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Haciendo Compromisos Responsables

Haciendo Compromisos Responsables

El proceso de transformación personal que proponemos está basado en la expansión de la conciencia. En el Nivel 1 revisamos nuestra conciencia de necesidad y nos movemos en espacios donde se pone en juego nuestra supervivencia. Observamos que resistencias personales pueden estar atentando contra nuestro interés por comprometernos y exponernos al proceso de transformación. Las resistencias se manifiestan a través de conversaciones negativas y estados de ánimo tales como somnolencia, inseguridad, desinterés, solemnidad, poniendo distancia o preservando determinada imagen, declara el Dr Fabián Sorrentino en su entrenamiento para Mentores.

“El mundo entero se aparta cuando ve pasar a un hombre que sabe adónde va”. –Antoine Saint Exupery.

El compromiso es una acción. Comprometerse es crear algo que no existe en el momento en que se contrae el compromiso. Por eso un compromiso, es fundamentalmente, un acto de creación que termina con el “No Puedo” y nos convierte en un líder:

Lo más interesante es que siempre estamos comprometidos y estamos en relación constante con el compromiso de los otros. El compromiso define la relación entre un futuro que está determinado por circunstancias históricas y uno que puede ser influenciado, cambiado o creado por cada ser humano. Es una manera de relacionarnos intencionalmente con la transformación y el futuro. Comprometerse es un acto de elección y se realiza en tiempo presente. No puedo comprometerme hoy por ayer, y no puedo comprometerme mañana hasta que ese mañana no sea el presente. La clave de nuestros logros está en nuestra capacidad de comprometernos a crear algo que no existió previamente para nosotros.

Pero si comprometerse es un acto de elección ¿cómo es que siempre estamos comprometidos? La clave es aumentar nuestro nivel de consciencia. Muchas veces, aunque nos resulte ilógico estamos comprometidos con la comodidad y no con la posibilidad, aunque digamos lo contrario. Si una persona que está ganando $2500 por mes, dice estar comprometida a generar $6000 por mes y permanece en su mismo trabajo, en su mismo puesto y sin siquiera generar una conversación con sus jefes, ¿no está comprometida? O ¿a qué está comprometida? El compromiso se manifiesta en la acción, donde están tus acciones está tu compromiso. Quizás el compromiso de esta persona sea a la comodidad de su trabajo.

O a su imagen, pensando qué dirán los demás si renuncia a ese puesto laboral. O a su fuerte deseo de supervivencia. Quizás le encantaría ganar $6000 mensuales, pero se conforma con menos ya que cubre sus necesidades y se asegura que lo mínimo y necesario no le falte. Entonces cuando sus gastos suban y necesite de un mayor ingreso, sólo bajo esa circunstancia saldrá a buscarlo.

El término “compromiso” refiere una raíz en la palabra promesa. Una de las cosas que hay en una conversación de compromiso es un plazo, un término, un espacio temporal entre el momento de la promesa y el momento de cumplir la promesa.

Friedrich Nietsche dijo que el hombre es un animal que hace promesas. Veámoslo así. Una persona que se compromete y acciona consecuentemente con su palabra ejerce su humanidad, mientras que cuando su instinto se interpone y acciona consecuentemente con él, está actuando como animal.

Por esto, el compromiso es mucho más que una simple expresión de deseo.

1 – ¿Qué diferencia encuentras entre una expresión de deseo y un compromiso?

Podemos decir que para dar el salto desde el deseo al compromiso, el puente es la responsabilidad. La habilidad para responder ante aquello que manifestamos. El hacernos cargo de la situación expresada. Responsabilidad es habilidad para responder, y significa que en todo lo que pasa en mi mundo,

