Fabián Sorrentino – miércoles, 15 de julio de 2009, 09:56

Una tesis (del griego θέσις thésis ‘Establecimiento, proposición, colocación’, aquí en el sentido de ‘lo propuesto, lo afirmado, lo que se propone’; originalmente de tithenai ‘archivar’) es una afirmación cuya veracidad ha sido argumentada, demostrada o justificada de alguna manera. Generalmente enuncia una proposición científica, un axioma o un hecho demostrable.

Una tesis era, en su origen, un ejercicio oral, una discusión o prueba dialéctica que el candidato o doctor debía sostener en público y defender contra las objeciones que le oponían los examinadores.

Una tesis se considera hipótesis para la cual puede incluso no existir ningún tipo evidencia inicial y los hechos que la apoyan pueden estar en gran medida por descubrir. Una tesis se interpreta generalmente como una proposición demostrable cuyo objetivo consiste en hacer válido, en un sentido eficazmente pragmático, lo “esencial” de lo “complejo de las proposiciones”.

Los pasos encaminados a validar o invalidar una hipótesis, para establecerla provisionalmente como una tesis justificada, dependen del tipo de reglas propicias para esto.

En muchas ocasiones las tesis resultan polémicas o conflictivas. Un ejemplo de esto es el de Lutero en 1517 cuando lanzo su tesis en contra de la indulgencia. En compañía de la Antítesis y la Síntesis forma la “triada” de la dialéctica de Hegel. Una forma científica de una tesis es la hipótesis (del griego antiguo ὑπό- hypo- ‘debajo de’, es decir, suposición).
Tesis Científica
Una tesis científica es sometida a un sistema especial de reglas. Para no incrementar la aceptación de una tesis en el campo de las ciencias naturales, una tesis debería:

tener una conclusión clara y definida,
ser falsable o testeable,
quedar idéntica siempre durante su representación,
no contradecir a ninguna otra tesis aceptada,
no limitar a ninguna otra tesis aceptada,
no contener ninguna contradicción lógica,
ser probada con hechos comprobables, no ser una evidente opinión.