mayor facilidad.

El recuerdo serial en la memoria a largo plazo (MLP) tiene unas características diferenciadas del recuerdo serial en la memoria a corto plazo (MCP). Para que una secuencia de acontecimientos pueda almacenarse en la MLP, esta secuencia debe repetirse a lo largo del tiempo hasta que pueda ser representada en la memoria como una totalidad, más que como una serie de ítems diferenciados. De este modo, no hay necesidad de recordar las relaciones existentes entre los ítems, ni la posición original que cada uno de ellos ocupaba en la lista.3 En la MCP, se cree que el recuerdo serial inmediato (RSI) viene determinado por la acción de dos mecanismos.

El primero de ellos considera el RSI como el resultado del establecimiento de asociaciones entre los ítems y sus posiciones originales en la secuencia a memorizar, mientras que el segundo mecanismo se refiere a las asociaciones que se establecen entre los ítems en sí mismos, en una suerte de encadenamiento. Las investigaciones realizadas al respecto ponen de manifiesto que este segundo mecanismo es menos frecuente que el primero.

Las relaciones que se establecen entre las posiciones que ocupa cada ítem no se ven afectadas por los efectos de primacía y recencia.

Neuroanatomía
El cortex del cíngulo anterior, el globo pálido, el tálamo y el cerebelo muestran una mayor activación durante el recuerdo que durante el reconocimiento, lo que sugiere que estos componentes de la ruta cerebelo – lóbulo frontal desempeñan un papel en los procesos de recuerdo que no tiene lugar en el caso de los procesos de reconocimiento. Aunque el reconocimiento y el recuerdo se consideran procesos diferenciados, debe tenerse en cuenta de que ambos son componentes constitutivos de redes de trabajo conjuntas en diversas áreas cerebrales.

De acuerdo con los datos proporcionados por las técnicas de neuroimagen, los estudios realizados mediante tomografía por emisión de positrones durante los procesos de recuerdo y reconocimiento han hallado un incremento consistente del flujo sanguíneo en las siguientes seis áreas cerebrales: 1) La corteza prefrontal, principalmente el hemisferio derecho; 2) las regiones hipocampal y parahipocampal del lóbulo temporal medial; 3) el cortex del cíngulo anterior; 4) el área posterior media, que incluye el cíngulo posterior, el área retroesplenial, el precúneo y el cúneo; 5) la corteza parietal inferior, especialmente en el hemisferio derecho; y 6) el cerebelo, principalmente en el hemisferio izquierdo.

Referencias
A. Baron, Robert (1997). «Memoria humana: la aproximación del procesamiento de la información». Fundamentos de psicología (3ª edición). Prentice Hall Hispanoamericana. p. 187. ISBN 9688808482.
Botvinick, Matthew M.; Wang, Jun; Cowan, Elizabeth; Roy, Stephane; Bastianen, Christina; Mayo, J. Patrick; Houk, James C. (2009). «An analysis of immediate serial recall performance in a macaque» (PDF). Animal Cognition (en inglés)
Santalla Peñaloza, Zuleyma del Rosario (2000). «Modelo de generación-reconocimiento». El sistema de memoria humana: memoria episódica y semántica. Publicaciones UCAB. p. 103. ISBN 9802442402. Consultado el 16 de septiembre de 2011.
Watkins, M.; Gardiner, J. M. (1979). «An appreciation of the generate-recognize theory of recall». Journal of Verbal Learning and Verbal Behavior (en inglés) 18 (6): 687-704. doi:10.1016/S0022-5371(79)90397-9.