yo tengo algo que ver. Esto es una interpretación, no es verdad ni mentira. Es una manera de relacionarnos con el mundo. Cuando decimos “yo con eso no tengo nada que ver”, asumimos que no somos responsables, pero también dejamos implícita nuestra manera de relacionarnos con eso. En esta trampa del lenguaje aparece la culpa, que por supuesto la tiene el otro. Esta es una de las interpretaciones que conocemos como “interpretaciones irresponsables de la responsabilidad”, justamente porque nos dejan fuera del juego, sin capacidad de respuesta. Es nuestra disponibilidad a la responsabilidad lo que nos permite crear el futuro al cual nos comprometemos. Tomar consciencia de que somos ciento por ciento responsables de nuestra vida y de lo que hay en ella requiere de darnos cuenta de que la responsabilidad es un privilegio del ser humano. Es un privilegio. No una carga, culpa o una obligación. ¿Acaso podemos sentirnos responsables de todo lo bueno que nos ocurre y víctimas de todo lo malo? ¿No es un tanto irresponsable esta interpretación?

Existen otras miradas externas al coaching ontológico que, aunque en otros términos, también se refieren a la responsabilidad. Por ejemplo, el actual y conocido libro “The Secret” (El Secreto) que hace referencia a la ley de atracción. Donde todo lo que pienses consciente o inconscientemente lo terminas atrayendo a tu vida. Buceando más profundamente, este concepto tiene que ver con nuestro sistema de creencias y no con nuestro pensamiento superficial, pero así mismo lo que se busca es un camino de toma de consciencia y por lo tanto de responsabilidad y coherencia entre lo que pensamos, decimos y hacemos.

Las ganas y el deseo, como decíamos anteriormente, responden a las emociones. Si bien las emociones son importantes como disparadoras de proyectos e ideas, por su poder vivencial y su pasión, también son volátiles, pasajeras y dependientes de un estímulo externo. Por lo tanto, si basamos nuestro accionar en emociones y sentimientos solamente, el fracaso está a la vuelta de la esquina. La diferencia la marcamos al accionar acorde a nuestro compromiso y no acorde a nuestras emociones. Esto no significa negarlas o dejarlas de lado, sino liderarlas y ubicarlas en su lugar.

2 – ¿Qué deseos tienes respecto de tu futuro?

3 – ¿Qué compromisos estás preparado para asumir hoy?

4 – ¿Qué te comprometes a aprender?

¿Te acuerdas que en el artículo del observador dijimos que observamos de acuerdo a las distinciones que tenemos? Observamos para nuestro compromiso. O sea que declarar un compromiso implica condicionar nuestro observador. Cuanto más expandamos nuestra consciencia, más condicionaremos nuestro observador de cara a las posibilidades.

¿Cuál podemos decir que es el grado más alto de responsabilidad? Victor Frankl nos enseñó que aun en las circunstancias más desfavorables el ser humano tiene la capacidad de elegir quién ser en medio de esas circunstancias. A esto mismo se refiere Stephen R. Covey cuando habla de proactividad. Ambos autores sostienen que entre la llegada del estímulo externo a nuestro cuerpo y nuestro actuar existe un espacio de tiempo en el cual elegimos cómo responder, y que por lo tanto estamos eligiendo quién ser.

Hay personas que al ser insultadas responden sistemáticamente con otro insulto. Cuando se les cambian los planes o la agenda, colapsan emocionalmente. Si son interrumpidas mientras miran su película favorita, son capaces de llegar a la agresión física. Estas personas no ejercen su capacidad para elegir una respuesta, sino que reaccionan automáticamente. A todos nos ocurre en determinados momentos y circunstancias de nuestra vida.

5 – ¿Cuándo te encuentras reaccionando sin poder elegir?

Haremos un ejercicio, y te pido que no pases al segundo punto sin haber realizado el primero.

Tómate 10 segundos (antes de seguir leyendo) para luego levantar tu vista y mirar a tu alrededor.
¿Estás listo?…¡Ya!

6 – ¿Cuántas cosas de color rojo observaste?

Bien, ahora vuelve a mirar buscando el color rojo, durante 10 segundos.

7 – ¿Cuántas cosas rojas encontraste?

8 – ¿Cuál es tu conclusión?

Esta nota forma parte de una serie de artículos ofrecidos en la Carrera de Coaching & Mentoring de Ser.Red.

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