¿Cuántas veces te has metido en un problema para el que no encuentras solución? ¿cuántas de esas veces identificaste el problema pero no se te ha ocurrido una solución diferente? A veces estamos tan casados con la forma en que operamos un negocio que nos cuesta pensar más allá. Si ese es tu caso, bienvenido a la Innovación Disruptiva.

El término innovación disruptiva deviene del concepto «tecnologías disruptivas» (disruptive technology en inglés) fue acuñado por Clayton M. Christensen y presentado en 1995 con su artículo Disruptive Technologies: Catching the Wave, como coautor junto con Joseph Bower. Describió el término más profundamente en su libro The Innovator’s Dilemma, publicado en 1997, con el término «innovación disruptiva», debido a que algunas tecnologías son intrínsecamente disruptivas o sostenibles de por sí.

¿Qué es la innovación disruptiva y cómo actúa en un proyecto?

Los proyectos que proponen ideas nuevas y que las desarrollan de la forma adecuada tienen un alto porcentaje de triunfar en los mercados, más allá de la naturaleza del producto que ofrezcan o del escenario en el que se desenvuelvan.

Sin embargo, en este caso hablaremos de un tipo de innovación que pocas veces se presenta y que, sin embargo, es el punto de mira de muchos directores de marketing: la denominada innovación disruptiva.

Con este término se conocen todas aquellas iniciativas comerciales sencillas, asequibles y bien diseñadas que generan una ruptura en las dinámicas habituales de un mercado. Es decir, debido a su impacto positivo, poseen un elemento transformador del sector o de la industria en la que se desarrollan. Después de su irrupción, nada vuelve a ser igual; el escenario ha cambia sustancialmente.

 

¿Cómo reconocer un proyecto de innovación disruptiva?

Las empresas siempre están innovando. La diferencia está en cómo lo hacen: algunas emprenden este proceso a un ritmo superior al que evolucionan las necesidades de los clientes, con lo cual su oferta no siempre se ajusta a lo que éstos demandan o acaban elaborando productos demasiado caros y sofisticados. Otras lo hacen de forma progresiva y se centran en mercados más pequeños. No es una cuestión de ahorrar recursos; es parte de una estrategia que busca generar cambios significativos en ciertos sectores del escenario comercial. Las empresas del segundo grupo están más cerca de generar cambios disruptivos en el sector comercial al que pertenecen. Si centraran sus esfuerzos en mercados grandes o masificados, lo tendrían mucho más difícil. En cambio, en otros más reducidos cuentan con un mayor margen de acción para  irrumpir con fuerza. Independientemente del mercado, de su número de competidores o de las dinámicas que rijan en él, las empresas con ideas disruptivas suelen seguir el siguiente proceso:

a) Identifican un sector bajo de la economía o sin demasiado atractivo.

b) Generan una transformación en dicho mercado.

c) Se posicionan hasta llegar a dominar el escenario comercial.

d) Incorporan mejoras en su oferta de productos.

e) Escalan progresivamente hacia segmentos de mayor valor.

f) Compite en igualdad de condiciones con empresas consolidadas.

La tecnología, sector más proclive a la innovación disruptiva

De manera general, las tecnologías disruptivas pueden clasificarse como tecnologías de bajas prestaciones (en inglés: ‘lower-end’) y tecnologías de nuevo mercado. Una innovación de nuevo-mercado es usualmente lanzada hacia los denominados mercados de no-consumo, donde los clientes comienzan a utilizar un producto o servicio que antes no utilizaban (ej. sistemas GPS), o gracias a la accesibilidad que proporciona la nueva tecnología a usuarios que no tenían acceso a un producto (desarrollo de la producción en cadena en la industria automovilística) o la descentralización de la ubicación de un servicio (ej. telefonía fija frente a telefonía móvil). Veamos algunos ejemplos:

Internet

Con su aparición, hace ya un par de décadas, generó un cambio sin precedentes en el sector de las nuevas tecnologías. Desde entonces, nada ha sido como antes. Lo anterior no es más que una prueba de que el sector tecnológico es uno de los más proclives a la generación de ideas disruptivas, en parte porque sigue siendo un plano que aún no hemos explorado en su totalidad (y quizá nunca lo logremos del todo) y en parte porque todo fluye a gran velocidad. Sin embargo, la innovación disruptiva no excluye a ninguna disciplina, especialidad, campo o área. Depende de la visión que tengan los responsables de los proyectos y de cómo utilicen los medios y recursos que tengan a su alcance. La innovación disruptiva es, en el fondo, una forma de perspectiva, de ir más allá de las propuestas convencionales y de generar cambios y soluciones de utilidad para quienes integren un determinado espectro comercial.

Telefonía móvil

Las necesidad de comunicarse era más clara en un mercado potencial donde la gente necesita estar disponible. Pese a las bajísimas prestaciones de esta tecnología en un principio (duración de baterías, tamaño, peso, etc.) y la baja infraestructura (cobertura), la facilidad de acceder a un teléfono móvil causó la disrupción a la telefonía fija. Es un caso claro de tecnologías dirigidas a una descentralización de un producto o servicio, con un precio asequible, prestaciones suficiente para la mayoría y, a finales de los 90, para un grupo de usuarios que no podía acceder a la telefonía sin hilos.

Los transistores

Los transistores, de bajísimas prestaciones respecto a la tecnología de válvulas en un principio pero mucho más barata, permitió la fabricación barata masiva de radios portátiles y pequeños televisores. Ello permitió la aparición de grandes gigantes como Sony frente a empresas como RCA, que venían siendo las empresas dominantes de este mercado con equipos caros, aunque con muy altas prestaciones. Sony consiguió vender a un gran mercado de poder adquisitivo más bajo que no podía acceder a estas tecnologías.

El Automóvil

Los primeros automóviles creados a finales del siglo XIX no fueron una innovación disruptiva en su inicio, puesto que eran bienes de lujo dirigidos a un mercado muy reducido. Sin embargo, la posterior introducción del Ford Model T, fabricado en serie a partir de 1908 y con un precio mucho más asequible, sí produciría una disrupción en el transporte tal y como se conocía hasta entonces, puesto que hizo cambiar rápidamente el estándar del carro de caballos al automóvil.

Las Memoria flash

Las memoria flash se inventó en 1984 pero no fue hasta 1998 que se utilizó por primera vez en un reproductor portátil de audio. Esta tecnología, que en un principio resultaba cara y poco fiable, ha ido avanzando hasta sustituir actualmente a los discos duros convencionales en la mayoría de ordenadores portátiles del mercado.

Cloud computing

El cloud computing o computación en la nube ya es conocido por todos nosotros. Pero aún le queda un largo recorrido desplazando a su paso las viejas formas de trabajar con los ordenadores. Mucha de la informática de la actualidad cambiará por otra adaptada a  esta innovación disruptiva. Los ordenadores tradicionales van a ser ser reemplazados por tablets, phablets o smartphones.

Nanotecnología

La mejora de la nanotecnología permitirá la aparición de materiales mucho más ligeros, resistentes e inteligentes que los actuales. Con ellos construiremos edificios y dispositivos que ahora mismo nos es difícil imaginar.

Una compilación del Dr Fabián Sorrentino, creador del Modelo MƐT® Este artículo es parte de la currícula de la Carrera de Coaching & Mentoring de Ser.Red. Y una extensión bibliográfica del Manual del Mentor.

Fuentes: OBS Business School, Universidad Internacional de ValenciaWikipedia